Alimentación

¿Qué pasa si tomo miel todos los días?

María Bonillo

Foto: Bigstock

Sábado 12 de febrero de 2022

4 minutos

Es una buena fuente de energía y nutrientes, y ofrece numerosos beneficios para la salud

Todo lo que necesitas saber sobre la miel: tipos, mitos y beneficios. Foto: Bigstock
María Bonillo

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Sábado 12 de febrero de 2022

4 minutos

La miel es uno de los alimentos más comunes en nuestras cocinas, por una buena razón: es una buena fuente de energía y nutrientes, y cada tipo ofrece unos beneficios concretos

La producen naturalmente las abejas y es importante mirar bien las etiquetas de este producto. Lo ideal es consumir la miel que se produce de forma natural y no se somete a procesos industriales. Puede tener diferentes colores (blanca, color caramelo, marrón muy oscuro y casi negra), ir desde casi transparente hasta totalmente opaca y variar entre sólida o muy fluida. Por lo general, estos son los aspectos que más nos llaman la atención a la hora de elegir una, pero hay otras cuestiones que pueden surgir en cuanto a su consumo

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Tipos de miel

Hay distintos tipos de miel, que dependiendo de su procedencia ofrecen sabores distintos y beneficios específicos. Estas son algunas de ellas: 

  • Miel de azahar: de sabor suave, tiene efectos sedantes.
  • Miel de tomillo: al paladar es más dulce y se recomienda para infecciones de las vías respiratorias como la tos.
  • Miel de romero: estimulante hepático y expectorante.
  • Miel de espliego: tiene un gusto a lavanda y se le atribuyen cualidades bactericidas y antisépticas.
  • Miel de encina o brezo: posee importantes cantidades de hierro, bueno para los casos de anemia.

¿Es beneficiosa para salud?

Son muchos los efectos beneficios que se atribuyen a la miel, aunque no todos están demostrados. En este sentido, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) aclara cuáles se pueden realmente relacionar con la miel: 

  • Se ha comprobado que la miel tiene un efecto antibacteriano, aunque este efecto se pierde después de calentarla o exponerla a la luz solar.
  • La miel ha sido muy utilizada en los resfriados, sin embargo, aunque puede llegar a mejorar un poco los síntomas por esas propiedades antibacterianas y el efecto secante, la miel no puede curar un resfriado ni la gripe
  • Se ha comprobado un cierto efecto de mejora de la tos, similar al que consiguen los medicamentos.
  • También se ha mostrado útil para regenerar tejidos, en heridas y quemaduras
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¿Qué pasa si tomo miel todos los días?

Tomar ciertos alimentos en ayunas pueden resultar beneficiosos para la salud. ¿Y la miel? Más allá de recibir los nutrientes que puede aportar, lo cierto es que no resulta ni bueno ni malo.

Compuesta básicamente por fructosa, glucosa, agua (en torno a un 17%), pequeñas cantidades de otros azúcares, minerales, ácidos, polisacáridos e incluso proteínas, algunas vitaminas, aromas y enzimas que proceden de las propias abejas, hay que recordar que la miel es un edulcorante con calorías. Puede llegar a ser una alternativa al azúcar, ya que tiene un mayor poder endulzante que el azúcar blanco, es decir, que con una cantidad menor aporta el mismo dulzor y su aporte calórico es menor.

Por lo tanto, puede estar presente en una dieta variada sin que suponga ningún problema, siempre que se tome en cantidades adecuadas. Aunque esto no se aplica a las personas con diabetes: deben limitar mucho su consumo porque produce una subida de azúcar en sangre similar a la que ocasiona el azúcar (ya sea blanco o moreno) u otros dulces.

¿Qué hacer si se cristaliza la miel?

Con la llegada del frío y la bajada de temperaturas, podemos encontrarnos con que la miel ha cristalizado y quedado casi sólida. No resulta ningún problema. Para que vuelva a estar líquida, solamente tendremos que calentarla suavemente al baño maría o en el microondas, con cuidado de no pasarnos, porque eso afectaría a su calidad. Es conveniente guardarla en un sitio fresco y resguardada de la luz.

Cuanto más fresca sea una miel, mejor será, ya que conservará sus compuestos naturales y sus aromas característicos. Las mieles muy líquidas, es decir, las que no cristalizan nunca, suelen estar calentadas y eso perjudica su aroma, su sabor y también su composición.

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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