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Como el perro y el gato… ¿realmente se llevan mal o es posible convivir con ambas mascotas?

Mariola Báez

Lunes 9 de diciembre de 2019

2 minutos

Consejos para que reine la paz, si tienes en casa dos animales de caracteres tan distintos

Como el perro y el gato (Bigstoc)

La convivencia en mínima armonía entre un perro y un gato es más que posible. Especialmente si se han criado juntos y se conocen desde cachorros, los problemas entre ellos no serán superiores a los que podrían surgir entre dos animales de la misma especie. No es extraño ver a un can y a un minino jugar juntos, darse calor acurrucados el uno contra el otro y también tener sus pequeñas peleas (pasa en las mejores familias) que nunca llegan a resultar preocupantes.

En este sentido, veterinarios y etólogos expertos en conducta animal, hacen hincapié en que cada perro y cada gato tiene su propio carácter. Los hay que “congeniarán” estupendamente; otros simplemente aprenderán a soportarse y en el peor de los casos, sobre todo si coinciden en un mismo espacio dos animales agresivos y muy celosos de su territorio, la convivencia resultará bastante complicada.

Precauciones para conseguir que tu perro y tu gato se lleven bien

El Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia (ICOVV), explica que, en muchos países, el gato va ganando terreno como mascota “oficial” al perro. Cada vez son más los amos que se deciden tener a los dos bajo un mismo techo. Si este es tu caso, o tienes previsto traer a casa un gato cuando ya tienes un perro (o viceversa), debes tener en cuenta que, en muchas ocasiones, los pleitos gatuno-perrunos, pueden surgir por pequeños detalles que tú puedes evitar:

  • Da a cada animal su espacio. Por bien que se lleven, no les obligues a compartir más espacio del necesario. Cada uno debe tener su comedero y su zona de descanso (camita, cojín, manta…) separados del otro. Así estarán juntos solo si les apetece.
  • Procura intervenir en “sus cosas” lo menos posible. Déjales a su aire, solo debes poner orden cuando la situación lo exija, ante una posible pelea peligrosa que pueda acabar con un animal herido. Corta cualquier conato agresivo con rapidez y eficacia (un enérgico ¡No! o la separación de los animales) para evitar que el tema vaya a mayores.
  • Cuidado con los mimos y carantoñas. No cojas a uno de los dos en brazos si el otro está presente y procura acariciarlos siempre a la vez.
  • Respeta la forma de ser de cada una de tus mascotas intentado darle a cada uno lo que necesita. Tu perro requerirá paseos diarios y, en cambio, el gato, generalmente más independiente, tendrá que tener su rato de soledad (subido a su rascador vertical, escondido en un armario…).

Si lo que te toca es “presentar” a dos animales, porque uno de ellos ya está en tu hogar, deberás extremar las precauciones. La presentación y el primer contacto deben realizarse de forma progresiva. Si tienes un perro adulto y llevas un pequeño minino a casa, mantenlo en los primeros momentos en su transportín. Los animales tienen que empezar a conocerse, a olerse y a oírse. Durante los primeros días, según veas cómo reaccionan, tenlos en espacios separados un tiempo y propicia el contacto directo entre ellos sin prisas. Con un poco de paciencia y algo de suerte, la convivencia se desarrollará sin mayores dificultades.

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