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Cómo hacer más accesible tu piscina a las personas mayores

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Martes 9 de julio de 2019

2 minutos

Las escaleras verticales que, normalmente, hay en las piscinas son muy incómodas para los mayores

Cómo adaptar la piscina a las personas mayores

La piscina es uno de los destinos más visitados durante el verano, la alternativa ideal para combatir el calor si no tienes la suerte de vivir cerca de la costa o prefieres la comodidad de este tipo de espacios. Sin olvidar las increíbles ventajas físicas y mentales que aporta la natación. Sin embargo, a medida que cumplimos años, el acceso a dichas instalaciones puede resultar un poco complicado.

Sin ir más lejos, para muchas personas mayores las escaleras verticales que suponen la única entrada a las piscinas convencionales pueden convertirse en toda una odisea. No solo por esta disposición, sino porque tampoco suelen llegar hasta el suelo de la piscina, lo que les obliga a saltar cuando todavía no se han introducido completamente en el agua.

Por estos y otros muchos motivos, es necesario adaptarlas para facilitar la accesibilidad a todas aquellas personas que tengan movilidad reducida o no quieran correr riesgo alguno. En este sentido, las piscinas públicas están obligadas a eliminar este tipo de barreras, pero ¿qué aspectos debes tener en cuenta si quieres adaptar tu propia piscina?

Saliendo de la piscina

El entorno de la piscina

Algunas veces, la albardilla o los bordes de la piscina son de un material que favorece los resbalones y las caídas. Por eso, el primer paso para hacerla más cómoda y accesible es recubrirlos con un pavimiento antideslizante. Una medida que también puedes adoptar para el propio suelo de la pisicina, cuyos clásicos adoquines también pueden resultar peligrosos.

Aprovechando este cambio, también puedes ampliar la anchura de los bordes si fuera necesario y, sobre todo, asegurarte de que estén libres de obstáculos y que las esquinas tengan una protección blanda y no sean abrasivas.

Acceso a la piscina

Con el objetivo de sustituir la escalera vertical de la que hemos hablado antes, existen multitud de alternativas mucho más adecuadas como, por ejemplo, las rampas de obra, los elevadores, que pueden ser eléctricos e hidráulicos y que son perfectos para las personas con algún tipo de minusvalía; o las gradas de transferencia, un sistema que incluso permite acceder a los usuarios con sillas de ruedas. Eso sí, algo que debes cumplir, sea cual sea el modelo seleccionado, es que estén fabricadas en acero inoxidable.

Temperatura

Para muchas personas mayores, la temperatura del agua es un elemento que influye notablemente en el uso de las instalaciones. Por eso, si la tuya suele estar demasiado fría, puedes adquirir un climatizador, que funciona mediante un sistema de calentadores eléctricos o una bomba de calor, para conseguir así la sensación térmica adecuada. Otra opción son las lonas térmicas, que evitan que el calor se esfume y puedas ahorrar energía.

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