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Cómo limpiar correctamente tu microondas sin dañarlo

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 15 de octubre de 2019

2 minutos

Conoce los cuidados mínimos que garantizan su higiene y que contribuirán a que dure muchos años

Cómo limpiar correctamente tu microondas

Como cualquier otro electrodoméstico, el microondas requiere unos mínimos cuidados, muy sencillos pero importantes a la hora de conseguir que puedas calentar, descongelar o preparar cualquier alimento sin que se produzca ningún tipo de contaminación bacteriana.

Cada vez que uses el microondas, especialmente si se ha producido algún pequeño derrame de líquidos, pasar un paño limpio y retirar cualquier posible resto de alimentos es una medida básica para cuidar de tu electrodoméstico y, mucho más importante, de tu salud.

Dependiendo del uso que le des, cada cierto tiempo (al menos una vez a la semana) hay que dedicar unos minutos a un repaso general que lo deje en perfectas condiciones higiénicas, eliminando manchas de salpicaduras o residuos derivados de la cocción.

Las claves para limpiar bien tu microondas

Es importante seguir las instrucciones de mantenimiento que indica cada fabricante, pero, en general, la limpieza de cualquier microondas podría dividirse en tres simples apartados: plato giratorio y elemento que lo sujeta, superficie interna (paredes y zona superior) y carcasa externa, incluyendo botones y ruedas de control.

Generalmente, el plato es de cristal, por lo que puedes eliminar los restos de suciedad lavándolo en una solución jabonosa o directamente en el lavavajillas. El elemento giratorio es uno de los grandes olvidados en la limpieza del microondas. Si es extraíble, podrás lavarlo de la misma manera que el plato. En cambio, si es fijo, tendrás que tener un poco de “maña” para pasar un paño que permita eliminar la suciedad y la grasa acumulada en el área de las pequeñas ruedas.

Cómo limpiar correctamente tu microondas sin dañarlo

Para los laterales y el área superior no utilices nunca estropajos o productos de limpieza que puedan resultar demasiado agresivos. Pasar un paño húmedo o una esponja con una gota de detergente es suficiente. Si tu microondas tiene grasa o manchas de alguna salsa adherida en sus paredes, un buen truco es introducir un vaso con agua y zumo de limón.

Ponlo a calentar hasta que hierva en un recipiente apropiado y, cuando veas que el cristal del microondas se empaña, es el momento de pararlo. El vapor de agua que desprende esta mezcla ayudará a ablandar los residuos adheridos. Solo tienes que pasar un paño suave y quedará como nuevo, además de un agradable olor.

Por último, no olvides limpiar también la puerta. Si aquí también tienes restos difíciles de quitar, puedes recurrir a la espátula que usas para limpiar la vitrocerámica. La cubierta externa puedes dejarla perfecta recurriendo a una bayeta con un poco de lavavajillas, incidiendo bien en los botones de mando, el lugar favorito de acumulación de grasa y suciedad. Si la tuya es de acero inoxidable, deberás tratarla con productos específicos.

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