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¿Rozaduras? Te damos unos trucos para evitarlas

Manuela Martín

Sábado 10 de octubre de 2020

2 minutos

¿Rozaduras? Te damos unos trucos para evitarlas

¿Estás deseando estrenar tus zapatos nuevos pero el primer día que te los pones tus pies sufren muchísimo? Para evitar el dolor provocado por rozaduras, ampollas, o simplemente porque nos están ajustados, existen diversos trucos y remedios caseros que nos ayudarán a que disfrutes en cada pisada y que nada te pare.

Lo primero que te recomendamos es que te compres zapatos de tu número. Dado que en ocasiones las tallas varían de un fabricante a otro o de un material a otro, pruébatelos bien en la tienda, anda con ellos y siéntete cómodo. Antes de comprarlos, vigila que no sean demasiado duros, que tengan un buen diseño, y que todas las costuras sean cómodas y estén en perfecto estado.

Pero si aun así los has comprado y al ponértelos te molestan, lo que debes hacer es identificar exactamente el motivo y el lugar. Para ello es recomendable que te los pongas en casa, que camines un poco con ellos para concretar el problema y después apliques el remedio correcto.

Cómo evitar las rozaduras de los zapatos nuevos

Ampliar la horma

En ocasiones, aunque hayamos comprado nuestro número, nos aprietan un poco. Existen remedios caseros para ampliar su tamaño.

Prueba a introducir papel de periódico humedecido en su interior y déjalas toda la noche. Saca las bolas al día siguiente y comprobarás como tus zapatos te resultan mucho más holgados.

Si lo prefieres, introduce bolas de papel de periódico sin humedecer y mételos en el congelador durante dos o tres días. Es importante que no los rellenes excesivamente para no deformarlos.  

Otra opción es introducir una bolsa lena de agua hasta la mitad dentro de cada zapato en la parte más ajustada y luego, mételos en el congelador. Cuando el agua se congele, estos aumentarán de tamaño.

Ablandar el zapato

Si se trata de un zapato de cuero o similar y es un poco duro, te aconsejamos que des con un poco de agua caliente o alcohol sobre la zona del zapato que nos molesta. Esto puede ayudar a ablandar el material para impedir que provoquen estas heridas.

Con una cuchara también podemos conseguir reducir la presión. Para ello, pasa la parte posterior de una cuchara con fuerza por aquellas zonas que te molestan.

Una estupenda opción para hacerlos más flexibles es aplicarles calor en las zonas donde más te duelen y para ello puedes utilizar un secador. Póntelos y déjatelos puestos hasta que se enfríen del todo.

Evitar las rozaduras

Las rozaduras muchas veces son el resultado del roce de la piel con el zapato. Cuando el pie está humedecido por culpa del sudor o simplemente porque no nos hemos secado bien al salir de la ducha y nos hemos calzado demasiado pronto, aparecen las temidas rozaduras. Por ello, para evitar el sudor, te aconsejamos que espolvorees polvos de talco por todo el calzado. Asegúrate de que no quede ninguna zona sin cubrir. El polvo de talco es un producto desodorante y antitranspirante. Ayuda a disminuir la humedad causada por la sudoración en los pies.

La crema hidratante, vaselina o aloe vera también son un remedio muy efectivo contra las rozaduras y ampollas. Basta con aplicar un poco de crema hidratante por todo el pie justo antes de ponértelos. Aplícala en los bordes y costuras del zapato, sobre todo si están fabricados con cuero o materiales duros. Frota también una generosa cantidad en los dedos y los talones para que la piel permanezca humectada y menos susceptible a estas lesiones.

Y sin con todo ello no conseguimos evitar las rozaduras, la mejor opción, siempre que puedas, es utilizar calcetines o medias, sin duda, una de las formas más útiles para proteger la piel de los pies.

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