El truco coreano que te ayudará a eliminar el mal olor de la nevera
Una solución sencilla cuando limpiar la nevera no es suficiente
Abrir la nevera y notar un olor desagradable es una de esas molestías domésticas que desesperan. Aunque se haya limpiado recientemente o todos los alimentos estén bien guardados, hay olores que parecen quedarse en el frigorífico y no desaparecer.
Este problema es habitual en cocinas donde los alimentos fermentados forman parte del día a día, como ocurre en muchos hogares asiáticos. En Corea se ha popularizado un truco sencillo y eficaz que se utiliza cuando las soluciones habituales no dan resultado.

El frigorífico es un espacio cerrado, frío y con humedad constante. Cuando se guardan alimentos con olores intensos –como pescado, quesos, cebolla, ajo, salsas o productos fermentados–, pequeñas partículas aromáticas quedan suspendidas en el aire y terminan adheridas a las superficies interiores.
Si a esto se suma la humedad, el olor no solo persiste, sino que puede intensificarse con el tiempo. Por eso, en muchos casos pasar un paño o colocar un ambientador no es suficiente: el problema no está solo en el aroma, sino en cómo queda atrapado dentro del frigorífico.
Truco paso a paso
La clave de este método es absorber el olor, no taparlo. En Corea se utiliza algo tan básico como pan tostado, aprovechando la estructura porosa que adquiere una vez seco.
Al tostar el pan, este pierde humedad y se vuelve mucho más absorbente, con un comportamiento similar al del carbón activo. Para usarlo correctamente, se envuelve en papel de aluminio ligeramente perforado, lo justo para protegerlo sin impedir que el aire circule. De este modo, el pan puede capturar las partículas responsables del mal olor.

Colocado en uno o varios puntos de la nevera, este sistema ayuda a neutralizar los olores persistentes de forma progresiva, sin necesidad de perfumes ni productos químicos.
Cómo usarlo bien para que funcione
El pan debe estar bien tostado y completamente seco. Si está blando o húmedo, no solo no absorberá el olor, sino que puede estropearse con rapidez.
Una vez preparado, conviene cambiarlo cada dos o tres días para evitar que acumule humedad o aparezca moho.
Este truco no funciona por arte de magia si la nevera está sucia. Antes de aplicarlo, conviene retirar los restos de comida y limpiar las baldas con agua y un poco de bicarbonato, asegurándose de secar bien el interior. A partir de ahí, el pan tostado ayuda a devolver el equilibrio al ambiente del frigorífico, algo que muchos métodos rápidos no logran.

