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Tus ingresos pueden influir en tu riesgo de demencia

Patricia Matey

Foto: Bigstock

Miércoles 14 de enero de 2026

6 minutos

Un estudio argumenta que reducir el aislamiento social pueden reducir las probabilidades de sufrirla

Tus ingresos pueden influir en tu riesgo de demencia. (Bigstock)
Patricia Matey

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Miércoles 14 de enero de 2026

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Por un segundo imagina que un problema de salud pública con impacto tremendo en las vidas de sus afectados y sus familiares pudiese tener una medida sencilla para su prevención. Estamos hablando de demencia y de últimos hallazgos científicos. Al parecer, las personas con menores ingresos y las pertenecientes a grupos raciales y étnicos históricamente subrepresentados en los estudios clínicos tienen mayor probabilidad de presentar factores de riesgo modificables para la demencia, factores que podrían cambiarse para reducir dicho riesgo. Los resultados se han publicado en Neurology.

"Nuestros hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo las personas que viven por debajo del umbral de pobreza y aquellas pertenecientes a grupos históricamente desfavorecidos pueden soportar una mayor carga de muchos factores de riesgo modificables de demencia", ha afirmado el autor del estudio, el Dr. Eric L. Stulberg, del Colegio Médico Sidney Kimmel de la Universidad Thomas Jefferson y miembro de la Academia Estadounidense de Neurología en un comunicado.

Y ha recalcado: “Al identificar qué factores de riesgo son más prevalentes en las personas con mayor riesgo de demencia, podemos enfocar mejor la prevención potencial, ya sea mejorando el acceso a la atención oftalmológica, fomentando la conexión social o abordando afecciones como la diabetes y la hipertensión”. Es importante, pese a estos datos, tener en cuenta que si bien el estudio hace asociaciones entre múltiples factores de riesgo, no prueba que los ingresos, la raza o la etnia causen un aumento en los factores de riesgo de demencia.

Antecedentes 

La Comisión Lancet sobre Demencia de 2024 identificó 14 factores de riesgo modificables a lo largo de la vida:

  • Inicio de la vida: bajo nivel educativo.
  • Mediana edad: consumo excesivo de alcohol, obesidad, lipoproteínas de baja densidad [LDL] altas, lesión cerebral traumática [LCT], pérdida auditiva no tratada, hipertensión no tratada, tabaquismo, depresión, diabetes e inactividad física; y vejez: pérdida de visión, aislamiento social y contaminación del aire) cuya modificación podría prevenir o retrasar la aparición de la demencia en un 45%.

Sin embargo, se desconoce cómo varían estos factores de riesgo según el nivel de ingresos. Además, la prevalencia de demencia ajustada por edad entre las personas negras e hispanas es significativamente mayor. Es por ello que el Dr. Stulberg y su equipo incluyeron a más de 5.000 personas en una investigación.

14 factores de riesgo de demencia

Se evaluaron 14 factores de riesgo de demencia en los participantes: bajo nivel educativo, consumo de alcohol, obesidad, colesterol LDL alto, traumatismo craneoencefálico, pérdida auditiva no tratada, pérdida de visión, diabetes, hipertensión arterial no tratada, tabaquismo, depresión, inactividad física y aislamiento social. Los análisis también tuvieron en cuenta la edad, el sexo, la raza y la etnia. Stulberg ha puntualizado que la raza y la etnia son construcciones sociales y no variables biológicas.

Los investigadores dividieron a los participantes en grupos de ingresos.

  • Los del grupo de menores ingresos tenían ingresos inferiores al umbral federal de pobreza.
  • Los del grupo de mayores ingresos tenían ingresos superiores a cinco veces dicho umbral.

Para cada grupo de ingresos, determinaron el porcentaje de personas que presentaban cada factor de riesgo y el porcentaje de casos de demencia que teóricamente podrían prevenirse o retrasarse si se eliminaran esos factores de riesgo. Hallaron que los ingresos más altos se asociaban con una menor prevalencia de cada factor de riesgo de demencia, excepto la obesidad, el colesterol alto y las lesiones cerebrales traumáticas. Con cada aumento en la categoría de ingresos (que representa un 100 % más que el umbral de pobreza), las personas tenían un 9% menos de probabilidades de presentar un factor de riesgo adicional en la mediana edad. 

Menos ingresos

En el grupo de menores ingresos, aquellos que viven por debajo del umbral de pobreza, destacaron la pérdida de visión y el aislamiento social. Los investigadores hallaron que el 21% de los casos de demencia podrían mitigarse si se abordara la pérdida de visión, y el 20% de los casos de aislamiento social.

 

Una mujer mayor contando dinero. (Bigstock)

 

Stulberg ha recalcado: "Si bien nuestros resultados son exploratorios y no muestran causalidad, mejorar el acceso a la atención oftalmológica y reducir el aislamiento social entre los adultos mayores podría tener un impacto importante en aquellos que viven por debajo del umbral de pobreza”.

Tras ajustar por ingresos, varios factores de riesgo siguieron mostrando asociaciones más fuertes entre grupos históricamente subrepresentados en estudios clínicos, como los afroamericanos, los mexicoamericanos y los hispanoamericanos no mexicanos, en comparación con los estadounidenses blancos. Estos factores de riesgo incluían diabetes, inactividad física, obesidad y pérdida de visión.

A más edad 

“Nuestros resultados sugieren que existe la oportunidad de ayudar a las personas a reducir sus factores de riesgo de demencia ahora, disminuyendo así los riesgos entre las personas con menores ingresos y las poblaciones históricamente subrepresentadas en los estudios clínicos, donde nuestro estudio indica que muchos factores de riesgo son más prevalentes. Es alentador ver que incluso los factores de riesgo de la vejez pueden ser objetivos de intervenciones. Esperamos que futuros estudios evalúen si abordar estos factores de riesgo de la vejez puede generar beneficios, en particular para las personas que viven por debajo del umbral de pobreza”.

Una limitación del estudio fue que solo ofreció una visión puntual y no realizó un seguimiento de los participantes durante períodos más prolongados. Además, parte de la información fue proporcionada por los participantes, quienes podrían no haberla recordado o haberla transmitido con precisión.

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

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