Miriam Gómez Sanz
Longevidad saludable
Zonas Azules: los 7 hábitos de quienes superan los 100 años
Según Michel Poulain, demógrafo belga y cocreador del concepto de Zonas Azules
Todo empezó con un bolígrafo azul. En enero del año 2000, el demógrafo belga Michel Poulain aterrizó en Cerdeña para verificar si era cierto que en sus montañas había una concentración inusual de centenarios. Lo era. Y cuando empezó a marcar en un mapa los pueblos donde se concentraban, usó el único color que tenía a mano. "Si en ese momento solo hubiera tenido un lápiz rojo, hoy no estaríamos aquí", ha bromeado el propio Poulain. Así nacieron las Zonas Azules, un concepto que décadas después sigue siendo una de las referencias más influyentes en la investigación sobre longevidad.
Poulain ha compartido su trayectoria y sus conclusiones en una conversación grabada en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca, dentro de la serie Conversaciones en Salamanca: comprendiendo la longevidad, impulsada por el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE) de la Fundación General de la Universidad de Salamanca. El periodista y escritor Jesús Ruiz Mantilla ejerció de anfitrión.
Tras confirmar la excepcional longevidad en las montañas de Cerdeña, Poulain fue ampliando su mapa. En 2001 viajó a Okinawa (Japón), donde verificó una concentración igualmente extraordinaria de personas centenarias. Después llegaron Nicoya (Costa Rica) e Icaria (Grecia) y, más recientemente, Martinica, donde calcula que alguien nacido allí tiene un 50% más de probabilidades de llegar a los 100 años que alguien nacido en la Francia metropolitana.
No todas las candidaturas han prosperado. En Georgia visitó a una mujer que supuestamente tenía más de 110 años, pero los documentos revelaron que su fecha de nacimiento había cambiado en sucesivos registros. "Ella consiguió envejecer 20 años en solo 10 años", ironizó Poulain. Georgia quedó descartada.
El investigador advierte además de que algunas Zonas Azules están dejando de serlo. En Okinawa, la llegada de la influencia cultural y alimentaria estadounidense a partir de 1947 transformó los hábitos de las generaciones más jóvenes. "Todavía hay mil centenarios en Okinawa, pero cuando esta generación desaparezca, no habrá longevidad allí", ha señalado.
Poulain ha visitado también el noroeste de la península ibérica y no descarta que Galicia y el norte de Portugal puedan reunir condiciones similares a las de otras zonas estudiadas. "He conocido allí a muchos centenarios en buenas condiciones. Tienen todos los indicadores de una longevidad excepcional, pero como demógrafo necesito datos sólidos para demostrarlo", ha explicado. Su intención es estudiar conjuntamente ambos territorios, ya que comparten montaña, clima y estilo de vida. "No puede ser que la frontera entre Portugal y España marque una gran diferencia en longevidad", ha apuntado.
Los siete hábitos de las comunidades más longevas
A partir de su observación directa de estas comunidades, Poulain ha identificado siete características compartidas. No son recetas, sino patrones de vida que operan de forma conjunta.
El primero es comer con sabiduría: alimentos frescos, locales y de temporada, y dejar de comer cuando el estómago está lleno al 80%. No se trata de una dieta concreta ni necesariamente vegetariana. El segundo es moverse de forma natural: caminar, cuidar el huerto, subir cuestas. En estas comunidades, la actividad física no es un fin en sí mismo sino una consecuencia de la vida cotidiana. El tercero es descansar y reducir el estrés, algo que las sociedades modernas han convertido en un lujo.
Los tres siguientes apuntan a la dimensión social: la familia, que en Cerdeña asume el cuidado de los mayores sin recurrir a residencias; los vínculos comunitarios, porque la longevidad no es un logro individual sino colectivo; y el respeto a la naturaleza y al entorno. El séptimo y último principio es tener un propósito vital, una razón para levantarse cada mañana. En japonés existe una palabra para esto: ikigai. En Costa Rica lo llaman pura vida. "Es una filosofía de vida que tendremos que exportar a todas partes", ha defendido Mantilla.

El momento más revelador de la conversación lo protagonizó, sin embargo, una mujer llamada María Branyas, de 116 años, a quien Poulain visitó en Olot (Girona). Durante toda la visita, Maria no había pronunciado una sola palabra. Pero cuando el investigador le tomó la mano para hacerse una foto, ella giró el rostro hacia él y empezó a hablar: "Si quieres vivir más, no te olvides de vivir. No se trata solo de sobrevivir. Se trata de vivir. Pero también hay que amar: vivir y amar. Este es, para mí, el principal secreto de la longevidad".


