Economía

Las 10 grandes amenazas que apuntan a una recesión económica en 2023

Pepa Montero

Foto: Europa Press

Viernes 24 de junio de 2022

15 minutos

Otoño caliente con inflación, energía disparada, hipotecas más caras, guerra y hasta cortes de gas

Las 10 grandes amenazas que apuntan a una recesión económica en 2023
Pepa Montero

Foto: Europa Press

Viernes 24 de junio de 2022

15 minutos

Escrivá estalla por críticas a subir las pensiones con el IPC

El 8,7% de IPC en mayo golpea a los pensionistas

El precio de la gasolina y el diésel, sin freno

Desabastecimiento de pollo: en octubre podría dejar de producirse

 

Los grandes bancos mundiales, como Deutsche Bank AG y Citi, han empezado a advertir de que existe un 50% de probabilidades de que se produzca una contracción económica global. Este mismo jueves, Standard & Poor's ha confirmado que la eurozona está cerca de sufrir una contracción del PIB por culpa, sobre todo, de la inflación, y aunque se necesitan dos trimestres seguidos en negativo para hablar de una recesión técnica, este es ya un escenario que los mercados financieros temen en firme. En España, donde la cesta de la compra cuesta casi un 9% más que hace un año, llenar el depósito vale más de 2 euros/litro, el 70% de los restaurantes ha subido sus precios y encender la luz o comprar pollo empieza a ser un lujo para decenas de miles de familias, existen crecientes amenazas que apuntan a una posible recesión en 2023, según diversas fuentes y expertos.

De entrada, los analistas auguran un otoño caliente para toda la población española, situación que ya sufren desde hace meses pensionistas, parados y rentas bajas debido a los precios desorbitados, y que han empezado a padecer multitud de pequeños ahorradores, que están cosechando rentabilidades negativas en sus planes de pensiones y en sus inversiones en deuda o bolsa. Y una realidad que va a golpear en seguida a los titulares de hipotecas variables y quienes viven a crédito, por mor de la subida de tipos de interés.

"El temor a una posible recesión está cada vez más presente en el conjunto de la economía mundial. Se agravan numerosas incertidumbres que dificultan (cuando no impiden) cualquier tipo de planificación de la inversión empresarial. Si las empresas no saben cuáles van a ser sus costes de producción en los próximos meses o no saben en qué medida les va a afectar la subida de los salarios o cuánto tiempo van a durar los problemas de suministro energético y de materias primas, no pueden planificar", explica  María Jesús Fernández, economista senior de Funcas (@FUNCASES).

A este riesgo de parálisis empresarial, más la inflación galopante que destroza el bolsillo del consumidor, se une el peligro siempre presente de la deuda pública española. "Esto es lo más problemático, la deuda es demasiado alta y su encarecimiento aumentará el déficit en un momento en que tenemos muchos programas de ayudas de rentas a diversos tipos de colectivos. La misma revalorización de las pensiones irá en vena al déficit y a la deuda. No es momento para prometer más gasto, sino para repartir los costes de luchar contra la inflación de la manera más justa posible, sin distorsionar demasiado las decisiones productivas y de contratación de mano de obra de las empresas", subraya José Antonio Herce (@_Herce), doctor en Economía y socio fundador de LoRIS Retirement. 

1. Gran pérdida de poder adquisitivo

La enorme pérdida de poder adquisitivo que se deriva del aumento de la inflación es uno de los riesgos que se agravan y hacen temer una crisis de consumo, que golpeará a las empresas y deteriorará extensas capas de población. Medidas como el aumento del IMV o el 15% de subida de las pensiones no contributivas son remedios puntuales que alivian el impacto de la espiral de precios, pero no bastan para parar el golpe.

Las mayores partidas dedicadas a pensiones y prestaciones públicas aumentarán asimismo el gasto de la Seguridad Social y del Estado, sobre todo teniendo en cuenta que en enero de 2023 el Gobierno tendrá que revalorizar las pagas contributivas en relación al IPC medio del año, que los analistas cifran en torno al 7%-7,5%. A juicio de José Antonio Herce, "si los problemas se multiplican, quizá empezaremos a escuchar que la revalorización será por debajo del IPC, pero es solo una creencia, aparte de un consejo. Y no creo que los salarios puedan revalorizarse con un IPC tan inflacionario, además de que es preciso mirar también a las rentas que no son pensiones para tratar de arrimar el hombro".

2. Caída de márgenes en las empresas

El encarecimiento generalizado afecta, por supuesto, a las empresas, que ven reducir sus márgenes y afrontan tensiones por las subidas de sueldos y la crisis de suministros y materias primas. 

Los expertos consideran que a partir del otoño pueden empezar a abrirse el grifo de los concursos de acreedores en determinados sectores, especialmente vulnerables y empresas muy endeudadas que vienen arrastrando problemas derivados de la crisis del Covid.

3. El precio de la energía

El mundo entero está expectante acerca de cuándo tocará techo la escalada del precio de la energía. "La inquietud en los próximos meses e incluso el próximo año es cómo se van a solventar los problemas de suministro energético que acogotan a Europa. La subida de precio de las gasolinas, del diesel o del gas es un problema enorme que nos viene de fuera y España tiene muy poco margen de maniobra para solventarlo", reconoce la economista senior de Funcas, María Jesús Fernández.

4. Subida de los tipos de interés

En cuanto a la subida de los tipos de interés, Fernández tiene claro que "va a tener un impacto sobre el encarecimiento de las cuotas hipotecarias y, aunque es cierto que en los últimos años la mayor parte de hipotecas se han hecho a tipo fijo, el stock de deuda viva en estos momentos es todavía mayoritariamente deuda variable, así que la mayoría de los hipotecados van a verse afectados finalmente".

Un aspecto en el que coincide Pau Monserrat (@pmonserrat), economista y profesor asociado de la UIB y CEO de Futurfinances.com. ¿Cómo afectará la subida de tipos a quien tenga una hipoteca variable? "Por poner un ejemplo, quien ahora deba 125.000 euros a plazo de 25 años, cuando el euribor llegue al 1% verá su cuota aumentada en 1.000-1.200 euros al año", detalla, constatando que los bancos ya han aumentado el euribor, que se aproxima al 0,8%. "Algunas previsiones vaticinan que puede llegar al 2% en 2023. Y eso implica un encarecimiento de todas las hipotecas variables, cuyos titulares tendrán que gastar este año unos 1.000 euros más y otros 1.000 euros extras en 2023".

5. Guerra... ¿y corte de suministro de gas?

hombre reposta gasolina gasolinera

La guerra de Rusia contra Ucrania está haciendo zozobrar a todo el mundo, especialmente a Europa. Hace apenas un par de días, la Agencia Internacional de la Energía ha advertido que la UE debe prepararse para el corte total de las exportaciones de gas ruso este invierno, instando a los gobiernos a reducir la demanda de Rusia dejar abiertas las viejas centrales nucleares.

Si esta amenaza se materializa, la mayoría de analistas dan por seguro que la recesión económica estaría asegurada.

6. Temor a que se dispare la prima de riesgo

En la actualidad, la prima de riesgo de España está estabilizada en unos 110 puntos básicos, frente a los 650 que suponía cuando Mariano Rajoy pidió el rescate de España a la Unión Europea. No representa un peligro inmediato, si bien, como advierte el economista José Carlos Díez (@josecdiez), "hoy en día, el riesgo y la vulnerabilidad de España son mayores porque tiene más deuda, más necesidades de emisión neta anual y más dependencia del mercado de la financiación, en un momento en el que el Banco Central Europeo va a detener su programa de compras". 

Hay que recordar que la prima de riesgo española es el sobrecoste que exigen los inversores por comprar los bonos a 10 años que emite España en vez de los alemanes (sobre los que no existe duda en cuanto a su reembolso). Un aumento rápido, desproporcionado, hace saltar todas las alarmas, como sucedió el pasado 15 de junio, cuando el Banco Central Europeo se reunió de urgencia para analizar la fuerte subida de las primas de riesgo en el sur de Europa.

7. Empleo, vivienda y paro

A estas alturas del mes de junio, en el horizonte español no se atisba un riego inmediato de debacle del mercado de empleo, si bien los analistas prevén un empeoramiento de las cifras una vez terminada la temporada turística veraniega y eventuales ajustes empresariales.

La vivienda es otro sector que empieza a ver las orejas al lobo. "La electricidad y el combustible ya son mucho más caros, la inflación subyacente sube, las hipotecas se encarecen, cundirá la sensación real de que nos empobrecemos. No son buenas noticias", reconoce José Antonio Herce, doctor en Economía, especialista en pensiones y socio fundador de LoRIS Retirement, para quien "si se verifica una desaceleración severa, los precios de la vivienda se estancarán". Para este experto, "sería bueno que se moderase la demanda de vivienda ahora mismo, pero no que hubiese una recesión del mercado inmobiliario". 

8. Nerviosismo de los mercados financieros

Un riesgo importante para España procede de los mercados financieros, tal como apunta María Jesús Fernández, analista sénior de Funcas: "Los mercados financieros están entrando en una dinámica peligrosa como consecuencia de este cambio tan brusco de condiciones en los tipos de interés, en la inflación y en el disparo de los precios energéticos. Y esto puede desencadenar en algún momento algún terremoto en los mercados financieros, que cunda el pánico, y esto desde luego afectaría gravísimamente a España en su prima de riesgo". 

9. Crisis de precios de productos agrícolas

sandia origen andaluz

Otra de las consecuencias para España de la guerra en Ucrania es la escasez de ciertos productos, como fertilizantes, piensos, aceites vegetales, que se utilizan en la producción agrícola y ganadera. Al ser más escasos y caros, repercuten a su vez en un encarecimiento de la producción agrícola, ya de por sí muy tensionada por el fuerte aumento del coste de la energía.  

Por ejemplo, la sandía vale hoy un 88% más que en junio de 2021 y el melón cuesta un 68% más, y así, en los supermercados, un kilo de sandía ronda los 1,50 euros y el del melón llega o supera los 2 euros.

10. Escasez alimentaria en el mundo

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha acusado a Rusia de usar el suministro de alimentos como arma en su guerra en Ucrania. Un problema al que se añade la escasez mundial de alimentos, a consecuencia del bloqueo y el cierre de fronteras que se produjo durante la pandemia del Covid, además de los efectos devastadores del cambio climático.

Los expertos alertan de que existe un riesgo muy real de escasez alimentaria en el mundo, es decir, que se produzcan hambrunas en los países más pobres. Y ponen de relieve que, en conjunto, Rusia y Ucrania suministraban una cuarta parte del trigo, el 30% de la cebada, el 15% del maíz o el 75% del aceite de girasol.  

Meta: subir salarios sin alimentar la inflación

Tal como explica Eva Blázquez Agudo (@emblazq), profesora titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad Carlos III y ex viceconsejera de Empleo de la Comunidad de Madrid, hay que evitar a toda costa que la inflación se convierta en un peligroso círculo vicioso. "En un contexto de inflación tan elevada, es lógico y necesario aumentar los salarios, pero hay que valorar muy bien hasta cuánto, de forma que ni los trabajadores pierdan radicalmente su poder adquisitivo, ni las empresas vean dispararse sus costes y no recurran a incrementar los precios de sus productos, ya que esto a su vez alimenta la inflación y es la pescadilla que se muerde la cola".

Para Blázquez, es preciso llegar a un compromiso por parte de todos, trabajadores, sindicatos, empresas, "y hacen falta muchas medidas de flexibilidad interna en las compañías para evitar una situación de despidos masivos, y que, de ser imprescindibles, las empresas echen mano de los nuevos ERTE sectoriales, bajo el paraguas del Gobierno, que pueden frenar un posible shock del mercado laboral en otoño tras la campaña turística o si los riesgos macroeconómicos empeoran".

"Los riesgos son al alza"

El economista José Carlos Díez coincide en la amenaza inflacionista: "Los riesgos son al alza. Tras un fuerte pico en marzo por la guerra en Ucrania, la tensión inflacionista se ha reproducido de nuevo por el corte de gas de Rusia y los precios del gas están subiendo mucho. España, con el tope del gas en la electricidad lo espera contener, pero es posible que se den repuntes de precios en los últimos meses del año".  

Díez, que es profesor de Economía de la Universidad de Alcalá y director del Observatorio de la Realidad Financiera, no prevé despidos masivos en empresas o fuertes repuntes del paro, por ahora. "En junio se crearán 85.000 empleos y ese es el dato más alto dede noviembre. Cuando pase la campaña de verano y llegue el otoño, si empeora la crisis energética en Europa y nuestras exportaciones sufren, las cosas irán a peor". Tampoco ve peligro inmediato de subida de la prima de riesgo ("está estabilizada en 110 puntos básicos, frente a los 650 que suponía cuando Mariano Rajoy pidió el rescate a la UE), si bien admite que "hoy en día, el riesgo y la vulnerabilidad de España son mayores porque tiene más deuda, más necesidades de emisión neta anual y más dependencia del mercado de la financiación, en un momento en el que el Banco Central Europeo va a detener su programa de compras". 

Todos un 8% más pobres en 2022

Para Pau Monserrat, economista y CEO de Futurfinances.com, España afronta un panorama muy difícil de remontar. "Venimos de una crisis de Covid, que ha supuesto una parálisis económica que tendrá consecuencias a muy largo plazo, y a ello se une la guerra en Ucrania; dos golpes que desestabilizan cualquier economía y más aún la española, que arrastra una enorme deuda pública que hasta ahora costaba poco financiar porque pagábamos intereses muy bajos. Pero en estas se ha disparado la inflación, que es una tormenta perfecta porque el dinero vale menos respecto a las cosas que compra. 

Otras amenazas en el horizonte son, según Monserrat, que "tenemos inflación para rato. Los expertos dan por seguro que en 2022 todos nos vamos a volver un 8% más pobres, por culpa de la inflación, y que los precios solo se contendrán en 2023". Tampoco descarta descensos en los precios de la vivienda, si bien no prevé una bajada generalizada, " a no ser que la economía empeore mucho más". Como riesgo latente, la prima de riesgo, que hará que "España tenga que gastar más en intereses para pagar la abultada deuda pública". 

Planes de pensiones en negativo

Respecto a las amenazas económicas que más tocan al bolsillo de los españoles, Luis García Langa (@luisgarcialanga), presidente de Sidigreen SICAV y Asesor Sidiclear SICAV, director de Aula Finanzas y editor de Corredor de Fondos, prevé por ejemplo que se produzcan bajadas, o al menos estancamientos, en el precio de la vivienda. "Deberían bajar al menos las viviendas de clase media, que se compran financiándolas mediante hipotecas, y como éstas se van a encarecer, es lógico que los precios acaben bajando o congelándose, si es que la subida del euribor es duradera".  

Respecto a las pérdidas que están sufriendo decenas de miles de ahorradores y pequeños inversores, considera que "todos aquellos que estén perdiendo en sus planes de pensiones que pierden en bolsa no los deben cambiar de momento, porque es una inversión a largo plazo, lo que no quiere decir que no deban o puedan cambiar de plan de pensiones por otro de más calidad". Según su experiencia, no hay que dejarse llevar por el pánico o la inmediatez, ya que los mercados financieros están volátiles, pero sí escoger inversiones diversificadas, "y no meter el dinero en el primer producto que le endose el banco de turno".  

Sobre el autor:

Pepa Montero

Pepa Montero

Pepa Montero es redactora especializada en temas de economía. Ha trabajado en medios como El Economista y La Gaceta de los Negocios. Es autora del libro de relatos La casa de las palmeras (Azul como la Naranja, 2013).

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