Consumo

¿Cómo cambiará nuestra forma de ir de tiendas con el COVID-19?

Agus Calvet

Domingo 17 de mayo de 2020

2 minutos

Nos esperan los aforos limitados, probadores virtuales y rebajas solo online

tienda ropa 02

Pedir cita previa para comprar un jersey, probarnos la ropa ‘virtualmente’ o ir de rebajas solo por ordenador. El COVID-19 está acelerando una serie de cambios que cambiarán totalmente nuestra forma de ir de tiendas.

Las primeras medidas ya las están conociendo los consumidores, como las de preservar nuestra visita a la tienda por teléfono, pero según avances las fases de desescalada muchas otras vendrán para quedarse, sino permanentemente, mucho tiempo.

El primer cambio radical será en el del aforo de las tiendas. Las imágenes de pasillos abarrotados de compradores, en especial en épocas como la Navidad o en periodos de rebajas, serán cosas del pasado. Al principio el conteo de clientes será por parte de los propios empleados, pero pronto herramientas de conteo y seguimiento por cámaras decidirán si el establecimiento admite más clientes o no en determinados momentos.

Una vez dentro de la tienda, los pasillos tenderán a ser más amplios para permitir la distancia de seguridad entre las personas.

¿Y qué pasará con los probadores? Será, sin duda, el punto más problemático. En un primer momento puede que muchos estén clausurados y el cliente deba llevarse la prenda ‘a ojo’, y si no es de su agrado tocará hacer un viaje de vuelta para su devolución. Algo que puede ser sorprendente, pero que, en países como Arabia Saudí, es algo normal porque allí nunca han existido los probadores.

Una solución, presentada ya hace tiempo pero que no había calado por su alto coste, son los probadores virtuales. A través de una cámara enfocando al cliente se muestra en una pantalla (simulando un espejo) el aspecto que tendría la prenda en el futuro comprador.

Independientemente de si los probadores abren, desinfectándose continuamente, o no, lo cierto es que la ropa seguirá siendo manoseada (obligatoriamente con guantes). Aún hay debate y estudios sobre el tiempo que puede sobrevivir el virus del COVID-19, en cantidades apreciables y peligrosas, en superficies como la ropa. Sea cual sea, el potencial miedo del cliente estará ahí.

Ya hay empresas estudiando métodos de desinfección periódica de las prendas sin dañarlas. Por un lado se estudian nuevos tipos de tejidos más resistentes a la transmisión de enfermedades. Por ejemplo, firmas textiles como la española Nylstar están estudiando tejidos realizados con estructuras “moleculares cristalinas”, que limitan la penetración de elementos externos como pueden ser los microbios o los virus.

La tecnología está ahí, por lo que en un futuro muy cercano debemos estar atentos a cómo cambiará nuestra experiencia al comprar desde unos zapatos a un abrigo.

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