Miriam Gómez Sanz
Economía
Herenciocracia: cuando el futuro depende de la riqueza de los padres
Un pódcast de la BBC analiza cómo el patrimonio heredado marca hoy las oportunidades
"¿Te das cuenta de que tus empleados ahora, los menores de 45, tienen más posibilidades de adquirir vivienda siéndoles leales a sus padres que a su jefe?". Con esta pregunta suele empezar sus charlas la historiadora británica Eliza Filby. La reflexión forma parte del episodio del pódcast Radical de BBC News, donde la autora analiza un fenómeno que denomina "herenciocracia".
"Es lo opuesto a la meritocracia, a la creencia de que el trabajo duro va a resultar en éxitos y oportunidades", afirma. Y añade: "La herenciocracia es una sociedad en la que no se trata de lo que ganes o lo que aprendas, sino de si tienes acceso al banco de mamá y papá, que es lo que define tus oportunidades, tu red de seguridad y tu plataforma a la adultez".

La meritocracia, una idea mal entendida
El concepto de meritocracia, recuerda Filby, nació como una sátira, no un ideal. Fue acuñado en 1958 por el sociólogo británico Michael Young en su libro The Rise of the Meritocracy ("El auge de la meritocracia"). Allí describía una sociedad donde el éxito se justificaba moralmente por el talento y el esfuerzo, y el fracaso recaía solo en el individuo. Con el tiempo, esa ironía se perdió y el término pasó a usarse como elogio.
Durante la posguerra, muchos baby boomers pudieron prosperar gracias a un contexto económico excepcional, con crecimiento sostenido y expansión de la educación superior. Pero, según la historiadora, ese éxito no fue solo fruto del mérito individual, sino de unas circunstancias históricas muy favorables.
A partir de los años noventa, estudiar una carrera se consolidó como la vía principal hacia el éxito. Sin embargo, el sistema no garantizaba estabilidad para todos. "Construimos un sistema en el que el 50% de las personas no tenía una vía alternativa clara hacia una vida segura", explica. Muchos jóvenes asumieron deudas para obtener un título cuyo valor económico comenzó a disminuir, mientras los costes subían.

El "banco de mamá y papá"
Tras la crisis financiera de 2008, la vivienda, la educación y, en algunos países, la salud se encarecieron, mientras otros bienes cotidianos se abarataban. En ese contexto, el apoyo familiar ganó peso y en 2013 comenzó a aparecer el término "banco de mamá y papá". "La familia está interviniendo porque el Estado se ha retirado y el mercado se ha vuelto disfuncional en áreas clave", sostiene. "Es, en muchos sentidos, una historia de amor parental".
La autora subraya que no se trata solo de clases medias acomodadas. En muchos hogares trabajadores, el apoyo consiste en ofrecer techo, comida o cuidados mutuos. "La solidaridad familiar ha aumentado en todos los niveles de ingresos". El problema, advierte, es que no todas las familias pueden hacerlo.

Según Filby, la herenciocracia también influye en la elección de pareja y en la forma de planificar el futuro. "No es que las personas se casen por el salario del otro", aclara. "Es que dos personas con banco de mamá y papá tienden a encontrarse y a unirse".
Además, describe una "clase media exprimida", especialmente en la Generación X, que a menudo sostiene a hijos adultos y cuida a padres mayores al mismo tiempo. Para la historiadora, todo esto erosiona la confianza en la promesa de que cada generación vivirá mejor que la anterior.



