Miriam Gómez Sanz
Fechas, deducciones y novedades fiscales que conviene revisar con tiempo
Según explica TaxDown, la campaña de la Renta de 2025 llega más corta de lo habitual y con cambios relevantes que afectarán a millones de contribuyentes. Arrancará el 8 de abril (tras Semana Santa) y finalizará el 30 de junio. Además, el 25 de junio será la fecha límite para domiciliar declaraciones con resultado a ingresar.
El calendario comprimido obliga a no dejar la declaración para el final. Pero además, este año introduce novedades fiscales que afectan tanto a trabajadores como a ahorradores, desempleados o contribuyentes que hayan recibido ayudas públicas.
Uno de los cambios más destacados es la creación de una deducción de hasta 340 euros en el IRPF dirigida a trabajadores con ingresos más bajos. La medida está vinculada al Salario Mínimo Interprofesional, que se sitúa en 16.576 euros anuales.
La lógica de esta medida es evitar que la subida del salario suponga una mayor carga fiscal. Así, quienes hayan tenido rendimientos del trabajo iguales o inferiores a esa cantidad podrán aplicarse la deducción completa. En el caso de ingresos entre 16.576 y 18.276 euros, la deducción se reducirá de forma proporcional y desaparecerá por encima de ese umbral.

Sube la tributación para grandes patrimonios
En el otro extremo, la campaña introduce un ajuste en la tributación de las rentas del ahorro. Desde el 1 de enero de 2025, el tipo aplicable a la base del ahorro para rentas superiores a 300.000 euros pasa del 28% al 30%.
Este incremento afecta únicamente al tramo más alto. El resto se mantiene sin cambios: el 19% para los primeros 6.000 euros, el 21% hasta 50.000, el 23% hasta 200.000 y el 27% hasta 300.000 euros. Es decir, el aumento solo impacta en la parte que exceda esa cifra, por lo que no afecta a pequeños ahorradores.
Otra novedad relevante afecta a las personas en paro. Hasta ahora, quienes cobraban prestación por desempleo estaban, en la práctica, obligados a presentar la declaración. Este año deja de ser así.
Con la nueva normativa, solo deberán declarar si superan los límites generales: 22.000 euros con un solo pagador o 15.876 euros en caso de varios, siempre que la suma del segundo y restantes no supere los 1.500 euros. Este cambio corrige la situación anterior, en la que muchos desempleados debían declarar incluso con ingresos bajos.
La campaña también introduce un alivio para quienes han recibido ayudas públicas por catástrofes naturales. Las subvenciones destinadas a cubrir daños personales o materiales derivados de fenómenos como la DANA o incendios forestales quedan completamente exentas de tributación en el IRPF. Esto incluye tanto las ayudas urgentes destinadas a autónomos y empresas para mantener el empleo y la actividad económica, como aquellas dirigidas a la reparación de viviendas, vehículos o enseres afectados.
Deducciones "verdes"
En materia medioambiental, el panorama es mixto. Por un lado, se mantiene para esta campaña la deducción por obras de mejora de la eficiencia energética realizadas en 2025. Esto incluye actuaciones como la mejora del aislamiento térmico, la instalación de ventanas más eficientes, la sustitución de sistemas de calefacción o la instalación de placas solares.
Sin embargo, otras medidas no tendrán continuidad. Aunque inicialmente se planteó ampliar hasta 2026 las deducciones por la compra de vehículos eléctricos o la instalación de puntos de recarga, la no aprobación del decreto correspondiente implica que quienes realicen estas inversiones en 2026 perderán ese beneficio fiscal. Sí podrán aplicarlo, en cambio, quienes lo hayan hecho en 2025.

Diferencias según la comunidad autónoma
Más allá de los cambios estatales, la comunidad autónoma de residencia cobra un peso creciente en el resultado final de la declaración. Este año se incorporan nuevas deducciones en varios territorios.
En Asturias, por ejemplo, se introduce una deducción de hasta 100 euros para personas celíacas. En Andalucía, se suman beneficios fiscales por gastos veterinarios, práctica deportiva y también para personas con celiaquía. En Cataluña, la deducción por alquiler de vivienda habitual aumenta hasta 500 euros en tributación individual y 1.000 en conjunta, frente a los 300 y 600 euros anteriores.
Por su parte, Galicia y Extremadura incorporan deducciones vinculadas a personas con ELA o afectadas por la talidomida, mientras que Murcia estrena hasta siete nuevas deducciones, entre ellas por la compra de gafas o lentes de contacto, la adquisición de vehículos eléctricos o el fomento de hábitos saludables.
Además, Asturias, Canarias y Cataluña han modificado los tipos de sus escalas autonómicas, lo que puede alterar la cuota final incluso en contribuyentes con ingresos similares a los del año anterior.
Con este contexto, el principal consejo de los expertos es no dar por buena la declaración sin revisarla. Desde TaxDown recuerdan que la Agencia Tributaria dispone de un plazo de hasta cuatro años para detectar errores, por lo que una revisión cuidadosa es fundamental. Esto implica comprobar los datos fiscales, verificar que se aplican todas las deducciones posibles y asegurarse de que la información es correcta antes de confirmar el borrador.


