En caso de fallecimiento, ¿cuánto cubren las pensiones y cuánto el seguro de vida?
Las pensiones cubren parte de los ingresos perdidos
El fallecimiento de uno de los principales sustentadores de una familia no solo supone un golpe emocional. También puede provocar una importante reducción de los ingresos del hogar, especialmente cuando esa persona aportaba la mayor parte del dinero que entraba cada mes.
En España existen las pensiones de viudedad y orfandad para ayudar a cubrir parte de esa pérdida. Sin embargo, la cantidad que recibe la familia no siempre equivale al salario que tenía la persona fallecida.
Un análisis publicado por el Instituto BBVA de Pensiones en Mi Jubilación explica cómo funcionan estas prestaciones y qué parte de los ingresos familiares pueden llegar a cubrir.
La pensión de viudedad parte del 52%
Como regla general, la pensión de viudedad representa el 52% de la base reguladora de la persona fallecida. En determinadas circunstancias, el porcentaje puede subir al 60% o al 70%.
El 60% puede aplicarse a determinados beneficiarios de viudedad que tengan más de 65 años y cumplan una serie de requisitos relacionados con sus ingresos y otras prestaciones.

El porcentaje puede llegar al 70% cuando existen cargas familiares y se cumplen las condiciones económicas establecidas.
Esto significa que, en muchos casos, la prestación de viudedad no sustituye completamente los ingresos que aportaba la persona fallecida.
Los hijos también pueden recibir una pensión
Cuando existen hijos que cumplen los requisitos establecidos, también puede reconocerse una pensión de orfandad. Con carácter general, la cuantía es del 20% de la base reguladora por cada hijo beneficiario, aunque existen límites cuando concurren varias pensiones de muerte y supervivencia.
Los hijos pueden tener derecho a esta prestación hasta los 21 años y, en determinadas circunstancias, hasta los 25 años.
Cuando coinciden pensiones de viudedad y orfandad, existe además un límite conjunto sobre la base reguladora, aunque la suma de las prestaciones puede llegar a alcanzar el 100% en determinados supuestos.
¿Qué ocurre con el resto de los ingresos?
La diferencia entre lo que ganaba la persona fallecida y lo que recibe posteriormente la familia es lo que se conoce como brecha de ingresos.
Por ejemplo, si una persona aportaba 2.000 euros mensuales al hogar y, tras su fallecimiento, las prestaciones públicas no alcanzan esa cantidad, la familia tendrá que afrontar esa diferencia con sus otros ingresos, ahorros o patrimonio.
La situación puede ser especialmente complicada para los trabajadores autónomos. Según el Instituto BBVA de Pensiones, sus bases de cotización pueden provocar que las prestaciones por fallecimiento sean inferiores a las de trabajadores por cuenta ajena con ingresos similares.
El seguro de vida puede cubrir parte de esa diferencia
Precisamente para cubrir esa posible pérdida de ingresos existen los seguros de vida. Su función, en este contexto, sería aportar un capital a los beneficiarios para compensar parte de la reducción de ingresos que se produce tras el fallecimiento.
El Instituto BBVA de Pensiones plantea como una referencia orientativa un capital asegurado equivalente a cinco veces el salario neto anual cuando la persona fallecida era el principal o único proveedor de ingresos del hogar.
Si ambos miembros de la pareja tienen ingresos similares, la referencia que plantea es de 2,5 veces el salario neto anual de cada uno. Se trata, no obstante, de orientaciones generales y el capital adecuado depende de los gastos, ingresos, deudas y necesidades concretas de cada familia.
