Antonio Campos
Opinión

Tribulaciones de un pensionista (2/3)

Antonio Campos
Tribulaciones de un pensionista (2/3). Foto: Bigstock

España, por suerte para los españoles, pertenece a la Unión Europea; si no fuera así y siguiéramos con la peseta como moneda, estaríamos en una nueva guerra civil y en quiebra financiera desde hace tiempo. ¿Cómo es el sistema de pensiones en Europa?

Alemania

Los trabajadores alemanes por cuenta ajena contribuyen al sistema de pensiones con una deducción de su nómina bruta del 18,7%. La mitad de esta cantidad la paga el trabajador y la otra mitad la empresa. Los trabajadores por cuenta propia se hacen cargo del porcentaje al completo. El monto de la pensión que cobra cada uno depende exclusivamente de lo que haya cotizado y la media actual es del 51% del último salario. La edad de jubilación es a los 63 años para los trabajadores que hayan cotizado 45 años completos. Las pensiones se actualizan de acuerdo a la evolución de los salarios. La pensión máxima actual se acerca a los 3.000 euros mensuales y la media es de unos 1.400 euros mensuales.

Austria

La edad de acceso a la pensión por jubilación es 65 años para el hombre y 60 para la mujer, pero a partir de 2024 se incrementará la edad de jubilación de la mujer anualmente en 6 meses hasta alcanzar en 2033 los 65 años. La pensión media es del 90%, aproximadamente, del último salario, siendo la mínima de 1090 euros mensuales, en catorce pagas, y se pagan con las contribuciones más las subvenciones estatales financiados con ingresos fiscales.

La “mochila austriaca” es un fondo de capitalización individual para cada trabajador, que sustituye al modelo de indemnización por despido, de manera que la empresa aporta mensualmente una cantidad del salario bruto de cada empleado, es un derecho consolidado del trabajador y se la lleva consigo cuando cambia de trabajo.

Francia

El importe de la pensión se calcula dependiendo de tres elementos: El salario anual medio de los 25 mejores años cotizados, la tasa de liquidación o minoración por los trimestres que falten para la edad de jubilación de 67 años, y los periodos de cotización acreditados. A partir del año 2025 la edad de jubilación serán los 64 años. La jubilación básica, para los asalariados del sector privado, se completa con la jubilación complementaria obligatoria que se fundamenta en un mecanismo de reparto. Existe una gran diferencia entre el sector público y el sector privado. En el sector público la pensión media alcanza los 3.000 euros mensuales, mientras en el sector privado cobran entre 1.000 y 2.000 euros de pensión media.

Italia

Para poder acceder o solicitar el beneficio de la pensión por vejez en Italia, se utiliza la fórmula "cuota 100", cifra a la que se debe llegar sumando los años cotizados y la edad de jubilación. Por ejemplo, se podrá dejar el trabajo con 62 años de edad y 38 de cotización a la Seguridad Social. La norma es igual para hombres y mujeres.

Los pensionistas que cobran menos de 1.000 euros representan el 40,3%, el 39,1% cobra entre 1.000 y 2.000 euros, el 14,4% entre 2.000 y 3.000 euros y el 6,1% de los beneficiarios cobra importes mensuales superiores a los 3.000 euros. La subida de las pensiones se regula de forma automática con el índice del coste de la vida del año anterior.

Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia

Los países nórdicos presentan algunos de los modelos más novedosos del Viejo Continente. En Noruega e Islandia la edad de jubilación es de 67 años; en Suecia, Finlandia y Dinamarca, de 65, aunque en este último aumentará gradualmente a 67 años en 2022. En Finlandia -donde todo ciudadano en edad de jubilarse tiene derecho a una pensión mínima garantizada-, existe además de la pensión nacional, una contributiva que puede cobrarse a partir de los 63 años. El monto depende de la duración del empleo y sus ingresos, así como de cuántos años ha vivido en Finlandia y si está casado. La pensión total promedio no alcanza los 2.000 euros mensuales.

Todos los residentes en Dinamarca tienen derecho a percibir la pensión social al jubilarse, existiendo además un régimen de pensión extraordinaria para los trabajadores por cuenta ajena pagado en conjunto entre el empleador (dos terceras partes) y el trabajador. 

Mención expresa merece Suecia. Se inició el sistema actual en 1993, sustituyendo de forma paulatina el sistema de reparto por el de capitalización, cambiando la prestación definida por la de contribución definida, que implica que los beneficiarios no obtienen una pensión en función de sus salarios -o sus bases contributivas, que se establecen a partir de sus salarios registrados-, sino de sus contribuciones efectivas al sistema, que se van anotando en una cuenta individual y, posteriormente, en el momento de la jubilación, se revalorizan en función de determinados criterios. Es un modelo dual, público-privado.

En Suecia, hay cuatro tipos de pensiones: la pública basada en los ingresos, la pensión profesional que se recibe del empleador (que recibe el 90% de los ciudadanos), las pensiones privadas y una pensión garantizada básica para todos (incluidos aquellos con ingresos nulos). Con las pensiones mínimas garantizadas de aproximadamente 1.000 euros mensuales, el importe puede duplicarse o triplicarse, de manera habitual.

La actualización de las pensiones en Suecia, Dinamarca y Finlandia depende de la tasa de riesgo de pobreza y exclusión de los mayores de 65 años.

Grecia

Es posible acceder a la jubilación anticipada a partir de los 62 si se cuenta con 40 años de cotización. La pensión plena se obtiene con 40 años cotizados; en cambio para una pensión contributiva es necesario tener 15 años de cotización. Los pensionistas todavía están pagando la política comunista de SYRIZA, los socios de Podemos, que han visto rebajadas sus pensiones hasta en trece ocasiones.

Polonia

La edad legal de jubilación es de 60 años para las mujeres y de 65 para los hombres. El sistema de pensiones se basa en tres pilares: 

  1. El “primer pilar” protege al asegurado de situaciones de pobreza en la jubilación. Es obligatorio, incluye a todos los trabajadores y es gestionado por el ZUS y administrado por el Fondo de Seguridad Social. Se trata de un fondo estatal que atesora recursos, entre otros procedentes de las cotizaciones. El Estado determina la cuota de cotización, actualmente el 19,52% de los ingresos íntegros, cubierto a partes iguales por empresario y trabajador. Un 12,22% del importe cotizado mensualmente se abona a la cuenta del asegurado en el ZUS, un 7,3% se destina al “segundo pilar”.
  2. El "segundo pilar", también obligatorio para todos los trabajadores y organizado por los Fondos abiertos de pensiones, tiene el objetivo de mantener un estándar de vida similar al existente durante la vida laboral. Se organiza a través de los OFE, constituidos y administrados por las denominadas sociedades generales de pensiones, de carácter privado, que recaudan los fondos y los invierten en activos, para abonarlos a los asegurados una vez alcanzada la edad de jubilación.
  3. El “tercer pilar”, como complemento voluntario de las formas oficiales del seguro de pensiones para mejorar el estándar de vida durante la jubilación, lo constituyen los programas de pensiones para los trabajadores y las cuentas individuales para la jubilación.

Portugal

Los portugueses no pueden jubilarse antes de los 66 años y el periodo de cotización mínimo para tener derecho a cobrarla es de 15 años, y de ellos, como mínimo deben incluirse 2 entre los 15 años inmediatamente anteriores a la fecha de jubilación.

La pensión máxima es de 2.750 euros mensuales, con un mínimo garantizado de unos 300 euros mensuales para aquellos que han cotizado el mínimo de 15 años. Los incrementos en estas percepciones se calculan de acuerdo con la tasa de inflación y con la evolución del PIB a lo largo de los dos últimos años anteriores a la fecha de revisión.

Para residentes no habituales, jubilados y pensionistas procedentes de otros países, las pensiones no tributan en el país de origen y solo lo hacen por el 10% del importe de la pensión en Portugal, lo que ha provocado una avalancha de pensionistas suecos, alemanes y españoles a ese país.

Reino Unido

El “modelo anglosajón” es un sistema enfocado en cubrir prestaciones muy básicas, partiendo de la idea de que el individuo es el principal impulsor de la planificación de su jubilación

La edad de jubilación en Reino Unido es de 66 años que se irá ampliando gradualmente a 67 años entre 2034 y 2036, y 68 años entre 2044 y 2046.

El Gobierno utiliza el PIB, la inflación y los salarios para calibrar el sistema de pensiones, que tiene dos niveles: “La pensión básica estatal” (Basic State Pension) es una suma fija para los trabajadores que hayan contribuido 44 años al sistema. Los británicos que acrediten un periodo mínimo de cotización tendrán derecho a una pensión de unas 160 libras semanales, independientemente de las cuantías de sus cotizaciones. El segundo nivel es conocido como la “segunda pensión estatal”, que proporciona un importe adicional en función de la renta, también de carácter contributivo.

Además, existe para aquellos con menores rentas una pensión ligada a los ingresos, la “pension credit”, que está exenta de impuestos y es para personas con mayor riesgo de exclusión, solo pueden acceder aquellos con ingresos considerados por debajo del umbral de la pobreza.

Adicionalmente, las empresas están obligadas a suscribir un Plan de Pensiones para todos sus empleados mayores de 22 años que ganen más de 10.000 libras al año, al que se aporta el 3% del salario por parte del trabajador, el 4% por la empresa y un 1% por el Estado en forma de subsidios.

Suiza

Transcribimos de BBVA – Mi jubilación. El sistema de pensiones en Suiza está estructurado en 3 niveles:

  1. Sistema público indexado a los ingresos: Se toman para determinar las cuantías los ingresos de toda la vida laboral del trabajador. Existen límites y mínimos en este tramo de pensiones, y la fórmula de cálculo tiende a redistribuir los ingresos desde las rentas más altas hasta las más bajas.
  2. Sistema ocupacional obligatorio, en vigor desde 1985 y que aplica a trabajadores con salarios a partir de aproximadamente 21.000 francos suizos anuales. Está basado en aportaciones nominativas, que se van revalorizando en función del tipo de interés vigente. El empleador contribuye a este sistema con el 50% de la aportación y el empleado con el resto.
  3. Esquema voluntario: Los sistemas privados de pensiones están incentivados fiscalmente (en el momento de la aportación) y la liquidez es restringida. Los asalariados podrán aportar anualmente aproximadamente 6.826 francos (2019) y los autónomos algo más de 34.128 francos. Hasta 5 años después de la edad ordinaria de jubilación se podrán realizar aportaciones. Los reembolsos no podrán producirse hasta un máximo de 5 años antes de la edad de jubilación y estarán sujetos a impuestos.

La edad de jubilación en los dos primeros niveles es de 65 años en el caso de los hombre y 64 años en el caso de las mujeres. El 100% de la cuantía se alcanzará con un mínimo de 44 años de cotizaciones en el caso de los hombres y de 43 años de cotizaciones en el caso de las mujeres.

En el esquema público será posible anticipar la edad de jubilación 2 años, con la consiguiente reducción en la cuantía de la pensión. También es posible retrasar la jubilación, lo que está favorecido en el cálculo de la pensión (hasta más de un 31% si se prolonga 5 años la vida laboral).

En el sistema ocupacional, es posible solicitar la jubilación a partir de los 58 años, con la reducción correspondiente, que oscilará entre un 0,15% y un 0,20% por cada año de adelanto.  

Regulación sanitaria a los inmigrantes

En cuanto a la regulación sanitaria a los inmigrantes, costes de la Seguridad Social, lo regulado en Europa es:

-    Alemania. La visita al médico tiene que estar precedida de una autorización de la oficina de asuntos sociales.

-    Bélgica. Para las personas que no tienen residencia legal, las prestaciones sociales se limitan en general a la ayuda médica urgente.

-    Francia. La Ayuda Médica del Estado (AME) permite a extranjeros en situación irregular acceder a los cuidados médicos, y se atribuye por periodos de un año, renovables, a quienes demuestran "residencia estable" de forma ininterrumpida durante un mínimo de tres meses, pero que no tienen tarjeta de residencia.

-    Grecia. La ley en Grecia estipula que los servicios públicos no pueden atender a ciudadanos de otros países que no residan legalmente en el país con la excepción de los casos urgentes y el tratamiento a los niños. El Gobierno de Syriza publicó un decreto ley que ha restaurado el acceso sanitario universal y permite a los indocumentados acudir gratuitamente a los hospitales, pero no a las consultas médicas regulares.

-    Italia. Los inmigrantes irregulares tienen derecho a acudir a las estructuras sanitarias públicas para ser atendidos y para ello tienen que pedir una tarjeta llamada S.T.P. (extranjero temporalmente presente) que tiene una validez de seis meses, renovable, y para recibirla se debe declarar no tener recursos económicos suficientes.

-    Portugal. Los inmigrantes en situación irregular pueden acceder a la sanidad lusa demostrando que están viviendo en el país con un documento emitido por su junta de distrito aunque si no son contribuyentes de la seguridad social, pueden tener que pagar el 100 % del servicio prestado.

-    Reino Unido. Pueden acceder a los servicios de urgencias y a los análisis y tratamientos de enfermedades infecciosas y de transmisión sexual, siempre que el enfermo haya residido en el país durante al menos seis meses.

-    Suiza. Suiza es uno de los países de Europa donde los inmigrantes en situación irregular tienen derecho a acceder a la atención de salud, más allá de situaciones de emergencia.

Como vemos, la disparidad de criterios en Europa es grande, pero todos los países se distinguen de España, principalmente, en:

  • Tanto empleador como empleado pagan más de sus recursos propios, sueldo mensual, a la caja común de la Seguridad Social que en España.

  • Salvo en Suiza, la atención sanitaria a los inmigrantes es más completa, y costosa, a las arcas públicas en España. Fue el Partido Popular en la persona de Dolors Montserrat, a la sazón ministra de Sanidad en 2017, la que tuvo la brillante idea de cargar a los jubilados el aumento del copago de las medicinas, para que inmigrantes y parados de larga duración, esos que no quieren trabajar o lo hacen de forma ilegal no pagando impuestos ni Seguridad Social, sean subvencionados sine día, motivándolos así a permanecer en esa situación hasta que pasen a cobrar la pensión no contributiva.

Sobre el autor:

Antonio Campos

Antonio Campos

Antonio Campos nació en Ciudad Real, en la España del queso amarillo y la leche en polvo de los americanos. Licenciado en Económicas, Diplomado en Humanidades, PDG por el IESE. 

Ha trabajado durante muchos años en un importante grupo multinacional del sector financiero, al que reconoce estar agradecido por haberle dado la oportunidad de desarrollarse profesional, académica, personal y humanamente. 

Conseguida cierta estabilidad profesional y dineraria, volvió a su verdadera pasión de juventud, escribir; desde entonces, han sido cuatro libros y unos dos mil artículos de opinión, económica y política, publicados en diferentes medios de comunicación, pretendiendo conjugar la libertad individual o personal (el progresismo) con la libertad económica (el conservadurismo), elogiando las ideas y no las ideologías.

Y lo hace, dice, pretendidamente independiente, ideológica y socialmente, con la libertad de quien tiene libre el tiempo, el pensamiento y la palabra.

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