Cartas a la directora

¿Qué ha sido de las nuevas realidades laborales en la reforma de las pensiones?

Fernando Marín

Viernes 9 de diciembre de 2022

ACTUALIZADO : Viernes 9 de diciembre de 2022 a las 10:46 H

6 minutos

¿Qué ha sido de las nuevas realidades laborales en la reforma de las pensiones?
Fernando Marín

Viernes 9 de diciembre de 2022

6 minutos

Cartas al director (cintillo)

 

Siempre que he enviado una carta me he dado cuenta poco después de que me había dejado lo más importante por decir o que podría haberme explicado mejor. Reconozco que es agotador seguir los planteamientos del Sr. ministro y que, por el bien de la salud de los mayores con carreras irregulares, el Sr. Escrivá debería no alargar por más tiempo esta agonía y tendría que explicar claramente cómo va a afectar la reforma de las pensiones a las actuales carreras irregulares que están al final de su vida laboral.

Lo primero de todo quiero remarcar que el concepto de “nuevas realidades del mercado laboral” es un tecnicismo con el que los negociadores de la actual reforma de las pensiones se refieren a aquellas personas que no llegan con sus mejores cotizaciones al final de su vida laboral y a las que perjudica el actual periodo de cómputo con el que se calcula la pensión. Según el Sr. Escrivá, este colectivo representa el 30% del total de trabajadores y trabajadoras que están actualmente cerca de su jubilación.

Por lo que he podido leer se va a aprobar mediante decreto-ley una ampliación del periodo de cómputo que afectará a la mayoría de los futuros pensionistas y que deja fuera precisamente a quienes realmente necesitan ahora una solución y sobre quienes ha basado su discurso el Sr. Escrivá durante dos años.

Esta ampliación se empezará a implantar en el año 2027 y se completará a finales de la década que viene, con lo cual todas las personas que ahora están al final de su vida laboral con más de 50 años quedan excluidos de ella (además, una vez completada, no recogerá las “mejores” cotizaciones de aquell@s que cotizaron más hasta los 37 años de edad que al final de su vida laboral).

Después de dos años sin otra información que no sean desmentidos y tiras aflojas, parece ser que el Sr. Escrivá aún no se ha dado cuenta de que esas “nuevas realidades”, además de datos, estadísticas y porcentajes, también son personas, la mayoría, en una situación bastante dramática, por llegar al final de la vida laboral con sus peores salarios o cobrando subsidios después de haber perdido sus mejores trabajos.

Los datos con los que está trabajando el Sr. Escrivá (o sea, con las personas) son parecidos a los que ya tenía el anterior Gobierno del PP. Por aquella época el portavoz del PP en la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo ya planteaba la necesidad de que para estas personas era necesario ampliar el periodo de cómputo de la pensión a 35 años y que pudieran descartar los peores.

Está claro que aquellas personas a las que se refería ya se han jubilado sin que se haya vuelto a dar mayor importancia a la dramática situación en la que puedan encontrarse ahora sus familias con la reducida pensión que les habrá quedado, porque solo eran datos y los datos de ahora no son los mismos (o sea, somos personas distintas).

Durante aquella legislatura el Pacto de Toledo ya estaba elaborando su recomendación nº5 para dar una solución inmediata a esta realidad cada vez mayor, y eso que en aquella época aún no se habían sumado las guerras y las pandemias actuales.

La Comisión del Pacto de Toledo, a finales de 2020, ultimaba un acuerdo que incluía una medida de alcance para muchos trabajadores que se acercan al final de su vida profesional: la posibilidad de calcular el cobro de la jubilación sobre la base de los 25 mejores años de cotización que el trabajador haya tenido en su vida laboral. Según diferentes medios, esta novedad ya estaba contemplada dentro de los cambios que se mantenían en las negociaciones parlamentarias un año y medio antes.

El Pacto de Toledo pide abrir la posibilidad de elegir el periodo de cómputo entre los mejores años de cotización de toda la vida laboral (y no que sean obligatoriamente los últimos) y en ningún caso solicita extender más allá de los 25 existentes ese periodo de cálculo.

La posibilidad de ampliar el periodo de computo a 35 años a quienes les beneficie y descartando los peores años es una medida que solo se ha planteado desde el actual Gobierno (supuestamente en el primer borrador publicado por diferentes medios que se envió a Bruselas en el Plan de Recuperación) y desde el anterior Gobierno del PP, siempre como una posibilidad fuera de lo que recomienda el Pacto de Toledo para dar una solución inmediata a las carreras irregulares.

El Sr. Escrivá en ningún caso confirmó hasta el último momento que iba a aprobar una ampliación del periodo de cómputo que será completamente efectiva al final de la próxima década y que lo último que pretende es solucionar el problema real de las nuevas realidades laborales al que siempre se ha referido.

Yo tengo claro que si no tienes fuerzas es mejor conformarte con poco que con nada. Por este motivo siempre he dicho que si no era posible que tod@s pudiéramos incluir nuestros 25 años con “mejores” cotizaciones en el cómputo (más que nada porque ningún partido ni sindicato ha apoyado la recomendación del Pacto de Toledo, no porque no sea posible) que al menos tuviéramos derecho a un periodo de cómputo de un mínimo de 35 años para abarcar el máximo de realidades laborales y con la posibilidad de descartar los peores años. Cualquiera de estas dos opciones cumpliría de verdad con el compromiso del Gobierno de adecuar el periodo de cómputo a las nuevas realidades del mercado laboral presentado a Bruselas en el Plan de Recuperación.

Yo tengo la certeza de que los jóvenes de hoy en día tienen todo el tiempo del mundo y la preparación suficiente para decidir el sistema de cálculo que querrán tener en el futuro sin necesidad de una ley improvisada, hecha a base de desinformación y desmentidos, y que va a evidenciar con más crudeza las desigualdades que ahora vivimos al haber reconocido que existían y no haber querido dar una solución que estaba en sus manos y que aprobó el Pacto de Toledo.

Un saludo a todos los pensionistas actuales y futuros, y gracias a 65YMÁS por ayudar a que todos estemos mejor informados en un asunto tan delicado como es la reforma de las pensiones.


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