El edadismo es un aguafiestas
"¿Cuándo es mi cumpleaños?, ¿cuántos días quedan?", pregunta Juan Francisco día tras día al salir del colegio. Los padres contestan con resignación para calmar el ansia del niño y se miran cómplices por algo de lo que su hijo, apenas puede ni imaginar. También podría ser la historia de Anita, Julia o Kevin, con idéntico desarrollo y desgraciado desenlace.
Juan Francisco será el centro de la fiesta, soplará sus velas, una vez tras otra, hasta que se canse. Recibirá regalos y bonitas palabras. Mientras, los padres, experimentados ya en el loco mundo de los adultos, conocen que aquello que debe ser una celebración acabará asimilado como una maldición por la mayoría de la población. Esta podría ser la fotografía del edadismo. ¡Vaya palabro, eh! Enseguida reconocerás sus odiosas formas de proceder.
Para que lo entiendas si todavía no estás familiarizado con este concepto, es algo así como el prejuicio racial o aquel referido al género, algo que aprendemos bien temprano y que así ocurre con los códigos edadistas, que como una suave lluvia ha penetrado en nuestro ser.
Como cualquier forma de sesgo, la discriminación por edad nos ha llevado a muchos de nosotros a hacer suposiciones falsas sobre las personas adultas mayores y sobre el envejecimiento como proceso que lo desencadena.
La discriminación por razón de edad afecta en todas las áreas imaginables, en cualquier país y, por fortuna, con información y coraje, evitable en buena medida. Empecemos a rebatir algunos de los insidiosos argumentos del edadismo:
- La vida es un continuo, ya no hay tránsitos claramente diferenciados asociados a la edad.
- La edad poco dice de una persona. Es una variable más como puede ser la confesión religiosa, la dieta alimenticia, el origen étnico o la condición sexual.
- El envejecimiento no es ninguna enfermedad, es un proceso natural cargado de sentido.
- Las personas no tenemos fecha de caducidad ni siquiera un manual de instrucciones que simplifique nuestra identidad y/o relaciones.
- La búsqueda de la eterna juventud está condenada al fracaso, a no ser de que disfrutes sometiéndote a esta tiranía.
- Las personas mayores no viven en el pasado, viven en el presente y además tienen futuro.
- Las canas no surgen de los disgustos, ni las arrugas de las amarguras.
- Las personas mayores son tan productivas o más que el resto.
- No existe un canon de belleza válido, los cuerpos y las almas viejas también son atractivas.
Y ahora, te pregunto, ¿te reconoces edadista? ¿Vas a tomar medidas a partir de ahora?
Espero no haber sido un aguafiestas y haberte dado motivos para seguir soplando velas con orgullo y sin tener que ceder el protagonismo a tu nieto cuando sea tu cumpleaños.
Si hace un siglo la esperanza de vida al nacimiento se situaba en los 33,8 años para la población masculina y en los 35,7 para la femenina, hoy los hombres alcanzan los 81 años y 86 las mujeres, según los datos provisionales del 'Movimiento Natural de la Población' publicado el pasado por el Instituto Nacional de Estadística. ¿No es suficiente motivo de celebración?
