Los alemanes pueden criticar libremente la siesta e incluso creerse que gracias a sus gestiones de austeridad han logrado que los españoles no descansáramos un rato después de comer. Allá ellos. Que mediten un poquito sobre este elogio.

La dieta mediterránea tiene muchas ventajas. Y se suele ignorar que más que una dieta es una forma de vida que incluye desde un vaso de vino, hasta esa cabezada tras la comida.

Durante un tiempo se decía que la siesta era el vicio de los españoles. Y sin embargo ahora, estudios muy concienzudos nos dicen que tiene grandes beneficios.

Hay gente que no puede prescindir de esos minutos de sueño tras la comida. Y hay quien no duerme porque le rompe mentalmente los horarios. Sin embargo, investigadores muy serios recomiendan dormir un cuarto de hora después de la comida. Renueva a la persona y reduce el numero de accidentes de trafico. Parece ser que el organismo tiene una disposición natural a dormir dos veces diarias. Una cabezada a mediodía, y una serie de horas por la noche.

La siesta debe ser breve para que no invada otras esferas de sueño y acabe produciéndonos esa idea de despiste e incluso de mal humor.

Una siesta de 40 minutos permite volver al estado de máxima alerta y atención, según un estudio realizado por la NASA. Muchas compañías aéreas ya aconsejan esa siesta a sus pilotos. La siesta corta sube la moral, mejora la atención, la productividad y la seguridad de los trabajadores. Entre los aficionados a la siesta se puede citar a Leonardo da Vinci, Edison, Churchill, Clinton y Sharon Stone.

Pero tiene que ser breve. Más de 30 minutos ya supondría alguna desventaja, porque permitiría al organismo llegar a las fases más profundas del sueño y se traduciría en despertar incomodo, en perder la noción horaria e incluso en dolor de cabeza.

Y como cosa curiosa, comentemos el origen de la palabra “siesta”. Ya no se duerme a la “hora sexta”, que eran las doce del medio día. Los monjes se levantaban a las seis de la mañana. Seis horas después, es decir, a la hora sexta se les servía la comida. Tras el refrigerio de las doce “sexteaban” y en muchas ocasiones se adormilaban durante la meditación. Ese es el origen de la palabra.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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