España 2026: los retos reales del sector de las personas mayores
Jesús CuberoSábado 3 de enero de 2026
5 minutos
Sábado 3 de enero de 2026
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Comenzamos este año en España hablando mucho de “envejecimiento” como si fuera un titular. En 2026, ya no es un titular: es el marco en el que se decide si nuestro sistema de cuidados llega a tiempo, con calidad y, sobre todo, con dignidad y autonomía.
El INE lleva años advirtiendo de una tendencia clara: el peso de la población de 65+ seguirá creciendo de forma sostenida en las próximas décadas, con un impacto directo en servicios sociales, sanidad, vivienda y comunidad.
Y mientras tanto, los indicadores del sistema muestran una doble realidad: avances, sí… pero también cuellos de botella que siguen afectando a miles de familias.
A continuación, planteo los que yo considero que son los 6 grandes retos de 2026 (con propuestas concretas para mover la aguja en la dirección adecuada).
1) El gran elefante en la habitación: llegar tarde (y pagar el precio)
El Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) ha incrementado el número de personas atendidas y ha reducido la lista de espera en algunos periodos, según el Panel del SAAD: en marzo de 2025 se informaba de 182.532 personas en lista de espera (definida como quienes superan 6 meses sin prestación).
Pero el dato importante en 2026 no es solo “cuántos esperan”, es qué sucede mientras esperan:
- deterioro funcional acelerado
- sobrecarga familiar (especialmente mujeres cuidadoras)
- ingresos hospitalarios evitables
- institucionalizaciones precipitadas
Mi propuesta de solución práctica (y medible) sería:
- Abordar de una vez el “Tiempo máximo garantizado + plan de intensidades”: no basta con reducir el número de expedientes; hay que asegurar que la respuesta llegue en plazos clínicamente útiles y con intensidades suficientes, priorizando casos frágiles con riesgo de caída funcional.
2) Falta de profesionales: no es un problema de RRHH, es un riesgo país
En 2026 el sector compite por talento con todo: sanidad, hostelería, logística… y pierde a menudo por condiciones. La evidencia es contundente: España está por debajo de la media OCDE en enfermeras por 1.000 habitantes (5,9 vs 9,2).
Y el propio Ministerio de Sanidad estimó que se necesitarían al menos 100.000 enfermeras adicionales para alcanzar ratios promedio de la UE.
En cuidados de larga duración, el problema no es solo cantidad: es rotación, fatiga, falta de carrera profesional, y el “saber hacer” que se pierde cuando el equipo cambia cada poco.
Soluciones que sí funcionan (si se implementan en serio):
- Carrera profesional sociosanitaria (auxiliar → gerocultor/a especializado/a → coordinador/a)
- Mejora de la formación de los profesionales sanitarios y sociosanitarios
- Mejoras laborales ligadas a resultados (reducción de rotación, continuidad asistencial, satisfacción de familias)
- Formación exprés y acreditable en fragilidad, demencias, comunicación y cuidados centrados en la persona
- Rediseño del trabajo: menos burocracia, más tiempo de atención real
3) Burocracia y fragmentación: lo social y lo sanitario siguen hablando idiomas distintos
Seguimos teniendo “dos mundos” que se tocan tarde:
- Sanidad mira diagnósticos
- Servicios Sociales mira recursos
- Y mientras tanto, la persona mayor vive una sola vida, no dos expedientes
En 2025 se impulsaron reformas legales orientadas a reducir trámites y reforzar derechos (por ejemplo, medidas para simplificar procedimientos y mejorar accesibilidad), pero son insuficientes.
Mi propuesta de Solución clave en 2026:
Modelos de atención integrada con un “responsable del caso” real (no nominal) y rutas claras para:
- alta hospitalaria + continuidad en domicilio
- fragilidad y caídas
- deterioro cognitivo y demencias
- soledad no deseada con impacto clínico
4) Vivienda y comunidad: queremos autonomía… pero vivimos en casas que la impiden.
La autonomía personal no se juega solo en residencias o centros de día. Se juega en:
- escaleras sin ascensor
- baños sin adaptar
- barrios sin bancos, sombra ni comercios accesibles
- transporte difícil
- aislamiento
Mi propuesta de solución adecuada para este año 2026, sería:
Plantear la vivienda como “política de salud”: ayudas ágiles para adaptación (baño, accesos, domótica sencilla), y planificación municipal “amigable con la edad”. Esto reduce caídas, urgencias y dependencia sobrevenida.
5) Tecnología: la usamos para cuidar mejor… o solo para “parecer modernos”
La teleasistencia y la monitorización pueden ser un salto de calidad si se orientan a resultados: prevención de caídas, adherencia, alertas tempranas, respiro familiar. El Panel del SAAD ya muestra presión creciente de solicitudes y necesidad de consolidar respuesta “a tiempo y con calidad”.
El riesgo que preveo en 2026: comprar tecnología sin cambiar el modelo (más pantallas, mismo problema).
Solución: tecnología + protocolo + equipo + indicadores (tiempos de respuesta, eventos evitados, satisfacción, continuidad).
6) El debate de fondo: ¿más plazas o mejores itinerarios?
Hay territorios con déficit de plazas y, a la vez, una gran oportunidad: reforzar domicilio + comunidad para evitar institucionalizaciones no deseadas. Además, el debate europeo empuja a mejorar calidad, accesibilidad y condiciones de los cuidados de larga duración.
Una nueva propuesta de solución equilibrada sería:
- plazas donde falten (planificación demográfica real)
- pero, sobre todo, itinerarios: domicilio (intenso) → centro de día → estancias temporales → residencial cuando toca, no “cuando explota”.
Tres propuestas “prioritarias” para 2026 (si tuviera que elegir solo tres)
- Pacto por los tiempos de respuesta (dependencia y apoyos): menos variabilidad territorial, más garantías.
- Plan de talento de cuidados: condiciones + carrera + formación + liderazgo intermedio.
- Atención integrada con foco en fragilidad y demencias: itinerarios claros, un referente y datos compartidos.
Cierro con una pregunta incómoda (y necesaria)
¿Queremos un sistema que tramite o un sistema que acompañe?
Porque en 2026 el mayor riesgo no es envejecer. Es envejecer sin apoyos a tiempo… y en ese camino, perder autonomía por causas evitables.
Feliz año 2026, querido lector.


