Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja
Opinión

¿Estamos ante un nuevo cisne negro en la economia mundial?

Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja

Miércoles 11 de marzo de 2026

5 minutos

¿Estamos ante un nuevo cisne negro en la economia mundial?

Miércoles 11 de marzo de 2026

5 minutos

In memoriam

Fernando Ónega, presidente de 65YMÁS

 

Que ha aparecido un nuevo cisne negro significa que ha ocurrido un suceso impredecible, altamente improbable, y de impacto masivo a nivel global. Con el estallido de la guerra de Irán, ¿estamos ante un nuevo cisne negro?

El cisne negro

Este término fue popularizado por el investigador, ensayista, y financiero norteamericano de origen libanes Nasin Taleb y a él responden hechos históricos y económicos como los atentados del 11S, la crisis financiera de 2008, la pandemia de Covid-19, o la invasión de Ucrania.

Los elementos claves que definen este fenómeno son:

- Imprevisibilidad, ya que son sucesos raros fuera de las expectativas normales y las proyecciones convencionales.

- Impacto extremo, ya que producen consecuencias profundas tanto a nivel económico como a nivel político y social.

- Racionalidad retrospectiva, ya que, una vez ocurridos, la sociedad tiende a encontrar explicaciones para convencerse de que era previsible.

- Cambio de paradigma que obliga a revisar las teorías y modelos establecidos.

La guerra de Irán

Oriente Medio ha vuelto a saltar por los aires tras los ataques de EEUU e Israel a Irán y la consiguiente respuesta de este, generando una guerra regional que abre un nuevo escenario geopolítico, pero también un importante impacto económico sobre la inflación y el debilitamiento del crecimiento económico mundial, ya de por sí muy mermado, si esta guerra se prolonga en el tiempo.

De momento las exportaciones petroleras del Golfo Pérsico están paralizadas y el conflicto se ha extendido a varios países y ha provocado la escalada de los precios del petróleo y el gas, así como fuertes caídas en las bolsas.

Las repercusiones económicas

Si las hostilidades se prolongan en el tiempo sus consecuencias económicas acabarán llegando a la economía real y por tanto a los hogares.

Actualmente el escenario más plausible es que el conflicto se resuelva en unas pocas semanas, pero si se prolonga más en el tiempo el riesgo de desabastecimiento energético (de petróleo y gas) será patente siendo la cesta de la compra una de las grandes perjudicadas, ya que se encarecerá, la actividad económica se debilitara y los bancos centrales tendrán que subir los tipos de interés lo cual puede aumentar la contracción de la economía.

Por el estrecho de Ormuz, de 34 kms de ancho en su punto más estrecho, transitan el 20% de todo el petróleo mundial y el 20% del gas natural licuado. Una interrupción prolongada de esta ruta podría provocar una fuerte contracción de los mercados energéticos globales.

Además de no poder dar salida al petróleo de países como Kuwait, Bareín, Catar o Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, el mayor exportador de petróleo del mundo, solo podría ver salir de sus fronteras la mitad de la producción, aquella que es capaz de ser transportada por oleoductos hacia el mar Rojo

Una de las claves del conflicto será si se ven dañadas las infraestructuras energéticas esenciales para la exportación de hidrocarburos tanto de Irán como de los países del Golfo Pérsico.

El estrecho de Ormuz es una arteria esencial para la distribución global de crudo. Por sus aguas transitan a diario unos 15 millones de barriles de petróleo, en su mayoría con destino a Asia. China es el principal afectado, al recibir el 25% del petróleo de los países de la zona. India, Japón, y Corea del Sur figuran también entre los principales compradores de petróleo que sale de esa área. A Europa en cambio solo llega menos del 1% del crudo producido en torno al estrecho. España presenta una menor vulnerabilidad al importar únicamente petróleo de Irak, que no se encuentra entre los principales proveedores de petróleo a nuestro país.

En cuanto al gas, buena parte del suministro de la UE llega por gaseoducto desde países vecinos como Noruega y Argelia, y Europa (y también España) además ha intensificado sus compras a Estados Unidos.

El barril de petróleo podría llegar a superar los 100 dólares el barril si los flujos no se restablecen rápidamente lo que da idea de la vulnerabilidad geopolítica actual.

Inflacion y crecimiento económico

Si el conflicto encalla la elevación del precio del petróleo derivará en una importante inflación. Además, los países de Oriente Próximo tienen un papel muy relevante en la producción de fertilizantes y otros productos químicos, como el amoniaco, que tendría un impacto en la industria agroalimentaria

El impacto tendrá también repercusión en el crecimiento económico mundial.

El alza de los precios también tendrá impacto sobre los bancos centrales con dos escenarios posibles: uno en el que el deterioro de la actividad económica se impusiera sobre la presión de la inflación y presionará a la baja los tipos de interés (escenario menos probable) y el otro, una elevación de los tipos de interés para frenar la inflación (escenario más probable).

Además, el conflicto geopolítico se está dejando sentir con fuerza en el mercado de divisas y el dólar se está apreciando como moneda refugio.

Conclusión

La extensión del conflicto en el espacio y en el tiempo será clave para conocer su impacto en el mercado.

La principal incertidumbre reside en si este conflicto es un nuevo cisne negro, lo que supondría un duro golpe para la economía, para los mercados energéticos, la inflación, la estabilidad de los mercados financieros, las cadenas de suministros, el comercio mundial o la situación macroeconómica, entre otros factores.

Sobre el autor:

Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja

Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja

Juan Manuel Sánchez Quinzá-Torroja es profesor Titular del Departamento de Economía de la Universidad de La Coruña (UDC).

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