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Cómo ahorramos los españoles

Juan Ángel Lafuente Luengo

Foto: UNSPLASH

Jueves 1 de octubre de 2020

1 minuto

Juan Ángel Lafuente: Cómo ahorramos los españoles
Juan Ángel Lafuente Luengo

Foto: UNSPLASH

Jueves 1 de octubre de 2020

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Juan Angel Lafuente Luengo

Artículo de Juan Ángel Lafuente (@JALafuent), Catedrático de Finanzas y Contabilidad de la Universitat Jaume I (@UJIuniversitat), y Director de la Cátedra Ciutat de Castelló


Quiero empezar este artículo con algunos mensajes generales, para después pasar a analizar las especificidades del consumidor español. Hablar de cantidades óptimas de ahorro es difícil incluso para los economistas. El ahorro es una reasignación intertemporal de recursos, es decir, consumir menos en el presente a cambio de consumir más en el futuro. La parte de renta que no se gasta, y por tanto se ahorra, debe servir para generar, a través de un producto financiero, una rentabilidad que se podría disfrutar en forma de consumo extra en el momento de recibirla. Una primera idea es que toda toma de decisiones intertemporal implica que tenemos incertidumbre a lo largo del horizonte de inversión. Pensemos por ejemplo en una persona que estaba ahorrando para viajar antes de la pandemia del COVID-19 y que, una vez cancelado el viaje por las restricciones de movilidad sobrevenidas, está utilizando parte del ahorro en el gasto extra que suponen las mascarillas de uso obligatorio y demás productos desinfectantes e higienizantes que ahora son convenientes utilizar. Y a pesar de ello, con toda seguridad tendrá ahorro adicional que no esperaba. Prever un cambio de patrón de consumo-ahorro de esta naturaleza es impensable para la mayoría de consumidores.

Otro elemento interesante, común a todos los consumidores, es discutido en el muy recomendable libro escrito por Richard Thaler, premio Nobel de Economía en 2017, y titulado “Un pequeño empujón: El impulso que necesitas para tomar mejores decisiones sobre salud, dinero y felicidad”. Cuando las decisiones intertemporales son tales que la acción (o inacción) hoy tiene consecuencias en el largo plazo, los humanos tendemos de forma sistemática a confundirnos. Piense por ejemplo que los efectos negativos de fumar moderadamente hoy tienden a aparecer después de muchos años. Igual que los pequeños esfuerzos de ahorro en el inicio del ciclo vital (menores de 30 años) tendrán un efecto substancial en el nivel de vida cuando la persona se convierta en pensionista. ¿Pero cuánto retraso se percibe en la planificación del ahorro para cuando seamos pensionistas? Antes de presentar datos al respecto, me gustaría, con el fin de fomentar la interacción con el lector, que se responda a sí mismo la siguiente pregunta: ¿Considera Ud. que ahorra lo suficiente (por supuesto, en caso de tenga capacidad para ello)? Sería muy interesante el observar un número elevado de respuestas en la red, por lo que les animo a que dejen sus comentarios al respecto. Y si no les apetece responder, observen, dada su franja de edad, si están por encima o por debajo de lo que Eurostat estima en los últimos datos publicados:

 

Tasa ahorro tramo edad

 

En primer lugar, observamos cómo por debajo de 35 años prácticamente no ahorramos. Y si muchos de ustedes consideran, dada su franja de edad, que las barras del gráfico anterior reflejan tasas “muy” elevadas, no se preocupen. Simplemente se corrobora el sesgo cortoplacista al que Thaler se refiere. Nos podemos preguntar a continuación si nuestro sesgo es relativamente grande respecto al de países de nuestro entorno. A modo de ejemplo pongo a continuación, utilizando la misma fuente de datos, la comparación con Francia y Alemania.

Tasa ahorro tramo de edad

 

Restringiéndonos a la comparativa con las dos principales economías de la zona euro, la respuesta es sí. No sólo ahorramos menos, sino que el diferencial de ahorro es muy llamativo cuando somos muy jóvenes o incluso en la franja de 45 a 54 años. ¡De forma clara, ahorramos más que los alemanes a partir de los 65 años! ¿Es este sesgo grave para nuestro futuro nivel de vida? La respuesta obviamente depende de las circunstancias. Si le toca la Lotería Primitiva cuando está a punto de jubilarse (y no me refiero a un premio de 4 ni 5 aciertos) entonces toda la discusión anterior debería convertirse en irrelevante. Pero como es prácticamente seguro que no le tocará, quizás lo anterior pueda venir bien para concienciarnos de que la toma de decisiones acerca del ahorro en el corto frente al largo plazo y disponer así de un buen complemento en la jubilación puede reducirse a dos alternativas básicas:

1) ahorrar durante mucho tiempo con pequeñas cantidades periódicas

2) ahorrar durante poco tiempo, pero con grandes aportaciones, tanto inicial como futuras.

Como lo más probable, por no decir seguro, es que no nos tocará la lotería, la primera opción se convierte de forma clara en la más racional. A modo de ejemplo, supongamos que quiere disponer de 100.000 euros cuando cumpla 65 años y en la actualidad tiene 30. Con una rentabilidad del 4% anual necesitaría ahorrar aproximadamente unos 146 euros todos los meses. Si decide esperar a los 50 la cantidad que tendría que aportar sería de 409. Y en todo caso recuerde que, si llegada la jubilación se da cuenta que ahorró demasiado, “corregir el error” es fácil a base de viajar, ocio, mejores prestaciones médicas, etc. Si por el contrario el ahorro generado es insuficiente, el error ahora resulta menos agradable de reconducir.

Tampoco resulta muy recomendable el pensar que somos capaces de producir grandes cambios estructurales en nuestras pautas de consumo, y por tanto de ahorro. Intención como la de que será a partir del próximo año cuando vamos a imponer un grado de austeridad alto en la familia para comenzar a ahorrar mucho es similar a la que muchos hacemos al pensar que a partir del próximo lunes haremos deporte 4 días por semana.

Evidentemente toda la reflexión anterior está condicionada por la situación específica del hogar. Y aquí la intuición a priori de que el tener menores dependientes dentro de la unidad familiar disminuye de forma evidente la capacidad de ahorro se corrobora con los últimos datos de Eurostat disponibles al respecto. En el caso de España son los siguientes.

Tasa ahorro tipo hogar

 

Del anterior gráfico me gustaría incidir en tres aspectos:

a) Los hogares con un solo adulto y niños dependientes tienen tasa de ahorro negativas

b) en el caso de más de 1 adulto, la existencia de niños dependientes reduce, en media, la capacidad de ahorro en un 12,4%

c) al comparar 2010 con 2015 podemos ver con datos la idea anterior de la persistencia en los hábitos de comportamiento en el consumo (y en el ahorro) a través de la escasa diferencia de las tasas de ahorro han experimentado al cabo de 5 años. Y esto ocurre con independencia del ciclo económico, pues en 2010 el crecimiento era prácticamente nulo, a diferencia de 2015, con tasas del crecimiento cuatrimestrales por encima del 3%.

Quiero concluir entonces con un mensaje: nunca se sienta demasiado joven para empezar a ahorrar. Dentro de las posibilidades de cada hogar, que vendrán condicionadas tanto por la cantidad como por la edad de las personas que la componen, es conveniente empezar ahorrar de forma regular no más tarde de los 35 años.

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