Los hombres de mi vida
Ahora que lo pienso, todos los hombres de mi vida han tenido algo en común. Desde mi padre, marido, hermanos, hijos y sobrinos, todos entendieron mi personalidad libre y también me alentaron a ser yo misma. Sin esa suerte yo no podría haber resuelto mi vida como lo he hecho, hubiese sido un conflicto como el de muchas mujeres que he conocido y he acompañado en consulta.
Entiendo que para ellos no ha sido fácil. Vienen de sistemas muy violentos, equivocados, de una masculinidad tóxica que genera muchos malestares. Creo que les he enseñado respeto para con nosotras y después para con ellos y supongo que habrán aprendido conmigo lo que después, sus parejas y amigas, necesitaban, demandaban y merecían.
Hasta ser adulta no escuché la palabra feminismo, fue en la facultad, sin entender mucho la dimensión de esta propuesta. Para lo que ha sido mi especialidad, la vejez y el envejecimiento, creo que sin este movimiento político que propone una reclamación de derechos, no hubiese sido lo mismo, ni yo la misma. Por eso, puedo decir que envejecer bien no es solo cuestión de actitud, como indica el título de mi libro, y ahora, añadir que también es cuestión de saberte rodear de gente que sume y respete tu personalidad y tus decisiones.
Esta forma de desenvolverme en la vida no la tuve que aprender abrupta o precipitadamente, ya nací así, con las cosas claras y lo agradezco.
Ahora que tú me lees, no sientas que es tarde para recuperar tu vida y poner las cosas en su sitio. Busca mujeres y hombres librepensadores, aliados, como son los que me rodean.
Solo quiero que mi vida te sirva para saber poner limites y quererte mucho, con arrugas y sin complejos.
