Avances históricos frente al alzhéimer, ahora es el turno de los gobiernos: "No podemos esperar más"
Con motivo del Día del Alzhéimer, expertos y pacientes destacan lo trascendental del momento actual
Los expertos lo tienen claro. Estamos en un momento crucial en la lucha contra el alzhéimer, una enfermedad que afecta en España a casi un millón de personas, la mayoría de las cuales son mayores.
Por una parte, el país se enfrenta a un progresivo aumento del número de casos debido al envejecimiento de la población, lo que derivará, prevén, en una carga asistencial superior.
Ahora bien, en las últimas décadas se han producido importantes avances a nivel de investigación. Pese a que la "cura" no esté aún a la vista, ya se han aprobado los primeros fármacos que podrían tener cierta efectividad en el retraso de la dolencia y, al mismo tiempo, se están estudiando más de un centenar de moléculas con potenciales efectos. Es más, los expertos creen que los tratamientos en el futuro pasarán por la combinación de medicamentos, ya que el alzhéimer no sólo se explica –todavía no se conocen todos los mecanismos de la patología– por una sola causa.
Y en paralelo a todo ello, la comunidad científica ha logrado también que este tipo de demencia se detecte cada vez de forma más precoz, con pruebas menos invasivas –análisis de sangre– y también ha descubierto qué intervenciones no farmacológicas son clave para retrasar o prevenir su aparición.
Por todo ello, los expertos y los representantes de los pacientes y familiares son contundentes: es la hora de que la administración actúe con decisión y ponga todos los medios necesarios para lograr un futuro con una menor prevalencia de alzhéimer y en el que quienes sufren la patología cuenten con toda la atención necesaria.

Los nuevos fármacos aprobados
El panorama terapéutico contra el alzhéimer vive un cambio de paradigma gracias a la aparición de las primeras terapias –como lecanemab y donanemab–, aprobadas por las autoridades sanitarias.
Eso sí, por ahora, estos fármacos, que se aplican en fases iniciales, no están subvencionados por el sistema público.
"Por primera vez contamos con tratamientos autorizados capaces de ralentizar la progresión en sus fases tempranas. Sin embargo, España ha decidido no financiarlos. Para quienes podrían beneficiarse de ellos, cada día cuenta: mientras esperan, la enfermedad continúa avanzando", reivindica la presidenta de CEAFA, Mariló Almagro.
En un sentido similar se pronuncia Raquel Sánchez, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN). "Solicitamos a las autoridades sanitarias que reconsideren esta resolución porque restringir el acceso a estos fármacos solo a quienes puedan costeárselos de forma privada vulnera el principio de equidad de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS)", indica la neuróloga, quien recuerda que los ensayos han demostrado ralentizar el deterioro cognitivo entre un 27% y un 29% a los 18 meses.
Por su parte David Andrés Pérez, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario La Luz (Grupo Quirónsalud) y presidente de la Fundación Alzhéimer España, valora este avance como un hito: "Por primera vez contamos con tratamientos que no se limitan a aliviar determinados síntomas, sino que actúan sobre un mecanismo biológico de la enfermedad y pueden ralentizar su evolución en determinados pacientes". No obstante, llama a la prudencia: "Tienen que demostrar su eficacia y seguridad y debemos identificar qué pacientes pueden beneficiarse realmente de ellos".
En la misma línea, Guillermo García, neurólogo y miembro del Panel de Expertos Médicos de CEAFA, precisa que estos fármacos antiamiloides podrían beneficiar de entrada a "aproximadamente un 10% de los pacientes a día de hoy" y explica que actualmente se consigue frenar la progresión alrededor de un año y medio en fases iniciales, pero la investigación trabaja para fijar como meta "llegar incluso a los 5 años" de retraso sintomático.
Llegarán más fármacos
No obstante, aunque todavía estos tratamientos no estén financiados ni se pueden utilizar en todos los casos ni curan realmente el alzhéimer, el futuro podría ser prometedor, según vaticina Josep María Argimon, director de Relaciones con el Sistema Sanitario de la Fundación Pasqual Maragall, quien aclara que España no es el único país del entorno que, por ahora, no subvenciona ni administra los nuevos fármacos aprobados por criterios de coste-efectividad: también habría ocurrido en países como Reino Unido, Francia, Italia o Países Bajos.
Argimon recuerda que "en estos momentos" se estudian más de 150 moléculas que podrían ayudar a combatir o ralentizar la patología y un número considerable de estas investigaciones ya estarían en "fase avanzada". Además, el experto y exconsejero de Salud de Cataluña, cree que las terapias que están por venir serán combinadas: "No va a ser un solo tratamiento que aborde una sola vía, sino varios".
Pese a este momento ilusionante, queda aún mucho por hacer y siguen faltando fondos. Así lo entiende Salvador Macip, director del grupo de investigación en Biología de la Neurodegeneración y el Envejecimiento del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC) –centro de la Fundación Pasqual Maragall–: "El alzhéimer sigue siendo un campo de investigación mal financiado, si lo comparamos con otros, como por ejemplo el cáncer".

Diagnóstico precoz
Una de las revoluciones más importantes en este campo a la que estamos asistiendo tiene que ver con la capacidad diagnóstica: el descubrimiento de los conocidos como biomarcadores en sangre está permitiendo identificar la patología en fases tempranas.
El experto David Andrés Pérez destaca especialmente la detección de ciertas proteínas, que permiten confirmar la enfermedad mediante una simple analítica, evitando punciones lumbares o pruebas invasivas. "El reto es conseguir que los avances no se queden en el laboratorio, sino que lleguen a la consulta y se traduzcan en decisiones clínicas individualizadas", sostiene.
Y es que, a pesar de estas nuevas herramientas, la doctora Raquel Sánchez (SEN) denuncia que "más del 50% de los casos que aún son leves están sin diagnosticar, que el retraso medio entre la aparición de los primeros síntomas y el diagnóstico supera los dos años, y que entre el 30 y el 50% de las personas con algún tipo de demencia no llegan a recibir un diagnóstico formal". Igualmente, añade que "en la actualidad, menos del 20% de los diagnósticos se apoyan en biomarcadores, cuando el objetivo debería ser alcanzar el 80-90% en los próximos años".
En particular, desde CEAFA explican a 65YMÁS que los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que tan solo el 10% de las personas son diagnosticadas en etapas muy tempranas. Esto implica que un 90% llega tarde, perdiendo oportunidades fundamentales para iniciar tratamientos y procesos de atención a la autonomía personal.
Cribado masivo
Sin embargo, los expertos consultados dudan de la efectividad de los cribados masivos con este tipo de analíticas, como se hace por ejemplo con el cáncer.
El experto de la confederación de alzhéimer, Guillermo García, argumenta que, aunque la fiabilidad se sitúa entre el 80% y el 90%, trasladar un margen de error del 10% al 20% a los 10 millones de mayores que hay en España supondría miles de diagnósticos equivocados. Por esa razón, concluye que es pronto aún para plantearse este tipo de medidas sin tener cerca del 100% de efectividad.
En un sentido similar se pronuncia Josep María Argimon, de la Fundación Pasqual Maragall, quien cree que estos análisis de sangre son interesantes en personas con algún tipo de manifestación o síntoma, pero no tanto a nivel poblacional.

Prevención y hábitos saludables
Y mientras se investigan nuevas terapias y se sigue avanzando en diagnóstico precoz, cabe recordar que la ciencia sí que ha avanzado, a mucha mayor velocidad, en la detección de intervenciones no farmacológicas que pueden disminuir la incidencia de alzhéimer.
La evidencia científica demuestra que intervenir sobre el estilo de vida resulta decisivo. Es más, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado los factores de riesgo modificables que, atendidos de forma integral, podrían evitar o retrasar hasta un 45% de los casos de demencia.
Josep María Argimon –Fundación Pasqual Maragall– resume en tres puntos las recomendaciones esenciales: "Mantenerse cognitivamente, físicamente y socialmente activo". "La prevención funciona", asegura y precisa que la incidencia de nuevos casos en personas de entre 70 y 80 años es menor hoy que hace tres décadas gracias al aumento del nivel educativo y al control del riesgo cardiovascular.
Así lo entiende también Félix Bermejo, neurólogo y profesor emérito de CIBERNED (Instituto de Salud Carlos III), que confirma que el ejercicio físico y mental, la educación y el cuidado de la salud cerebral a lo largo de toda la vida constituyen la mejor estrategia preventiva.
Por ello, Guillermo García –CEAFA– aboga por que las administraciones fomenten una "jubilación activa" e insta a comprometerse con "políticas de estado". "Al mismo tiempo que estamos favoreciendo con primas para que se cambien los coches, a lo mejor hay que premiar a las personas para tener una dieta mejor o acceso a un aparato auditivo –se ha relacionado la sordera no tratada en mayores con aislamiento y deterioro cognitivo–", comenta.
"Los avances farmacológicos son una parte muy importante de esta nueva etapa, pero no sustituyen todo lo demás. Cuidar la salud vascular, hacer ejercicio, mantener la actividad cognitiva y social y seguir unos hábitos de vida saludables continúa siendo esencial. El abordaje del alzhéimer tiene que ser integral", afirma David Andrés Pérez –Hospital La Luz / Fundación Alzhéimer España–.

El desafío de los cuidados
Finalmente, además de fomentar la investigación y la promoción de hábitos saludables –poniendo los medios para que se puedan aplicar–, el abordaje del alzhéimer exige una respuesta sociosanitaria y económica, apostillan los expertos.
En España, esta dolencia genera un coste estimado por CEAFA de 35.000 millones de euros.
Y según la Fundación Pasqual Maragall, las familias asumen la atención directa en más del 80% de los casos y sufragan el 87% del coste total –unos 42.000 euros anuales–.
Por ello, piden un compromiso público "sólido" para adaptar los recursos a esta realidad, que, detalla la doctora Raquel Sánchez (SEN), tiene un efecto negativo en la salud de los seres queridos que atienden a los pacientes: "Cerca del 60% de las personas cuidadoras presentan también morbilidades, como consecuencia directa de la sobrecarga".
Y el "reto es también conseguir una coordinación social y sanitaria, porque la persona no tiene un problema sanitario de salud, por un lado, y uno social, por otro", añade Josep María Argimon –Fundación Pasqual Maragall–.
