Jesús Cubero
Opinión

Las vergüenzas al desnudo (4/11)

Jesús Cubero
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Sólo llegaré más rápido, pero juntos llegaremos más lejos (1/11)

Desconfía de quien no apueste por la calidad (2/11)

Invito yo: una ronda de transparencia para todos (3/11)

“La opinión suele ser algo que las personas tienen cuando carecen de la información completa”. Con esta frase ponía de relevancia el escritor indio Idries Shah el papel vital que juega el hecho de disponer de fuentes de información fiables, completas, adecuadas y centralizadas en las grandes decisiones de un Estado. 

Probablemente el lector no pueda creerse que en España no existe un registro centralizado, fiable y oficial de residencias de personas mayores. Por eso mismo, porque no existe una fuente de información fiable, todos opinamos con mejor o peor criterio, y ese criterio, querido lector, viene definido por nuestra parte subjetiva, interna y condicionada. No existe, tampoco un registro de trabajadores del sector de la dependencia y en cada negociación de convenio colectivo, las patronales y sindicatos actuamos cual zahoríes arrimando el ascua a nuestra sardina según intereses. 

Se sorprendería el lector de saber cuántos centros residenciales han aparecido de la nada cuando las comunidades autónomas tuvieron que repartir EPIs durante esta pandemia. Centros que oficialmente no existían y que nadie tenía registrados, que funcionaban de una forma más o menos clandestina y que nadie había tenido el interés de registrar y acreditar (ya no digamos inspeccionar). 

Durante la época más dura de la pandemia, era frecuente que los centros residenciales tuvieran que reportar diariamente distintos datos a distintas fuentes y por distintos canales, a saber: Ministerio, Consejería de Sanidad, Consejería de Políticas Sociales , Ayuntamiento, Guardia Civil, Policía Local; y a esto añádanle hacerlo por email, por plataforma electrónica, mediante recogida de datos personal y hasta por teléfono. Y así cada día, con amenazas de sanción si no se entregaba toda esa documentación diariamente en tiempo y forma sin importar el estado del centro ni la disponibilidad del personal para cumplimentar los dichosos formularios. ¡¡Y lo hicimos, vaya si lo hicimos!! 

¿Pues saben qué? ¡¡Que esto se ha acabado!! Hace unas semanas entregamos al Secretario de Estado de Derechos Sociales un documento firmado por algunas patronales (ASADE Y AESTE) y por los dos sindicatos mayoritarios del sector (CCOO y UTG) en el que pedíamos que se avanzase hacia una profesionalización, hacia una transparencia total en el mismo, y que para ello se hacía inexcusable la creación de un sistema de información centralizado. La sonrisa se esbozó en la cara de Ignacio Álvarez al recibir esa petición porque dijo que pensaba que el motivo de que no hubiese un registro centralizado en España era porque a sindicatos y patronales no nos interesaba. Nuestra respuesta fue: ¡¡adelante con los faroles, y que alumbren bien!!, porque debemos poner fin a esa época oscurantista en la que basamos las decisiones en opiniones y no en información. Ahora tan sólo queda que no encontremos la oposición de las Comunidades Autónomas, y poder crear un grupo de trabajo que haga posible en esta segunda mitad del año la creación de un registro nacional de servicios para la tercera edad, donde estén registrados todos los centros y servicios, y que la información se pueda sacar de forma inmediata en cuanto a niveles de ocupación de centro, perfil de residentes, estancias medias, indicadores de calidad, indicadores de atención sanitaria, niveles de sujeción en los centros, perfiles de plantilla, acreditaciones oficiales de los centros, titulaciones de los profesionales, etc... 

¿Es complicado? No. Lo complicado será que los reinos de taifas que constituyen hoy las autonomías en nuestro país, no bloqueen este proyecto necesario para España y podamos avanzar en el diseño de un sistema de cuidados adecuado a las necesidades de las personas mayores. Y voy más allá... actualmente las empresas están totalmente indefensas en la contratación de los trabajadores, pero ¿se imaginan que en ese registro se pudiera identificar (con todas las garantías legales necesarias) a aquellas personas con antecedentes de maltrato a personas mayores o violencia doméstica para que no pudieran cambiar de residencia ni de provincia para seguir maltratando a los mayores mientras se camuflan en el anonimato de sus acciones previas? Ahí lo dejo. Algo así como las medidas de prevención que se solicitan para trabajar con menores, pero aplicado a otro colectivo igualmente vulnerable como es el de las personas mayores. 

Las empresas y los sindicatos del sector abogamos por una profesionalización del sector, por la transparencia en el mismo, y porque la toma de decisiones se haga en base a criterios objetivos de eficiencia y calidad. Hablamos de cuidar a los mayores, y no queremos que tenga cabida en nuestro sistema la más mínima sombra de duda sobre la calidad de los servicios que ofrecemos. Nosotros damos un paso al frente e invitamos a los responsables políticos del Ministerio y de las Comunidades Autónomas a desarrollar este proyecto en lo que queda de año. Hágase por tanto la luz, y venga la Ilustración al sector de la dependencia. 


Jesús Cubero (@JCuberoHerr), Secretario General de AESTE (@AESTE_oficial).

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