Cuando pase el ciclón electoral, los partidos del extinto Pacto de Toledo que querían introducir unos índices para la revalorización de las pensiones, que supondrían pérdidas del poder adquisitivo (salvo Unidos Podemos y ERC), preparan un nuevo deterioro del sistema público, porque hasta el PSOE habló recientemente de implantar “la mochila austriaca”:

¿En qué consiste? Es un fondo de pensiones y de indemnización, todo junto y disfrazado, en el que cada mes se aporta una pequeña parte del salario del trabajador, entre un 1 y un 2%, gestionado por un banco o fondo financiero que se encarga de invertirlo, es propiedad del trabajador y le acompañará durante toda su vida laboral, si no lo gasta antes por necesidad.

La declaración ha sido recibida, cómo no, con elogios de la patronal y del capital financiero, y por supuesto, los grandes medios de comunicación han aplaudido las “supuestas ventajas” que aportará a los trabajadores. La mochila en Austria fue instaurada en 2003 pero mientras allí el paro es del 4,8% y el empleo temporal el 9,2%, en España el desempleo está en el 16% y la precariedad en torno al 30%. Ni que decir que la buena situación de Austria NO se debe a este invento.

La mochila afecta tanto a los trabajadores en activo como a la hora de jubilación. La indemnización por despido queda sustituida por este aporte mensual. Si el trabajador es despedido al empresario no le cuesta nada, ya que el trabajador puede recurrir a su mochilita, mientras le queda algo de dinero y lo que le quede al final de su vida laboral, será su complemento de la pensión pública, que se verá reducida a la mera subsistencia.

Es decir, elimina las trabas al despido ya que le sale gratis a la empresa, incluso a los indefinidos puesto que en la práctica todos seremos temporales, hasta los que lleven 40 años en la empresa. Porque, los costes laborales se traspasan al trabajador mediante la reducción de salarios y el descuento de la aportaciones de las cotizaciones a la Seguridad Social, o lo que es lo mismo, se descuentan de su futura pensión pública. Los trabajadores que estén períodos de tiempo en el que no tendrán trabajo y tengan que recurrir a sus mochilas para sobrevivir, encontrarán vacías sus mochilas a la hora de la jubilación. Los importes finales de la mochila, aun en el caso de una vida laboral continuada de 40 años, serían ínfimos, pues representaría 22.400€ como máximo, suponiendo un salario de 2.000€/mes continuado.

Las mochilas, aunque tendrían garantía del Estado, serían gestionadas por bancos y aseguradoras que  cobrarán sus comisiones por invertir el dinero de los trabajadores en lo que les convenga, y si los fondos tienen pérdidas, el Estado responderá por ellas. Es decir, nosotros mismos garantizaremos el doble negocio de los bancos y entidades financieras.

Las consecuencias de la implantación de la mochila sobre las pensiones actuales serán pequeñas o inexistentes, pero habrán introducido su objetivo de reducir las pensiones futuras a niveles de supervivencia, a cambio de aumentar los beneficios de la banca y de las aseguradoras.

También Zapatero y Rajoy barajaron incluir en sus reformas la mochila austriaca, y Ciudadanos defiende en su programa la implantación de la mochila, que ya fue negociada en 2016 entre Sánchez y Rivera, aunque finalmente todo se fue al traste gracias a la negativa de Unidos Podemos a apoyar la alianza. Pero puede volver a aparecer tras las elecciones, todo depende de nosotr@s.

Tengámoslo en cuenta.


Yay@flautas Cartagena

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