Para mayores: algunos de nuestros problemas e incertidumbres
Estos son solo algunos de nuestros problemas e incertidumbres:
Sanidad pública
Tremendas listas de espera. En Atención Primaria, muchos días para una consulta con tu médico. Y si necesitamos que nos vea un especialista o una intervención quirúrgica, nadie sabe el tiempo que puede estar en la cola hasta que llamen. ¡Oiga, que los mayores lo que no tienen es tiempo para esperar!
Y esto no es culpa de los sanitarios. sino del sistema y de todo lo que se mueve en ese entorno. Posiblemente algunos crean que como tienen un seguro privado ya no les preocupa. Ojalá no necesiten la sanidad pública, ni ellos, si sus descendientes, ni sus amigos…
¿Podemos pedir a los médicos un esfuerzo más? Los mayores necesitan una revisión de los tratamientos médicos para tratar de ir dejando de ser polimedicados. Si se ve con cierta calma, seguro que se pueden dar pasos importantes.
¿Probamos? Siempre estaremos a tiempo.
Residencias públicas para mayores
Es difícil hablar de residencias para mayores sin preocuparse muy seriamente.
Las que hay, privatizadas en un alto porcentaje y casi siempre en manos de grupos de inversión cuyo objetivo es obtener los mayores beneficios económicos posibles. Por cierto, muy caras.
Cierto es que la mayor parte del personal asalariado suele tener empatía con las personas usuarias, con trato delicado y afectivo.
Un problema latente es que hay poco personal, muy poco, con exceso de trabajo y responsabilidad. Para resolver estas y otras cuestiones deberían de funcionar con mucha frecuencia las correspondientes inspecciones de la Administración.
Hacen y harán falta más lugares para mayores. Colectivos, con servicios comunes, con intimidad, compartiendo compañía, afecto, cuidados…
Nadie está libre de terminar en una residencia.
Banca
Se vuelve a limitar la atención presencial y el servicio de caja en ventanilla. Sigue sin resolverse la figura del defensor del cliente financiero. No se hace el seguimiento de los compromisos adquiridos por la banca en su relación con las personas mayores, que siguen siendo excluidas por la brecha digital. Se han retirado unilateralmente las libretas de ahorro, que servían a muchos miles de usuarios para hacer un seguimiento de su cuenta bancaria, de su economía. Ahora tienen que hacerlo a través de medios digitales y si no saben, pidiendo ayuda a otras personas. Se siguen pagando gastos de mantenimiento de cuenta, de las tarjetas, de las transferencias, de los movimientos…
¿Tú te defiendes digitalmente? Muchos miles de mayores, no.
Obligan a tener una cuenta para cobrar la pensión, para pagar los impuestos, los recibos del agua, de la luz, de la comunidad… en una entidad privada.
¿Y por qué no una banca pública? ¿No era de mucha utilidad la Caja Postal de Ahorros?
Pero todo el mundo en silencio. Mirando hacia otro lado.
Y muchas más cosas…
Pagar por dejar tu herencia a tus hijos. ¿No has pagado ya todo lo que te han requerido?
Y los abusos de las compañías de seguros, que te aumentan periódicamente las cuotas sin explicaciones.
Y, por ejemplo, una espera de dos años muy largos para que te hagan una revisión de una minusvalía.
¿Y no seremos capaces de recoger, de grabar toda una vida de experiencias y vivencias de los mayores? Algo aprenderíamos de ellas, ¿no te parece?
Mucho camino queda por recorrer. Si seguimos sin defender los derechos conseguidos, acabaremos perdiéndolos, para nosotros y para los que vienen detrás. No lo dudes.
Y una recomendación final. Si quieres conocer cada día muchas noticias relacionadas con los mayores, lee el diario 65YMÁS. Es gratis y te lo envían a tu correo electrónico e incluso a tu teléfono móvil. Entra en la página web y suscríbete.
