Ana Bedia
Opinión

Microedadismos

Ana Bedia

El edadismo existe. Desgraciadamente muchos desconocen no solo este problema sino el significado en sí de la palabra. Y es que “edadismo” es un término que ni siquiera está recogido en el diccionario de la Real Academia Española (RAE).

Si uno acude a San Google, hallará respuestas. El edadismo es “una forma de discriminación poco conocida, pero que afecta a millones de personas en sus vidas cotidianas. El gerontólogo y psiquiatra Robert Butler acuñó el término en 1968 para referirse a la discriminación de las personas mayores, basada en prejuicios y estereotipos respecto a la edad”.

Resumiendo: el edadismo es la discriminación por edad, por el mero hecho de tener unos años. Ya es dura la desigualdad por cualquier motivo, pero cuando tu única culpa vital es la de atesorar experiencia, vivencias y sabiduría es más incomprensible aún si cabe.

El edadismo se encuentra presente en todas partes: política, medios de comunicación, ordenamiento jurídico, publicidad, sanidad… Los mayores no pueden presidir mesas electorales cuando llegan a los 70 años. Vamos, que le digan a Iñaki Gabilondo o a todos los profesionales en activo que ya han superado esa barrera impuesta por los políticos que no los ven capacitados para tachar casillas. Este es sólo un ejemplo de un absurdo que sufren los mayores a diario.

Pero a esta discriminación se le suman los microedadismos, esos pequeños actos que pasan desapercibidos e incluso se normalizan en el día a día y que son igualmente denunciables y reprochables.

Estar en la cola de un supermercado y que alguien empiece a resoplar, porque una persona mayor tarde unos minutos más en pagar o en recoger su compra que un joven con prisas criado en la cultura de la inmediatez… es microedadismo.

Comparar a los mayores con los niños… es microedadismo.

Las fotos que eligen los medios de comunicación para ilustrar sus noticias sobre mayores. Generalmente, personas sentadas en bancos… es microedadismo.

Llamar abuelos a los mayores sin tener ese rol familiar… es microedadismo.

Hablar en alto a los mayores sin que tengan ningún problema de audición… es microedadismo.

Dar por sentado que alguien mayor no va a saber mandar un mensaje de WhatsApp solo por su edad… es microedadismo.

Desgraciadamente los ejemplos son muchos. Sin darnos cuenta los cometemos a diario. La sociedad se mueve hoy en día a ritmos vertiginosos, parece que no se para a pensar en la manera en la que afectan a otros sus actos o palabras y practica poco la empatía, así que desde aquí pido que se reviertan estas palabras, que nos movamos un poco más despacio, pensemos y empaticemos…

No al edadismo. No a los microedadismos.

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Josy Hace 9 meses
No conocía el término y aunque a mis 68 no me siento identificada ,si que he sido testigo de alguna de las situaciones descritas y que poco a poco ,con el paso de los años,no muchos,sufriré en carne propia. Y me sentiré mal cuando los demás se molesten con mis torpezas y cuando las prisas les impidan respetar mi tiempo Por eso me gusta tu reflexión y espero que toque la parte sensible de la audiencia
Alfonso JM Hace 9 meses
La situación que se describe, de discriminación por la edad, existe. Pero no siempre es negativa. También por razones de edad nos encontramos con micro-discriminaciones positivas. A mi entender, no deberíamos sobredimensionar el problema con el hábito de buscar -ismos. ¿Mi edad? por si a alguien le interesa: 75 cumplidos.
Agnieszka Bozanic Hace 8 meses
la discriminación positiva también existe y es igual de peligrosa. Por ejemplo, ceder el asiento del transporte sin preguntar, o pensar que la vejez es la edad dorada
María Hace 9 meses
Excelente reflexión. Desconocía el término. Es cierto que en este ritmo frenético que llevamos deberíamos parar dos minutos para ver lo que pasa a nuestro alrededor.
german Hace 9 meses
Excelente "debut". Muy de acuerdo con tu opinión y concepto de edadismo. Un beso y muchos éxitos en tu nueva etapa periodística.
carlos Hace 9 meses
Estoy de acuerdo, la experiencia está devaluada por lo vertiginoso de los cambios tecnológicos. El ser humano es igual que un ordenador o un ipad recibe datos los procesa y esto forma su vivencia, cuantos más datos más sabiduría.