Ocupada
Ser viuda es un estado transitorio, dura lo que una quiera. Hecho el duelo, mi estado actual no está en modo de búsqueda de alguien que me complete –¡qué pereza!– ni de entregarme a algo que ya experimenté, con el mejor marido. Estoy cerrada en ese aspecto, y lo escribo para que la próxima vez que me veas no seas tan boleta conmigo, preguntándome por qué no me busco un novio. Ahora soy yo la estrella, con luz propia, de mi vida.
Mis amigos locos, los más raros de casa, me complementan, como lo hacen mis aretes, collares, pulseras, chalecos y botines. Salgo con ellos y me nutro de optimismo y color. Los amo de veras. Me dan otra energía a la vida y en estos tiempos me hacen mucha falta.
Tengo otros amigos que saben que en política no me van a buscar la lengua. Yo escucho y analizo, porque no hay nada que te describa mejor que tu posición ante los males del mundo y de nuestra sociedad. En Colombia, desgraciadamente, todo gira por estratos y los juicios que conllevan, las violencias reales y simbólicas, olvidando de donde venimos, quienes somos.
Siento una gran decepción por las iglesias, en especial por la católica, y también, con los feligreses que no aplican las enseñanzas para ser militantes de la alegría y el amor. ¿Donde quedó el humanismo? ¿Por qué son tan cómplices con el odio a la diversidad? ¿En qué lugar vamos a seguir las mujeres?
Estoy preocupada con el gobierno actual y su deriva autoritaria, por un lado, pero, me voy a ocupar mejor, irradiando más luz sobre la oscuridad de sus propuestas ultraconservadoras, que no me representan en absoluto. Ya no estoy para gustar a todos. No creo en un único tipo de familia, no voy a sostener el machismo ni voy a ser injusta con las personas más desfavorecidas. Siempre con el proceso de paz. En mi entorno he escuchado decir que el pobre lo es porque quiere o que el migrante vino a robarnos. Argumentos que en el exterior nos dicen a nosotros. Seamos honestos y justos.
Mi posición es clara y siempre lo fue. Soy zurda y con orgullo de pueblo. Me ducho y huelo rico. Soltera, también. Ambos calificativos son opciones y decisiones de las que estoy muy satisfecha. Este texto va por mis amigas, que no tienen la tribuna, la valentía o la edad para que la opinión de gente contraria le importe cinco.
