Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Atención a las infecciones vaginales

Ramón Sánchez-Ocaña
Atención a las infecciones vaginales
Píldoras

 

Es una de las razones más frecuentes de consulta al ginecólogo. Y precisamente de cara al verano aumenta considerablemente la incidencia. 

En su origen está un desequilibrio de la flora vaginal, momento que pueden aprovechar bacterias y hongos para proliferar y causar la infección. Según los especialistas, la mujer debe ser consciente de que es fácil que la infección se repita, porque la alteración de la flora vaginal no se recompone de forma fácil ni rápida.

Síntomas

La razón por la que se acude al médico es precisamente por el síntoma más general de la infección: el picor, el escozor, la molestia en la zona y especialmente al orinar. Puede provenir de una vaginosis bacteriana o, lo que es más probable ,de una micosis por cándida o candidiasis. (Debe saberse que la infección por cándida puede ser muy general y puede producirse en la piel, en la boca o en el esófago, provocando una esofagitis dolorosa y que incluso puede llegar a dificultar la deglución. En algunos casos puede poner en peligro la vida del paciente. El problema de estas candidiasis es que se suelen producir en pacientes que tienen un estado inmunológico comprometido).

La candidiasis vaginal 

Es una de las más frecuentes y su incidencia ha aumentado en las últimas décadas. Se calcula que la presencia de candidiasis en el sector femenino es tres veces mayor que hace veinte años debido al abuso de antibióticos y a la utilización de anticonceptivos orales.

Uno de los síntomas que pueden llevar a la mujer a la consulta son picores molestos y un flujo blanquecino. Son síntomas compartidos con otras afecciones vaginales. Pero habitualmente es cómo se muestra la presencia de la candida albicans.

En contra de lo que muchas veces se cree, no necesariamente se transmite por contacto sexual. Debe quedar muy claro. Muchas pacientes tienden a pensar que es su marido quien ha traído la infección a casa, “importada” de alguna cana al aire. Y no es así.

Normalmente, no se trata simultáneamente al varón salvo cuando la infección vaginal reaparece tras el tratamiento. Se entiende que el órgano del varón no es un reservorio adecuado para el hongo, mientras que el de la mujer sí tiene las características para mantenerlo en estado latente. El tratamiento es efectivo, aunque los ginecólogos suelen comentar que casi siempre se produce la impaciencia de la paciente, precisamente porque aunque eficaz, no es tan rápido como desearían.

Qué hacer

Los especialistas tratan de establecer unas normas preventivas que pasan, por ejemplo, por evitar la humedad prolongada del bañador; o no utilizar pantalones excesivamente ajustados con frecuencia.

En cuanto a la ropa interior, usarla de algodón, huir de fibras sintéticas y cambiarla diariamente.

Las duchas vaginales no parecen recomendables y se aconseja un lavado con jabón neutro. Los desodorantes íntimos deben descartarse en esta etapa y en general debe evitarse todo aquello que pueda variar la acidez de la vagina y que, por tanto, pueda facilitar la proliferación de los hongos.

Por qué nos parasitan los hongos

Depende de muchos factores. Es verdad que el organismo cuenta con su escudo protector como es el manto ácido de la piel y la grasa, que previene de la acción de estos microorganismos; pero claro, en cuanto se rompe el equilibrio natural de esa capa protectora, el hongo no duda en buscar su supervivencia a nuestra costa. De eso hay que ser conscientes: de que es el desequilibrio el que facilita la infección. Por  eso, puede surgir tanto por una higiene deficitaria, como por un exceso de higiene. También lo favorece el uso de jabones o cosméticos demasiado agresivos que debilitan la función de las glándulas de la piel.

Y precisamente, el calor y la humedad favorecen la aparición de estas micosis especialmente en las zonas de roce de la piel. La humedad retenida en prendas de vestir, calzado y materiales sintéticos facilita la infección.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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