Les propongo un juego real, que promueva una sonrisa, pese a la gravedad que tiene. Hoy se puede leer:

“Si hay cefalea mantenida, descartar HTA y ACV y suspender ACO”. Ahora bien, se puede leer en otro párrafo: ”AINE Y ACO mejor para tratar la DS que la DP”.

Quien no esté muy familiarizado, por mucha cultura médica que tenga, difícilmente podrá entender que “si hay cefalea mantenida descartar hipertensión arterial y accidente cardiovascular para suprimir los anticonceptivos orales o ACO. Y que los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anticonceptivos orales (ACO) son mejor para tratar la Dismenorrea Secundaria (DS) que la primara (DP).

El abuso de siglas es tal, que podríamos escribir un artículo solo con ellas. Por ejemplo:

"Uno de los mestos, que había revisado un texto de la OMS, tras comprobar la HTA y la EPOC para descartar un IAM, recomendó AAS. Otro, sin embargo, trataba de encontrar un VHC y dio con un VIH en el momento idóneo para un TARGA".

No es broma. Quien no este muy al tanto con la abreviatura de infarto por IAM o de la aspirina por AAS (ácido acetil salicílico), difícilmente podrá entender el párrafo. Eso si sabe que mesto es médico especialista sin titulo oficial. Y mucho menos podrá deducir que para tratar el virus de Inmunodeficiencia humana (VIH) se emplee un TARGA (tratamiento antirretroviral de gran actividad). Sin embargo, esto se publica todas las semanas. Así, poco a poco, las especialidades van reduciendo su lenguaje, de manera que solo los que saben de infecciosas podrán entender los artículos sobre enfermedades infecciosas. Cuando los endocrinos abrevien las hormonas, difícilmente podrá entenderlas un pediatra. Y cuando el pediatra plantee con sus propias siglas cualquier problema, imposible será que el de digestivo sepa a qué se esta refiriendo.

Y no es solo el empleo de las siglas. Es, sobre todo, dar por supuesto que se conocen.

UP (es decir, una pena).

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