Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

La huella dactilar, un completo apellido

Ramón Sánchez-Ocaña
La huella dactilar, un completo apellido

¿Se puede dar una idea de todo lo que se puede saber gracias a una huella dactilar? Es impresionante. Y por eso, la Real Academia Nacional de Medicina tuvo el acierto hace unos años de homenajear al Dr. Federico Olóriz, para que no se olvidara que a él se debe el reconocimiento dactilar. 

Y es que Olóriz propició el nacimiento de la Antropología Social en nuestro país y pasó a la historia por ser el creador de este sistema de identificación. Bien es verdad que tuvo la colaboraron de los inspectores Molins y Bachiller.

Un huella por ejemplo dio pie a un informe que dice “mujer, de 22 a 25 años, zurda, de raza nórdica. Al poco tiempo, una muchacha noruega, de 23 años y zurda, fue detenida. Pero es que los especialistas pueden decir -con la sola presencia de la huella - si se trata de un ama de casa, o si es homosexual, o si se trata de un individuo con alguna alteración cromosómica, o si padece sífilis...

Los profanos solemos preguntarnos sobre si ciertamente no puede haber dos huellas iguales. Y los técnicos son rotundos: NO. Ni siquiera entre gemelos univitelinos se da identidad de huellas. Y si ha triunfado este sistema de identificación (“el apellido antropológico”) es porque es tal la cantidad de combinaciones que pueden hacerse con los surcos, que es imposible la repetición. Son además, perennes, inmutables, personales, prácticamente infalsificables, fáciles de leer, de clasificar y de interpretar. Aparecen en el tercer mes de vida intrauterina y no nos abandonan hasta un estado avanzado de putrefacción (tres meses después del fallecimiento). Y por si fuera poco, si se eliminan por alguna razón, vuelven a salir de idéntica manera.

Las crestas de la huella, con sus poros, sus secreciones son las que van quedando “marcadas” en todo lo que tocamos. Hay después un sistema de “revelado” para poder estudiarlas mejor. Y además, según la “cantidad” de resto se puede saber con exactitud cuánto tiempo hace que esa huella fue dejada. Y por lo mismo se puede saber la trayectoria cronológica de quien ha dejado la huella. Permanecen bastante tiempo en el lugar en que fueron dejadas. En condiciones normales se pueden evidenciar rasgos de hasta dos años.

¿Y cómo se sabe la edad? Las huellas obedecen a la ley de vida:  nacen, crecen, se desarrollan, envejecen y mueren... El diámetro de las crestas es un indicativo y el grado de abrasión va a indicar aproximadamente la edad. Y se distinguen las femeninas –mas finas y apretadas- de las masculinas (aunque puede haber equívocos en este aspecto).

Hubo un caso muy interesante: el pistolero John Dillinger se destruyó las huellas con ácidos corrosivos... No tenia huellas, pero si unos dados  limados con abrasivos que bastaba para identificarle.

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