Experiencia

“Las abuelas sabias lo saben, el amor es medicina antiestrés, antidepresión y antienvejecimiento"

Antonio Castillejo

Foto: Carlos Perez Morales

Lunes 25 de febrero de 2019

3 minutos

La periodista Elena García Quevedo presenta su libro ‘El viaje de las mujeres'

Elena Garcia Quevedo, periodista y escritora

Durante la presentación del nuevo libro de Elena García QuevedoEl viaje de las mujeres. Voces ancestrales femeninas imprescindibles para la vida (Ed. Luciérnaga), el que fuera director general de la UNESCO durante doce años, Federico Mayor Zaragoza, explicó que “el poder ha sido siempre masculino, pero ahora ha llegado el tiempo de las mujeres”. Recordó que Nelson Mandela le dijo en 1996 que “la mujer es la piedra angular de la nueva era porque sólo excepcionalmente usa la fuerza mientras que el hombre la utiliza por sistema” y aseguró que “éste libro es una lección de igualdad y la demostración de que, al final, sólo el amor y la fraternidad pueden arreglar este mundo que está entrando en una nueva era”.

En El viaje de las mujeres, la periodista Elena García Quevedo explora el cuerpo femenino, la psique, las emociones, los hábitos, los mitos y los secretos de comunidades reconocidas por el poder de sus mujeres a través de un viaje sensorial. El libro se basa en el periplo autobiográfico de la autora por seis países (Egipto, Turquía, Colombia, India, Nepal y Celtiberia) a través de la memoria femenina, propone y analiza un patrón común con claves de vida que las mujeres mayores más poderosas siguen en sociedades de gran longevidad.

'El viaje de las mujeres': El nuevo libro de Elena García Quevedo

“El origen de éste libro sobre las claves de la plenitud, libertad y felicidad que las abuelas sabias guardan como tesoros se remonta a ese tiempo de la infancia, cuando me educaban para adaptarme al mundo; prosiguió en mi lucha profesional por abrirme camino, y se consolidó en Irak, tras trabajar en Oriente Próximo y ver a muchas mujeres llorar a sus hijos heridos o enterrar a sus muertos. A niñas que decidían seguir adelante a pese a las heridas de sus cuerpos. A ancianas que se asociaban en grupos de paz y creaban red. Estaba junto a unos niños heridos cuando tomé conciencia de que aquello no iba a parar. Mi trabajo no servía para parar esa locura. Al volver a España sufrí una crisis de ansiedad, nada tenía sentido. ¿No había algún lugar sin guerra donde la vida tuviera sentido?”, explica García Quevedo.

La periodista comenzó “el viaje en busca de los saberes ancestrales femeninos en pueblos de raíz matrilineal”. Primero siguió el Nilo y al sur de Egipto, en Nubia conoció “a una matriarca que me enseñó el poder de los aromas para abrir el corazón”. En Colombia subió hasta la Sierra Nevada de Santa Marta y, a ritmo del mejor vallenato, una mujer indígena me descubrió el vínculo de mi cuerpo de mujer con la Madre Tierra”. Durante su estancia en India descubrió “el poder de decir adiós con mi sexualidad y una prostituta de Bombay me enseñó otra forma de amar”. Fueron viajes de descubrimiento, de aprendizaje. “Conocí a muchas ancianas reconocidas por su sabiduría que me enseñaron algunos secretos para sentirse cada vez más fuerte o cómo ellas lograron hacerse oro a medida que envejecían”, explica la autora que se muestra convencida de que “para poder cambiar, es imprescindible que cada mujer se ponga en su lugar, conozca su propio cuerpo y sus ciclos, descubra sus emociones, se valores y diga aquí estoy yo para poder reconocer el legado femenino y tome el poder que le corresponde”.

Como herramientas para una vida plena Elena García Quevedo propone en su libro el cuerpo, la mente y las emociones. “El cuerpo es un círculo, una vida. Para las ancianas sabias que enseñan a vivir, el círculo representa lo femenino y a cada etapa de la vida le llaman círculo de la vida. Circulares son las etapas menstruales, la forma del vientre es circular y también la tierra o la luna donde las mujeres encontraron una guía, circular el viaje completo de cada etapa de la vida”.

En la mente sitúa la autora los mitos femeninos porque “mujeres y hombres, niños y niñas, aprendían a vivir a través de historias que contaban los mayores; los cuentos eran la forma de aprender a decidir y diferenciar lo importante de lo intrascendente. Pero bajo el patriarcado, los cuentos y mitos han servido para reproducir roles y valores muchas veces alienantes”.

“Y las emociones son como la tecnología de la felicidad, claves de homeostasis para las abuelas sabias. Lo que ahora la ciencia demuestra, las abuelas sabias a las que he conocido lo saben tan bien, que gran parte de su tecnología y de sus saberes ancestrales se centran en el amor y la recuperación de la armonía entre lo que pensamos y lo que sentimos. Ellas saben que amar es medicina antiestrés, antidepresión y antienvejecimiento. Lo femenino está en cada persona más allá de su género; es ir al corazón y afecta a toda la humanidad”, concluye Elena García Quevedo.

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