Universidades

¿Qué desafíos deben responder los Programas de Mayores de nuestras universidades?

Alejandro Otero Davila

Sábado 10 de agosto de 2019

3 minutos

La carencia de estudiantes jóvenes obligará a la Universidad a apostar por otros usuarios

Programa de Mayores en la universidad

Cuando la competitividad y el consumo esconden un desprecio a la ética, e incluso se da paso a la cultura del descarte y de la desprotección de las personas más desfavorecidas, el ser humano queda reducido a su capacidad de producir o de consumir.

Quien carece de estos valores ya no está abajo o en la periferia de la sociedad, está fuera. Para sostener un estilo de vida que excluye a muchos, hemos creado una globalización de la indiferencia, sin ser conscientes de ello, y como si nos encontráramos anestesiados, perdemos la ocasión de ver y tocar a los más desfavorecidos.

La cultura del descarte es también la cultura del derroche, del 'usar y tirar', que afecta negativamente a la naturaleza y a la calidad de vida de las personas mayores. Es el grito de un cambio de rumbo, y siendo herederos y responsables de nuestra casa común, que hemos heredado de nuestros antepasados, no debemos permitir que siga deteriorándose.

Programa de Mayores en la universidad

 

La exaltación del 'YO' es el signo de nuestro tiempo, pero también podemos encontrar valores positivos en el deseo de APRENDER POR APRENDER para cultivar lo mejor de uno mismo, ejerciendo la libertad de proyectar nuestra propia vida, con objetivos nobles y disciplina personal. Y esto se consigue a nuestra edad, como personas que hemos iniciado una nueva vida después de nuestra jubilación, en los Programas de Mayores de nuestras Universidades.

Un análisis de nuestra sociedad permite detectar que, junto a la previsión de una disminución de la población estudiantil joven, destaca el envejecimiento de la población en el mundo desarrollado, por lo que la carencia de estudiantes jóvenes obligará a la Universidad a apostar por otros usuarios, las personas mayores, respon­diendo con la diversificación de objetivos.

La Universidad dejará de ser monopolizada por los jóvenes. Más bien será una ins­titución educativa a la que acudir durante toda la vida, en busca de conocimientos o de especialización. De ser un instrumento de aprendizaje, únicamente en un período de la vida preparando a la juventud para su incorporación al mundo laboral, deberá hacer frente al protagonismo de las personas adultas y mayores con un aprendizaje permanente, buscando fórmulas más atractivas y adaptadas a su particular situación.

Vamos a detenernos sobre el contenido de una serie de interrogantes que inciden sobre la rentabilidad de la labor que la Universidad desarrolla sobre las personas mayores como institución de aprendizaje permanente, y a partir de aquí poner en práctica estrategias alternativas de actuación educativa.

¿Qué justifica el aprendizaje permanente de los mayores en el ámbito universitario? ¿Qué supone y que busca el alumno/a persona mayor en la Universidad? ¿Se considera que en la actualidad el aprendizaje permanente de las personas mayores tiene un especial protagonismo en el mantenimiento de las estructuras universitarias? ¿Es necesario una diversificación de actuaciones tanto en objetivos como en contenidos, para ha­cer realidad el proceso de aprendizaje permanente de las personas mayores en la Universidad?

A cada uno de los interrogantes planteados puede darse una serie de respuestas que analizadas en su conjunto nos acercan a la realidad de lo que supone la presencia de la Universidad y su papel en el aprendizaje permanente de las perso­nas mayores.

Escribe Enrique Pozón Lobato en el Libro Blanco de CAUMAS: "La educación como instrumento de “resocialización”: Es peligroso para la persona mayor, mantener una postura rígida frente al cambio, defendiendo la estabilidad como mecanismo de seguridad. De ahí la importancia de la educación de las personas mayores como instrumento de resocialización, lo que exige aceptación, acomodación, adaptación e integración".

Julián Marías decía: “El envejecimiento es el lado soleado de la vida, de manera que sea fecundo y estimulante residir en él”.


Alejandro Otero Davila

Alejandro Otero Davila

Vicepresidente de CAUMAS y Responsable de Comunicación

Fuentes para realizar este texto: El libro Blanco de CAUMAS. Asignatura pendiente en el siglo XXI. M-2953-2018

0

No hay comentarios ¿Te animas?