Sabores de mi tierra

Cómo guardar el queso en la nevera sin que se estropee

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Lunes 9 de marzo de 2026

8 minutos

Expertos explican dónde guardarlo y qué errores evitar para mantener su sabor y textura

Cómo guardar el queso en la nevera sin que se estropee. Foto: Bigstock.
Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Lunes 9 de marzo de 2026

8 minutos

El queso es uno de los alimentos que más dudas genera a la hora de almacenarlo en casa. Mientras algunas personas lo envuelven en papel de aluminio o plástico, otras optan por recipientes específicos. Sin embargo, es habitual que, tras unos días en la nevera, su aspecto empeore o incluso aparezca moho.

En España, el queso ocupa un lugar destacado en la gastronomía. Según datos de Statista, el consumo medio alcanza los 7,5 kilos por persona al año. Presente en platos salados y dulces, también es protagonista habitual de tablas para compartir en reuniones y celebraciones.

A pesar de su popularidad, quienes lo consumen de manera ocasional suelen encontrarse con el mismo problema: ¿cómo guardarlo correctamente una vez abierto?

Cómo conservar el queso correctamente

El primer paso es entender que el queso necesita respirar, aunque sin una exposición excesiva al aire. Así lo explica la experta quesera Morgan McGlynn Carr, conocida en redes sociales como Morgan Cheese. Según detalla, este alimento se conserva mejor en entornos con niveles controlados de oxígeno y humedad.

Por ello, recomienda utilizar envoltorios transpirables y evitar los recipientes completamente herméticos. El papel especial para queso, el papel de horno o el papel encerado son opciones adecuadas, ya que permiten que el producto mantenga su equilibrio natural sin resecarse ni acumular demasiada humedad.

El mejor lugar de la nevera

No solo importa cómo se envuelve, sino también dónde se coloca. Aunque muchas personas lo dejan en una balda a la altura de los ojos para tenerlo visible, no es el sitio más apropiado debido a las variaciones de temperatura.

La experta aconseja guardarlo en el cajón de las verduras o en la balda inferior del frigorífico, donde la temperatura es más estable. En cambio, desaconseja colocarlo en la puerta o en la zona más fría, ya que los cambios extremos pueden alterar su textura.

 

Cada tipo de queso, un cuidado distinto

El tipo de queso también influye en su conservación. Los quesos duros necesitan un envoltorio más ajustado porque tienden a resecarse con mayor facilidad. En cambio, los quesos blandos deben envolverse de forma más holgada para evitar que acumulen demasiada humedad.

Además, es recomendable cambiar el papel con regularidad para mantener condiciones higiénicas adecuadas.

Foto: Europa Press.
Foto: Europa Press.

 

Errores frecuentes al guardarlo

Uno de los fallos más comunes es no renovar el film transparente o utilizar recipientes herméticos durante demasiado tiempo. Esto puede favorecer la aparición de bacterias, alterar el sabor y modificar la textura.

También afectan negativamente los cortes profundos en la superficie y la congelación, que puede provocar pérdida de sabor. No obstante, si el queso se va a emplear para cocinar, congelarlo no supone el mismo inconveniente.

Por último, más allá de la fecha de caducidad, los expertos recomiendan confiar en los sentidos. El olor, la textura y el sabor son indicadores clave. Probar un pequeño trozo o detectar cambios evidentes puede ayudar a determinar si el queso sigue en buen estado o si es mejor desecharlo.

Sobre el autor:

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Redactora en prácticas

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