Entre el fuego del horno y los dulces de las Clarisas: Ruta de Asados y Almendras en Madrid

Asados en Rivas Vaciamadrid, Torrejón de Ardoz y Alcalá de Henares y dulces como las garrapiñadas

Entre el fuego del horno y los dulces de las Clarisas: Ruta de Asados y Almendras en Madrid. Foto: EuropaPress Miia

Adentrarse en el este de la Comunidad de Madrid es emprender un viaje donde la historia no solo se contempla en sus monumentos, sino que se saborea en cada parada. La Ruta de Asados y Almendras es un itinerario diseñado para los amantes de la cocina castellana más auténtica, un recorrido que fusiona el paisaje de la vega del Jarama con el aroma a leña y azúcar tostado que impregna sus villas.

Este camino conecta la modernidad de Rivas-Vaciamadrid con el dinamismo hostelero de Torrejón de Ardoz, para culminar en la majestuosa Alcalá de Henares, cuna de Cervantes y Ciudad Patrimonio de la Humanidad. El hilo conductor de esta escapada es el respeto por el tiempo: el tiempo pausado que requiere un buen cordero lechal o un cochinillo para dorarse en el horno de barro, y la paciencia artesanal con la que, desde hace siglos, las monjas de clausura elaboran sus famosas almendras garrapiñadas. Un itinerario imprescindible para descubrir que, a escasos kilómetros de la capital, el Siglo de Oro y la tradición culinaria siguen más vivos que nunca.

 

Receta de cordero asado como lo hacen en La Posada de la Villa, restaurante histórico madrileño. Foto: restaurante posada de la villa

Rivas-Vaciamadrid

A tan solo 15 kilómetros del bullicio de la capital, Rivas-Vaciamadrid se presenta como un destino turístico sorprendente, donde la modernidad urbana se funde en perfecta armonía con un entorno natural protegido de un valor incalculable. Situado en la confluencia de los ríos Jarama y Manzanares, este municipio actúa como la puerta de entrada natural al Parque Regional del Sureste, un oasis de biodiversidad que atrae a senderistas, ciclistas y amantes del avistamiento de aves gracias a espacios emblemáticos como la Laguna del Campillo, donde los imponentes cortados yesíferos dibujan un paisaje único en la región.

Como punto de partida de la 'Ruta de Asados y Almendras', Rivas marida a la perfección el dinamismo de sus terrazas de cocina contemporánea con el respeto por el producto local de las vegas madrileñas, ofreciendo el equilibrio perfecto entre desconexión verde, memoria histórica y buen comer. No obstante, la apuesta de esta ruta es un asador de lo más singullar.

 

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Restaurante Palacio de Negralejo

En 1790, sobre las ruinas de un castillo llamado “de Negrales”, una noble familia de Madrid construyó su palacio de campo. Más tarde, bien entrado el SXIX, el Marqués de Villamejor, fundó sus famosas cuadras, la renombrada yeguada “Figueroa”. Es en 1982 cuando la familia propietaria decide aprovechar las posibilidades hosteleras de este fabuloso complejo, respetando todo el conjunto y su entorno, pero sin olvidar el confort y la funcionalidad que requiere una instalación de esta categoría. Asimismo, el Palacio del Negralejo puede catalogarse hoy como un museo etnológico que reúne innumerables piezas entre aperos de labranza, enseres domésticos y elementos de decoración. La oferta gastronómica se basa en la Cocina Regional Española partiendo de la mejor materia prima y adecuada a los gustos actuales. La Carta del restaurante se modifica y actualiza, por temporadas, tres veces al año.

Entre los platos que destacan de su parte: Flores de alcachofa, o pulpo a la parrilla,  tuétano de vaca asado con tartar de atún rojo, migas del pastor con sus huevos fritos, zamburiñas a la llama, lomo de rodaballo en salsa de champagne con patata ratté, lenguado a la brasa con verduritas torneadas o tournedo de vaca con foie a la plancha, salsa de colmenillas y boletus salteado. Y por supuesto, sus asados: Pollito de campo asado, paletilla de cordero lechal asada y cochinillo asado acompañado de patata panadera.

 

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Torrejón de Ardoz

Torrejón de Ardoz se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más dinámicos y sorprendentes de la Comunidad de Madrid. Su gran emblema internacional es el Parque Europa, un espectacular espacio verde que permite a los visitantes pasear entre réplicas a gran escala de los 18 monumentos más icónicos del continente, desde la Torre Eiffel hasta la Fontana de Trevi. Además, la ciudad cuenta con un fuerte arraigo cultural que se manifiesta en su vibrante programación estacional, de hecho sus "Mágicas Navidades" son un referente nacional.

En el plano gastronómico, Torrejón de Ardoz ejerce con orgullo de embajador de la cocina tradicional del Valle del Henares. Como parada clave de la Ruta de Asados y Almendras, las calles de su centro histórico albergan restaurantes con soleras de horno de leña, donde el cordero lechal, el cabrito y el cochinillo al estilo castellano son los reyes indiscutibles de la mesa. Sin embargo, el tapeo es la verdadera religión local: la ciudad cuenta con una de las culturas de tabernas y barras más arraigadas de la zona este, donde los hosteleros compiten ofreciendo generosas tapas con cada consumición, fusionando la cocina de cuchara de toda la vida con innovaciones culinarias contemporáneas que deleitan a los paladares más exigentes.

La Casa Grande

La Casa Grande fue fundada en el siglo XVI por la Emperatriz María de Austria -hermana de Felipe IIquien encomendó a la Compañía de Jesús la explotación y administración de aquella real y maravillosa hacienda de más de 2.000 hectáreas, que abastecería a la Casa Imperial de vino, queso, aceite, miel, etc. Los padres Jesuitas, fabricaban ladrillos, tejas y tinajas que iban destinados a las grandes obras que en Madrid y sus alrededores se estaban construyendo, hasta que en 1767, por una Orden de Carlos III, los miembros de la Compañía de Jesús fueron expulsados de España, y como consecuencia abandonaron La Casa Grande. En 1780, fue adquirida en subasta pública por Don Juan de Aguirre, que la engalanó con tanto esplendor que fue digna de albergar al entonces Príncipe de Asturias -Carlos IV-, cuando acudía a Torrejón para cazar avutardas y perdigones. En la actualidad, lamentablemente, La casa grande ha cerrado como hotel y restaurante. Ahora bien, el ayuntamiento compró el complejo histórico. Merece la pensa ser visitado por sus bodegas, el lagar, los patios, etc. Por otro lado, en los sótanos de su edificio, se alberga un importante museo de iconos bizantinos y rusos, de incalculable valor, con más de 1.200 piezas.

Asador Castilla

Asador Castilla Torrejón es un restaurante familiar desde 1978, donde disfrutar la cocina como un arte, conservando la autenticidad del tradicional asado a la leña de encina (lechazo de Aranda de Duero y cochinillo de Segovia).

 

Alcalá de Henares

Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1998, a tan sólo 30 kilómetros de la capital, y gracias al recinto histórico y el rectorado de su Universidad Alcalá de Henares es una de las nueve ciudades de España que la Unesco ha clasificado como "únicas". En ciudad natal de Cervantes, la gastronomía va de la mano del espíritu de una ciudad que es, a la vez, joven y centenaria. "No dejen de pasear por sus calles recorriendo los pasos de Cervantes o siguiendo la ruta de las cigüeñas con sus majestuosos nidos coronando iglesias y palacios y disfrutando del ambiente jovial de esta ciudad complutense" recomiendan desde la Comunidad de Madrid.

Aquí se encuentra la historia viva de la Universidad y se puede descubrir la impronta que el Cardenal Cisneros dejó a esta majestuosa ciudad. Alcalá es un destino perfecto para visitarla recorriendo de forma pausada sus lugares de interés y aprovechando para probar sus tapas y raciones en los múltiples bares y mesones que se van encontrando por el camino; un recorrido por sus soportales y la adyacente Plaza Mayor, nos permitirá descubrir la riqueza de esa “pequeña alta gastronomía”. 

Si en cualquier caso, se opta por una comida más tranquila, se puede elegir entre una amplia oferta de restaurantes con cocina tradicional como la que ofrece La Hostería del Estudiante o la que se puede encontrar justo enfrente en el interior del Parador de Alcalá de Henares; en 

Lo que no se puede dejar de hacer en Alcalá de Henares es entrar en sus pastelerías donde, junto a las costradas y rosquillas de Alcalá, encontraremos el dulce alcalaíno por excelencia: las almendras garrapiñadas, dulce hecho con almendra y un almíbar de azúcar tostado, una receta que nadie prepara como las monjas de clausura del Convento de las Clarisas de San Diego, lugar donde se pueden comprar directamente a través del torno. 

Hostería del estudiante

Si se opta por una comida más tranquila, en Alcalá hay una buena oferta: en Ambigú encontraremos un restaurante de corte moderno, informal, de ambiente cálido y acogedor, pero si se prefiere, en Ki-jote descubriremos una cocina japonesa y de fusión de muy buen nivel al igual que en Kuoco. Pero, por encima de todo, en Alcalá hay que conocer la Hostería del Estudiante.

El antiguo Colegio de San Jerónimo, centro de estudio de lenguas clásicas, fue fundado por el Cardenal Ximénez de Cisneros en 1510. Elemento representativo de la Hostería es el Patio Trilingüe, realizado en el primer tercio del Siglo XVI, expresión del arte mudéjar y renacentista. Los nombres de Lope de Vega, Tirso, Quevedo, Ignacio de Loyola, Luis de León, Jovellanos, Calderón de la Barca o Cervantes, entre muchos otros, estarán reunidos para la eternidad en este monumento alcalaíno. Las virtudes ornamentales y arquitectónicas de esta Hostería configuran un comedor que es parada gastronómica obligatoria para los amantes de la buena cocina castellana, donde es posible deleitarse con la ensalada de San Isidro, asados castellanos, sopa de ajo, cocido madrileño, costrada de Alcalá o las migas con chocolate. La Hostería del Estudiante, cuya decoración se basa en vigas de madera y en el tradicional mobiliario de la época, es conocida en Alcalá de Henares por sus estupendos preparados de la cocina autóctona, ofreciendo platos con raíces propias y tintes creativos. Entre sus especialidades más significativas se encuentran la dorada a la madrileña, los asados castellanos de cordero y cochinillo y el menú degustación del fin de semana. En 1929, entró a formar parte de la red de Paradores nacionales.

Dulces tradicionales, a base de almendras

Desde los salones de la corte real hasta los tornos de sus conventos más antiguos, la repostería de la Comunidad de Madrid se ha forjado bajo el aroma inconfundible de la almendra. Este ingrediente, pilar fundamental del recetario castellano, da vida a un catálogo de bocados tradicionales donde el crujiente del azúcar tostado y la delicadeza de la masa horneada narran la historia viva de la región. Un ingrediente noble que conecta el legado andalusí, los secretos de la cocina conventual y el esplendor de las mesas de la Corte. Recorrer los dulces madrileños a base de almendra es emprender un viaje gastronómico en el tiempo: un itinerario que desvela los secretos artesanales de las monjas clarisas, el legado de los maestros turroneros del Siglo de Oro y las creaciones icónicas que, año tras año, siguen coronando las festividades locales y los mostradores de las pastelerías con más solera de la comunidad.

Almendras garrapiñadas

Es el dulce de almendra por excelencia de la región. Su origen se remonta al siglo XVIII en el Convento de las Clarisas de San Diego, en Alcalá de Henares. Las monjas elaboran estas almendras cubriéndolas con un almíbar de azúcar perfectamente tostado y crujiente, siguiendo una receta secreta y artesanal que se mantiene intacta hasta hoy.

 

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Costrada de Alcalá

Aunque es un pastel de hojaldre, la almendra es fundamental en su acabado. Se compone de varias capas de hojaldre sutil, rellenas de crema pastelera y merengue, y se cubre por completo con almendra picada y tostada antes de espolvorearse con azúcar glass. Es el postre insignia de la hostelería complutense.

Rosquillas "Francesas" de San Isidro

Durante las fiestas del patrón de Madrid (en mayo), las pastelerías se llenan de las tradicionales roquillas. Mientras que las "tontas" o las "listas" llevan baños de huevo o limón, las Rosquillas Francesas se distinguen por estar cubiertas con un rebozado de almendra picada grano (o picada) y azúcar, una variante que se popularizó en la corte gracias al gusto de la reina Bárbara de Braganza.

Tejas de Almendra

Muy comunes tanto en las pastelerías artesanales de la capital como en los obradores de la sierra. Son pastas secas, crujientes y muy finas, elaboradas con claras de huevo, azúcar, harina y una gran cantidad de almendra laminada. Su forma curva característica se consigue moldeándolas en caliente justo al salir del horno.

Turrón de Madrid y Mazapanes

Aunque el turrón se asocia habitualmente a Jijona o Alicante, Madrid tiene una larguísima tradición de maestros turroneros que se remonta al Siglo de Oro, abasteciendo a la Casa Real. Los obradores tradicionales madrileños (como Casa Mira) elaboran artesanalmente turrones duros, blandos y figuritas de mazapán utilizando almendra marcona de primera calidad.

Guía de restaurantes y algo más

La guía “Rutas de restaurantes y algo más en la Comunidad de Madrid” es una publicación oficial de la Comunidad de Madrid. Lanzada en una cuidada edición bilingüe (español e inglés), esta obra nació con el objetivo de promocionar la riqueza gastronómica y patrimonial de los diversos municipios de la región. A lo largo de sus páginas, la publicación estructura el territorio en itinerarios temáticos —como la ruta de "Asados y almendras"— combinando una exhaustiva selección de restaurantes tradicionales con propuestas culturales, visitas a monumentos y actividades de ocio en la naturaleza, todo ello desarrollado en colaboración directa con los ayuntamientos y establecimientos locales implicados.

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