Alimentación

Neofobia alimentaria: así es el miedo irrefrenable a los alimentos desconocidos

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Lunes 3 de junio de 2019

2 minutos

Aunque es más habitual entre los niños, son muchos los adultos que también padecen la enfermedad

Neofobia alimentaria: el miedo a los alimentos desconocidos

En términos generales, la neofobia es el miedo incontrolable e injustificado hacia cosas o experiencias nuevas. Para las personas que padecen este trastorno de ansiedad, sucesos como afrontar el primer día de trabajo o acudir a un lugar desconocido supone todo un mundo y suele manifestarse a través de síntomas físicos, como el aumento de la tasa respiratoria, vértigos o desmayos; cognitivos, como una imaginación catastrófica o el miedo a perder el control; o conductuales, que empujan al paciente a evitar o escapar de esa situación temida.

Sin embargo, dentro de este diagnóstico encontramos una rama aún más frecuente: la neofobia alimentaria. Como es de suponer, esta consiste en la resistencia constante e insistente a probar nuevos alimentos, lo que a veces provoca un déficit de nutrientes importante e incluso un trastorno alimenticio. Aunque los niños son los más propensos a sufrirla, un gran número de adultos se ha sumado a esta tendencia en los últimos años.

¿A qué se debe la neofobia alimentaria?

A día de hoy, resulta muy complicado descubrir el origen de esta fobia, pues no siempre existe un evento fatídico que la desencadene. No obstante, como ocurre con el resto de dichos trastornos, lo normal es que se trate de una experiencia traumática o la existencia de una predisposición genética, a lo que se suma la personalidad, el estilo cognitivo o la influencia a la que está sometida el paciente.

Por ejemplo, si de pequeño ha sufrido un suceso de asfixia con un alimento, esto puede provocar que en el futuro sienta una gran animadversión por dicho producto. Sin embargo, no solo el sabor o la apariencia producen este efecto, también el olor, la textura, la presentación o incluso la marca. Estas características hacen también que el miedo esté vinculado únicamente a un alimento o grupo de alimentos en concreto, de los cuales las frutas y las verduras suelen ser los más afectados.

Esta restricción también suele motivar la incorporación a la dieta de alimentos ricos en azúcar o grasas saturadas, lo que aumenta el riesgo de padecer obesidad o sobrepeso.

Rechazar comida

¿Cómo se supera este trastorno?

Al igual que otros tipos de fobia, si la neofobia alimentaria afecta notablemente a la rutina diaria del paciente, lo mejor es acudir a un profesional en salud mental para que alivie y mejore los síntomas relacionados. Sobre todo, si la depresión, la ansiedad o la falta de autoestima ya han hecho mella en el estado de ánimo. En este caso, es posible que el médico responsable también recete el consumo de medicamentos para relajar esa sensación de angustia.

Otra opción es recurrir a terapias de desensibilización, que se encargan de introducir gradualmente los alimentos rechazados para que el paciente comience a familiarizarse con ellos y aprenda a aceptarlos sin medio.

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