Alimentación

El requesón: un lácteo muy sano para llevar una buena dieta

Rosa Roch

Foto: BigStock

Sábado 14 de noviembre de 2020

1 minuto

Si bien está considerado como un queso soso, sus posibilidades en la cocina son amplias

El requesón: un lácteo muy sano para llevar una buena dieta

El requesón es un lácteo excelente para aquellas personas que necesitan aumentar masa muscular o para las que han de seguir una dieta de adelgazamiento, pues es un alimento rico en proteínas y con poca materia grasa.

En algunas recetas lo podemos encontrar definido como ricotta, por su apelativo en italiano, que significa “recocido” y es que, el requesón, se produce a partir del suero sobrante de la elaboración de queso, calentado hasta los 90ºC; por ello, por su origen, también se lo clasifica como un tipo de queso blando. Posee una serie de características que lo hacen especialmente beneficioso para nuestro bienestar. Te descubrimos por qué deberías incorporar este lácteo a tu dieta.

 

El requesón: un lácteo muy sano para llevar una buena dieta

 

Valores nutricionales y efectos sobre la salud

El requesón posee unas características nutricionales excelentes, por ello es muy beneficioso incluirlo en la dieta, tanto en recetas dulces como saladas.

Se elabora a partir de la leche de vaca, es rico en caseína, una proteína de alto valor biológico que se encuentra en la leche en forma de complejo soluble de calcio y fósforo, representa el 80% de las proteínas que contiene la leche de vaca y, además, se requiere para la buena absorción del calcio y del fósforo en el intestino. Es una proteína de absorción lenta con lo que aporta los nutrientes de forma continua durante el sueño y de manera gradual. Este aporte de proteínas hace del requesón un alimento ideal para aquellas personas que no consumen carne ni pescado y que, por lo tanto, han de suplir la cantidad necesaria de proteínas con otros alimentos para que el organismo siga funcionando de manera correcta.

Por su aporte en calcio y fósforo, el requesón es muy recomendable para las mujeres embarazadas y aquellas personas que practican deporte habitualmente. El calcio favorece el fortalecimiento de los huesos.

También es rico en magnesio, un mineral que favorece la activación de enzimas, permite mantener los niveles de azúcar en sangre y tiene un efecto positivo en la salud cardiovascular ya que ayuda a controlar la presión arterial previniendo las enfermedades de tipo coronario.

Otro de los minerales que contiene el requesón es el selenio. 200 gramos de requesón representan el 30% de la cantidad diaria recomendada de este mineral que tiene una importante función antioxidante, neutraliza los efectos de los radicales libres y protege las paredes de los vasos sanguíneos.

Si analizamos en detalle la composición nutricional del requesón vemos que cada 100 gramos representan:

  • 174 calorías
  • 12,98 gramos de grasa total, de las cuales 8,29 gramos son saturadas
  • 3 g de carbohidratos
  • 84 mg de sodio
  • 11,26 g de proteína
  • 71,7 g de agua
  • 207 mg de calcio
  • 105 mg de potasio
  • 11 mg de magnesio
  • 158 mg de fósforo
  • 84 mg de sodio
  • 14,5 microgramos de selenio

Además, contiene vitaminas A, K y B9, y está libre de azúcar añadido.

Esta gran cantidad de agua y bajo contenido en grasa hacen que el requesón esté indicado para aquellas personas que han de seguir una dieta de adelgazamiento o para reducir los niveles de colesterol. Además, es altamente saciante.

Como colofón, al tener una textura blanda, es ideal para las personas con problemas bucodentales y aquellas que, por ser de edad avanzada o tener trastornos neurológicos, presentan disfagia o problemas en la deglución.

En el caso de padecer alguna afección renal hay que moderar el consumo de requesón por ser rico en sal, y también, aquellas personas con intolerancia a la lactosa al ser un producto 100% lácteo. 

Dentro de la amplia variedad de queso que existe en el mercado, el requesón es el menos apreciado por considerarse un queso soso, no obstante, en la cocina ofrece amplias posibilidades con gran sabor. Combina perfectamente con una tostada con aguacate, o con salmón marinado; en una ensalada de tomate con un toque de oréganos; se puede añadir a la pizza y como relleno en de unos rollitos de jamón york, calabacín o berenjena.

Las posibilidades son infinitas. Como ya he dicho en varias ocasiones, lo importante en la cocina es dejar volar la imaginación, arriesgarse e innovar.

 

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