Coca-Cola y la industria de refrescos reconocen que "el exceso de azúcar no es bueno para nadie"
Y destacan sus esfuerzos de los últimos años por reducir el contenido de azúcares de sus bebidas
El consumo excesivo de bebidas refrescantes azucaradas y con aditivos Coca-Cola, Nestea o Pepsi, puede llegar a convertirse en una "trampa metabólica" a partir de los 55 años, debido a los cambios que se producen a partir de esta edad, que aumentan sus riesgos para la salud, según han confirmado diversos expertos en nutrición, endocrinología y geriatría a 65YMÁS. Los especialistas explican que los cambios naturales asociados al envejecimiento modifican la forma en que el cuerpo procesa la glucosa y el resto de sus componentes, lo que hace necesario adaptar los hábitos de hidratación.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado este 2026 sobre la urgencia de frenar el consumo excesivo de bebidas azucaradas– y alcohólicas–, debido a que su fácil acceso y bajo precio está disparando una "epidemia de enfermedades no transmisibles como la obesidad, la diabetes y las cardiopatías". Ante estas advertencias sanitarias hemos querido consultar a la industria de refrescos para conocer de primera mano cuál es su posición sobre el tema. Tanto Coca-Cola (@CocaCola_es) como la Asociación de Fabricantes de Bebidas Refrescantes (ANFABRA) coinciden en aclarar que han escuchado las demandas de salud pública y destacan sus esfuerzos en la reducción de azúcares de sus bebidas en los últimos años y la creación de alternativas 'light' o 'zero'.
Coca-Cola: "No es solo es un tema de cantidad, sino de frecuencia"
Desde Coca-Cola España aseguran que entienden que "el exceso de azúcar, así como de todos los nutrientes críticos como la grasa saturada o la sal, no es bueno para nadie". Para hacer frente a este reto, la multinacional asegura llevar más de 20 años trabajando para ofrecer alternativas, recordando que desde 2010 eliminaron los jarabes de glucosa y fructosa de sus fórmulas con el objetivo de lograr "un resultado final de un contenido inferior a 5 mg/100 ml". Aún así, hay que recordar que una sola lata de 330 mililitros de Coca Cola aporta 35 gramos de azúcar, es decir 10,6 g de azúcar añadido por cada 100 ml, lo que supera esta cantidad, y el límite de azúcares añadidos recomendado por la OMS.
La compañía subraya, no obstante que "no solo es un tema de cantidad, sino también de frecuencia". Aún así, hay que recordar que una sola lata de 330 mililitros de Coca Cola aporta 35 gramos de azúcar, es decir 10,6 g de azúcar añadido por cada 100 ml, lo que supera el límite de azúcares añadidos recomendado por la OMS. Pensando específicamente en la población de mayor edad, Coca-Cola destaca que ha desarrollado productos para este colectivo. En concreto, resaltan el lanzamiento de "versiones conjuntas sin azúcar y sin cafeína (Coca-Cola Zero Zero) para aquellos grupos que podían tener un problema adicional de sueño", además de poner el foco en su marca de agua (Aquabona) "como opción más recomendada y recurrente para la hidratación adecuada diaria".

La patronal defiende su esfuerzo en reducir los azúcares en sus bebidas
Por su parte, desde la Asociación de Fabricantes de Bebidas Refrescantes (ANFABRA) también insisten en el esfuerzo de la industria en reducir el azúcar de cada lata. "El contenido de azúcar de las bebidas refrescantes comercializadas en España se ha reducido prácticamente a la mitad en las últimas dos décadas (46% desde el año 2005)". Esta fuerte apuesta por la reformulación ha dado lugar a que, en la actualidad, "más del 60% de las bebidas refrescantes que se comercializan en nuestro país ya son opciones sin calorías o bajas en calorías".
Señalan que esta transformación se refleja en el contenido promedio de azúcar de la categoría que se sitúa en 4,6 gr/100 ml (por debajo de otras bebidas y productos con azúcar), tal y como refleja la base de datos de composición de alimentos más actualizada hasta la fecha, Tabula. ANFABRA argumenta que, gracias a toda esta transformación centrada en la reducción de azúcar y al patrón de consumo moderado, a día de hoy las bebidas refrescantes solo representan "el 2,1% de la ingesta calórica total de los españoles".


Expertos insisten en que los refrescos siguen sin ser saludables
Sin embargo, para los profesionales médicos y nutricionistas, "no es suficiente". Para la geriatra Castro, la verdadera trampa de la industria es "la normalización de estas bebidas en la dieta diaria", aclarando que "reducir algunos gramos puede ayudar, pero no convierte automáticamente al producto en saludable". La Dra. Guadalupe Blay denuncia que el consumo continúa siendo elevado porque el azúcar sigue siendo accesible y la industria "mantiene una gran capacidad de marketing". El nutricionista clínico Luis Bellot considera que el sector corporativo siempre "se adapta muy bien a los cambios legislativos". "Cuando los gobiernos intentan limitar los anuncios de las bebidas originales, las marcas saturan las calles publicitando sus versiones "0,0" o sin azúcar, logrando sortear la ley y manteniendo la asociación visual del consumidor con la bebida tradicional", asegura.
Y aunque consideran que las alternativas "light o zero" son mejores que las azucaradas, especifican que no deben considerarse productos "saludables ni de consumo ilimitado". También advierten de las grandes cantidades de azúcar en bebidas energéticas, cervezas 0,0,e incluso tónicas, muy populares en el mercado actual. Aún así, el especialista en Alimentación y Nutrición y presidente del Comité de Expertos de Salud de 65YMÁS, Rafael Urrialde, llama a no demonizar el azúcar y considera necesario distinguir entre "azúcares libres (los que son añadidos) y azúcares totales (todos los azúcares presentes en un alimento). Por eso pone el foco en medir la cantidad – menos de 5 g de azúcar por 100 ml– y frecuencia de consumo de estos azúcares libres, que recuerda, también están presentes en otros muchos productos ultraprocesados como la bollería.

Cambios en los patrones de consumo de los sénior
En España, los adultos consumen una media de tres bebidas azucaradas a la semana– según datos de un estudio publicado por Nature Medicine–, sobre todo hombres y cada vez más sénior. Aunque el consumidor de refrescos mayoritario de este tipo de bebidas sigue siendo el de 35-49 años (más del 30% del consumo en 2024), destaca el crecimiento del segmento de 60-75 años ( 29%), según datos de la patronal de las Bebidas Refrescantes (Anfabra) y tal como muestra una reciente encuesta de bebidas favoritas por generaciones de YouGov.
La patronal explica este aumento, desde un punto de vista puramente sociológico, definiendo a los sénior como "un colectivo cada vez más activo socialmente, que disfruta de más momentos de ocio y restauración". En España, el consumo de estos productos es fundamentalmente diurno y social, representando los aperitivos, comidas y el "tardeo" más del 70% de las ocasiones de consumo de bebidas refrescantes, lo que refleja un patrón muy asociado a la socialización y al disfrute moderado en compañía". Además, desde la patronal reivindican su compromiso con ofrecer "perfiles nutricionales equilibrados, información nutricional y de ingredientes de forma clara y accesible" para facilitar decisiones informadas.

