Salud

Dos tercios de los trabajador­es sufren agotamient­o laboral

Miriam Gómez Sanz

Lunes 20 de abril de 2026

6 minutos

Expertos alertan del impacto en la salud y proponen nuevas formas de afrontarlo

Dos tercios de los trabajador­es sufren agotamient­o laboral (Bigstock)
Miriam Gómez Sanz

Lunes 20 de abril de 2026

6 minutos

El agotamiento laboral se ha convertido en un problema extendido. Algunos estudios indican que dos tercios de los trabajadores afirman sufrirlo, lo que lo convierte en un problema creciente. Así lo explica la psicoterapeuta estadounidense Shaina Siber, que analiza este fenómeno y sus soluciones en su último libro. El llamado burnout es un fenómeno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un estado vinculado al estrés laboral prolongado.

Este síndrome no se limita al cansancio. El exceso de trabajo y el estrés mantenido en el tiempo pueden afectar tanto a la salud mental como a la física, y se asocian con problemas como la depresión, la ansiedad o enfermedades cardiovasculares, además de un mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral.

El término burnout fue acuñado en los años 70 por el psicólogo Herbert Freudenberger. Hoy, la OMS lo describe como un estado de agotamiento, cinismo, distanciamiento y pérdida de eficacia en el trabajo.

Siber recuerda que el problema va más allá de la fatiga puntual. "El agotamiento no solo nos hace sentir miserables; nos enferma", señala, al tiempo que critica la idea de que el descanso o el autocuidado por sí solos sean suficientes para resolverlo.

"La verdad es que no podemos depender únicamente de las buenas vibras para superar el agotamiento. No hay suficientes jugos verdes, clases de yoga ni masajes en el mundo para erradicar el agotamiento con autocuidado. Incluso el brillo reparador de las vacaciones suele desvanecerse antes de que termines de deshacer la maleta", explica Siber.

La ciencia ha comprobado que el estrés continuado altera el funcionamiento cerebral. Activa la amígdala, relacionada con el miedo, y reduce la actividad de la corteza prefrontal, encargada de la toma de decisiones.

El resultado es una sensación de estar en alerta constante, como si el cuerpo funcionara en modo supervivencia. "El agotamiento no se trata solo de cansancio; se trata de la erosión del significado, la conexión y la capacidad de acción en nuestras vidas", señala Siber.

Frente a este escenario, la especialista propone un enfoque distinto. No se trata de eliminar el estrés por completo, algo que considera irreal, sino de aprender a gestionarlo sin dañarse.

"No pido que la gente niegue o minimice estos problemas", explica, en referencia a factores como la sobrecarga de trabajo o la falta de personal. "Pero el agotamiento no es algo que se pueda eliminar simplemente cuando cambian las circunstancias externas".

El burnout es un estado de agotamiento, cinismo, distanciamiento y pérdida de eficacia en el trabajo. Fuente: BigStock.
El burnout es un estado de agotamiento, cinismo, distanciamiento y pérdida de eficacia en el trabajo. Fuente: BigStock.

Cambiar la forma de afrontarlo

Entre las herramientas que plantea destacan dos enfoques terapéuticos: la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Centrada en la Compasión (CFT).

La ACT introduce el concepto de "aceptación radical", que consiste en aprender a convivir con experiencias difíciles en lugar de evitarlas. Esto favorece la flexibilidad psicológica: estar presente, adaptarse y actuar en función de objetivos vitales. Según explica, este enfoque puede incluso modificar las respuestas del cerebro, reduciendo la rumiación mental y mejorando el equilibrio emocional.

Por su parte, la CFT utiliza la compasión como herramienta para regular el sistema nervioso y reducir el peso del miedo, favoreciendo sensaciones de seguridad y conexión. Juntas, ambas terapias permiten pasar "del modo de supervivencia al de prosperar".

El programa desarrollado por Siber, Beyond Burnout Blueprint, integra ambos enfoques y propone trabajar desde la raíz del problema. El proceso con definir qué es importante. Es decir, identificar valores personales que sirvan de guía.

A partir de ahí, plantea "dar la bienvenida a lo no deseado", aprender a tolerar la incomodidad sin bloquearla. También subraya la importancia del lenguaje interno, reducir la autocrítica y fomentar un diálogo más flexible. "Practicar la compasión intensa es esencial para cultivar la autocompasión, que atenúa el agotamiento y promueve la sanación emocional", señala.

Entre los ejercicios propuestos, destaca el de "Identificar la inflexibilidad", que ayuda a detectar patrones mentales rígidos que alimentan el desgaste.

Los perfeccionistas tienen más probabilidades de sufrir 'burnout', según un estudio

Más allá del individuo

El problema, sin embargo, no es solo personal. El agotamiento afecta especialmente a sectores con alta presión, como sanidad, educación, derecho o tecnología. Pero, en realidad, puede aparecer en cualquier ámbito.

Por eso, Siber insiste en que no todo depende de la persona. También es necesario avanzar hacia entornos laborales más saludables, con cargas de trabajo razonables y mayor seguridad psicológica.

A nivel individual, propone centrarse en la resiliencia: "No se trata de esforzarte más para solucionarlo, sino de aprender a sobrellevar la incomodidad sin perder de vista lo que realmente importa".

Sobre el autor:

Miriam Gómez Sanz

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