Medicina general

¿Qué es el síndrome de anorexia-caquexia?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 30 de septiembre de 2019

2 minutos

Lo sufren las personas que tienen un tumor y complica el tratamiento contra el cáncer

anorexia caquexia

La progresiva disminución del apetito y la pérdida involuntaria de peso, que deteriora la masa muscular, son los síntomas principales del síndrome anorexia-caquexia, un complejo trastorno metabólico que, según la Sociedad Española de Oncología Médica (@_SEOM), padece aproximadamente el 50% de personas que presentan un tumor extendido.

Evitar que surja es la prioridad absoluta del equipo de médicos especialistas que tratan un determinado tipo de cáncer, con el objetivo de frenar la desnutrición y evitar así que el síndrome reste efectividad a los distintos tratamientos quirúrgicos, inmunológicos o de radio y quimioterapia.

Medidas preventivas y tratamientos más eficaces

Según doctores especialistas del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (@HUnivValdecilla), el origen del síndrome se encuentra en una alteración a nivel del hipotálamo provocada por la presencia de citoquinas, un tipo de proteínas, que produce el propio tumor y que, junto a otras sustancias, acaban afectando al correcto funcionamiento del sistema inmunológico y al metabolismo basal.

El síndrome aparece con mayor frecuencia si ya se han diagnosticado tumores gastrointestinales o de pulmón, aunque no es exclusivo de estos cánceres y puede surgir en el desarrollo de otras enfermedades.

Síndrome anorexia-caquexia

Su tratamiento es complejo porque el síndrome tiende a afectar a los tejidos y a la masa muscular, pese a que se mantenga un aporte calórico y una ingesta de nutrientes correcta, de ahí que su prevención y detección precoz sean de máxima importancia en el tratamiento de cualquier tipo de cáncer.

Evitar la desnutrición y establecer medidas de apoyo psicológico y emocional son las bases de cualquier terapia que intente frenar o paliar las consecuencias del síndrome anorexia-caquexia. El estudio de una dieta personalizada que incluya, por ejemplo, alimentos con textura modificada para una mejor tolerancia y absorción de nutrientes, suplementos enriquecedores o alimentos triturados es fundamental para lograr la correcta ingesta calórica y nutricional. Recurrir a la alimentación parenteral (vía intravenosa) o artificial (suero) como complemento puede ser también necesario.

Los tratamientos farmacológicos han logrado avances importantes a la hora de frenar algunos de los síntomas propios de la enfermedad. Medicamentos de última generación que ayudan a mantener o incrementar el apetito e incluso el peso, o disminuyen las náuseas o la sensación de saciedad en el momento de las comidas son los que se están utilizando, con resultados esperanzadores.

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