Medicina preventiva

Alzhéimer y demencia senil: la importancia de conocer sus semejanzas y diferencias

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 27 de junio de 2019

2 minutos

Evitar confusiones es clave para un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado a cada enfermedad

Alzhéimer y demencia senil

Este es un tema complejo, en el que utilizan términos médicos distintos, pero que guardan puntos en común difíciles de separar y sobre el que organismos e instituciones intentan aclarar algo de luz, dada su importancia. En el caso de una persona mayor, un “despiste” o no poder recordar, en un momento dado, un dato concreto, ¿es síntoma de la enfermedad de Alzheimer? ¿Es el comienzo de demencia senil?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la demencia como un síndrome que se caracteriza por el deterioro, generalmente progresivo, de la función cognitiva, más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal. Los signos de demencia pueden ser de índole muy diverso y afectar a la memoria, el lenguaje, la orientación, la conciencia, el control emocional y la conducta… teniendo en cuenta esta realidad, es importante entender que existen distintos tipos de demencia y que, cada uno de ellos, requiere tratamiento y atenciones específicas.

Para aclarar conceptos, la Fundación Alzheimer España (ALZFAE) explica que si solo existe una pérdida o un deterioro de la memoria (como puede ocurrirle a una persona mayor), pero esta situación no se presenta, además, otra alteración cognoscitiva, en ningún caso se podría hablar de demencia.

¿El alzhéimer es una demencia? ¿Qué la caracteriza?

Los expertos coinciden en calificar la enfermedad de Alzheimer como la forma de demencia más común en la actualidad, aunque conviene matizar, como hace la Fundación Pasqual Maragall, que se trata una enfermedad en sí misma, que provoca cambios patológicos que alteran el funcionamiento de las neuronas causando un tipo concreto de demencia. Se podría decir que todo alzhéimer implica demencia, pero no todas las demencias son alzhéimer.

Diagnosticar esta enfermedad, diferenciándola claramente de una demencia senil lleva tiempo y requiere pruebas específicas para poder identificar con claridad los signos propios del alzhéimer, que también pueden ser variables. Entre los primeros síntomas que pueden apuntar a un diagnóstico probable de esta enfermedad, descartando otras demencias como pudiera ser un deterioro cognitivo leve, una demencia con Cuerpos de Lewy o una demencia senil, son entre otros:

  • Pérdida de memoria episódica, es decir, dificultad para retener cualquier nueva información y para recordar el nombre de objetos o personas conocidas.
  • Pérdida de la orientación respecto al tiempo y al lugar.
  • Dificultad para realizar gestos cotidianos sencillos y tareas sencillas.
  • Cambios de estado de ánimo y/o de comportamiento.

En cada caso, la evolución de la enfermedad es diferente y los síntomas varían o se acentúan. Ante cualquier sospecha, la necesidad de acudir a tiempo al especialista es fundamental para iniciar el correspondiente tratamiento lo antes posible.

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