Medicina preventiva

Consecuencias para la salud de un exceso o déficit de potasio

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Domingo 14 de julio de 2019

2 minutos

El potasio está relacionado con los nervios y ayuda a mantener un ritmo cardiaco constante

Consecuencias para la salud de un exceso o déficit de potasio

El potasio es un tipo de electrolito que el cuerpo necesita para funcionar normalmente. Interviene en el funcionamiento de los nervios, la contracción muscular y ayuda a mantener un ritmo cardiaco constante. Está presente en verduras de hojas verde, como las espinacas, en las zanahorias, las uvas, las moras, los melones y las naranjas, junto a otros alimentos. Tanto un exceso como una carencia del mismo pueden provocar efectos nocivos para la salud y es necesario tomar medidas para obtener una solución.

Hipopotasemia

Cuando hay una concentración baja de potasio en sangre se padece hipopotasemia. Esto sucede, sobre todo, a consecuencia de diarreas, vómitos, la toma de diuréticos o problemas suprarrenales. Cuando hay esta carencia, los músculos se debilitan y se pueden experimentan calambres o espasmos, sacudidas, parálisis o también arritmias.

A veces ocurre que al tomar determinados fármacos, especialmente los diuréticos, la orina expulsa demasiado potasio, además de sodio y agua. En otros casos, como en el síndrome de Cushing, las glándulas suprarrenales producen una hormona que hace que los riñones se deshagan de cantidades importantes de esta sustancia.

En líneas generales, la pérdida de este mineral se puede reponer por medio de suplementos orales. Si el paciente se encuentra en una situación de peligro, lo más frecuente es administrárselo por vía intravenosa, algo que tendrá que valorar el médico.

El melón, una fruta rica en vitamina C y potasio

Hiperpotasemia

En el extremo opuesto, podemos padecer un exceso de potasio en la sangre o hiperpotasemia. Esta puede producirse por algún problema renal que dificulte la expulsión adecuada del mineral a través de los riñones. El consumo de determinados fármacos, alimentos con mucho potasio u otros tratamientos médicos en los que se incluye son, a su vez, favorecedores de esta circunstancia.

La detección de la hiperpotasemia es compleja porque realmente no provoca síntomas. Normalmente, se ve en un análisis de sangre o en un electrocardiograma.

El tratamiento dependerá del grado en el que se encuentre, pero lo habitual es recetar medicamentos que ayuden a la excreción del electrolito. En el caso de que sea leve, habrá que variar la dieta para dejar de tomarlo o simplemente eliminar aquellos tratamientos que estén dificultando su correcta expulsión. En las situaciones más graves, se debe proceder a su reducción inmediata, para lo que se sigue un protocolo específico.

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