Medicina preventiva

Los grados del alzhéimer y la importancia de un tratamiento adaptado

Mariola Báez

Domingo 7 de abril de 2019

3 minutos

El deterioro cognitivo progresivo atraviesa distintas fases en el desarrollo de la enfermedad

Fases del alzhéimer (Bigstock)
Mariola Báez

Domingo 7 de abril de 2019

3 minutos

La Fundación Alzheimer España (FAE) incluye esta enfermedad dentro del conjunto de demencias que puede sufrir una persona, atendiendo a la definición que da la Organización Mundial de la Salud (OMS) de esta palabra “demencia” que tanto sigue asustando hoy en día.

La demencia se define como un síndrome caracterizado por el deterioro de la función cognitiva que afecta a la memoria, la orientación o el lenguaje entre otros aspectos. El alzhéimer es, por tanto, una demencia en la que existe un trastorno de la memoria asociado a la pérdida de otras capacidades intelectuales. Según la Fundación, esta enfermedad representa más del 60% de todas las demencias.

Etapas en el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer

Los avances en investigación, que apoyan organismos públicos e instituciones como la Fundación Reina Sofía, han hecho posible conocer cómo evoluciona la enfermedad, determinado sus distintas fases, algo esencial para poder dar a los enfermos los tratamientos farmacológicos y terapéuticos más apropiados en cada una de ellas. La FAE explica que existen tres fases o etapas en el desarrollo del alzhéimer:

  • Fase Ligera. Es aquella en la que los primeros síntomas comienzan a manifestarse y no siempre resulta sencillo reconocerlos. La persona continúa haciendo una vida normal, pudiendo realizar sin problemas actividades cotidianas, incluso mantener su trabajo habitual o conducir, pero hay señales que pueden indicar el inicio de la enfermedad. Fallos de memoria, como olvidar una cita o el nombre de una persona, cierta dificultad para seguir una conversación, cambios bruscos de humor o tendencia al aislamiento pueden ser algunas de las muestras del alzhéimer en sus inicios.
  • Fase Moderada. Los cambios en cuanto a memoria y comportamiento resultan evidentes. El enfermo olvida acontecimientos recientes como qué ha comido o a quién acaba de visitar y, en cambio, los recuerdos del pasado se mantienen inalterables y parecen cobrar vigencia. En esta etapa pueden surgir momentos puntuales de agresividad. El enfermo reacciona de manera exagerada ante situaciones que no son tan graves. La desorientación se acentúa y los síntomas pueden ser muy variables: cansancio, insomnio, miedos inexplicables... El nivel de comprensión y la capacidad de expresión también disminuyen, y la coordinación de gestos y movimientos sufre un deterioro importante. Las dificultades para poder realizar actividades cotidianas como el aseo diario, el sujetar correctamente los cubiertos o el hecho de ponerse la ropa o los zapatos, comienza a resultar muy difícil.
  • Fase severa. La pérdida de memoria, reciente y pasada, es prácticamente total, aunque la memoria emocional se mantiene. El  nivel de dependencia se incrementa en todas las facetas del día a día.

Lo esfuerzos en la lucha contra esta enfermedad se centran precisamente en eso, en frenar en lo posible el avance del alzhéimer para que quien lo padece pueda tener una mejor calidad de vida por más tiempo.