Medicina preventiva

Las úlceras por presión, un serio problema de salud que puede prevenirse

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 6 de enero de 2020

4 minutos

Afectan principalmente a los mayores con movilidad reducida y pueden evitarse en un 90%

Úlceras por presión

Una úlcera por presión es una lesión que se produce en la piel o el tejido subyacente, que se encuentra generalmente sobre una prominencia ósea, y que surge por la presión que ejerce el propio cuerpo en la zona, viéndose incrementada por otros factores externos.

Como señala el Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (@GNEAUPP), no son un problema menor, ya que estas tienen múltiples consecuencias negativas que inciden no solo en la salud y en la calidad de vida del paciente, sino además en una situación de sobrecarga asistencial para los cuidadores y profesionales de enfermería, suponiendo un coste adicional a los servicios de salud. En cuanto a la prevalencia, dicho organismo señala que más del 70% de las personas mayores de 70 años son candidatos a desarrollar úlceras por presión.

Cruz Roja Española (@CruzRojaEsp) recuerda que estas lesiones cutáneas, similares a una llaga, se presentan principalmente en adultos mayores con problemas de movilidad. Se estima que en más del 90% de los casos, las úlceras son evitables. Por eso, insistir en las medidas preventivas es una absoluta prioridad.

Úlcera por presión

¿Quién corre un mayor riesgo de sufrirlas?

Es la combinación de dos factores principales lo que provoca la aparición de las úlceras: la presión y el tiempo. Esa presión, que soporta un área del cuerpo durante un tiempo prolongado, acaba afectando a la circulación periférica de la zona, a cuyos tejidos llega una menor cantidad de oxígeno, algo que incide en el inicio de su deterioro. Esta realidad puede agravar de forma considerable cualquier enfermedad que padezca una persona mayor, suponiendo, en los casos más graves, un riesgo para la propia vida por el posible desarrollo de procesos infecciosos.

Personas mayores que pasan largos periodos de tiempo en cama o sentados en una silla de ruedas por falta de movilidad son las más proclives a la aparición de estas úlceras, que pueden prevenirse fomentado el movimiento en lo posible o facilitando los imprescindibles cambios de postura. Entre los factores que aumentan el riesgo de aparición de úlceras por presión los hay de índole diversas, entre otros:

  • Problemas de incontinencia urinaria o fecal, que incrementan la humedad en la piel y favorecen su irritación.
  • Desnutrición y falta de una adecuada hidratación que también contribuyen a que la piel se torne más seca y débil.
  • Enfermedades neurológicas que afectan al movimiento y disminuyen la sensibilidad, especialmente en pacientes que presentan lesiones medulares.
  • Deficiencias motoras o parálisis.
  • Trastornos vasculares que dificultan la circulación periférica.
  • Enfermedades como la anemia o la diabetes.

Son solo algunos de los factores que pueden contribuir al desarrollo de una úlcera, pero hay que insistir en que detrás de cualquiera de ellas está la falta de movimiento y la consecuente presión que sufre un área corporal determinada. Codos, coxis, talones, rodillas, espalda, caderas, glúteos… Dependiendo de la postura que adopte una persona inmovilizada durante horas, las úlceras aparecerán en puntos de apoyo determinados.

Úlcera por presión

Cómo prevenir la aparición de úlceras por presión

El Servicio de Salud de la Comunidad de Madrid (@SaludMadrid) insiste en la importancia de determinar el nivel de riesgo de úlceras por presión que puede presentar una persona mayor, tanto en los casos de ingreso hospitalario, como en aquellos en los que se realiza una asistencia domiciliaria o los cuidados esenciales corren a cargo de un familiar. Existen distintas escalas que miden ese grado de riesgo. Entre las más utilizadas destaca la Escala Norton modificada que valora, entre otros aspectos, el nivel de movilidad, el estado físico y mental general o la posible incontinencia.

Esa valoración previa es esencial a la hora de establecer un plan de medidas preventivas personalizado, pues existen multitud de actuaciones y sencillos gestos que pueden evitar las úlceras si se tienen en cuenta las necesidades concretas. Los cuidados son amplios y abarcan desde la higiene e hidratación de la piel, hasta la correcta colocación de una persona que permanece en cama gran parte del día, distribuyendo de manera proporcionada su peso corporal entre distintos puntos de apoyo.

Úlcera por presión

 

Medicas de prevención y tratamiento: errores frecuentes

Siempre serán los profesionales sanitarios los que establezcan el protocolo que evite la aparición de este tipo de lesiones y determine el tratamiento idóneo que logre su curación. Aun así, hay algunas medidas de aplicación genérica que pueden resultar de interés:

  • Es básico limpiar y revisar la piel cada día, utilizando para ello un jabón neutro y extremando el secado, especialmente en zonas donde existan pliegues. Es un error aplicar lociones, colonias o polvos de talco sin autorización expresa del médico, ya que podrían empeorar la úlcera.
  • Debe ofrecerse a la persona afectada una dieta equilibrada y una correcta hidratación.
  • El movimiento es la mejor medida para evitar la aparición de úlceras por presión y debe favorecerse siempre que sea posible. Si una persona puede levantarse, hay que insistir en que lo haga.
  • Es importante utilizar ropa interior y sábanas suaves y estirar la cama para evitar arrugas que puedan generar roces.
  • Una persona que esté en cama o sentada con movilidad restringida debe modificar su postura (con ayuda) cada dos o tres horas, como mínimo. Es esencial evitar la fricción con la sábana en el cambio de postura. El cabecero de la cama no debe estar elevado más de 30 grados, pues la persona resbalaría y se produciría fricción en la espalda.
  • Los cojines específicos, de ortopedia, puede ser de gran ayuda, pero los circulares con un orificio en el centro están absolutamente desaconsejados por los expertos.
  • Se pueden utilizar sistemas de protección local, por ejemplo, para codos o talones, siempre que no aprieten y que resulten sencillos de quitar para que pueda realizarse la revisión diaria. En este sentido, no se aconseja vendar los talones.
  • Cualquier úlcera que presente secreciones, temperatura elevada o calor localizado, resulte dolorosa o genere un olor desagradable debe ser vista de manera inmediata por el médico.
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