Medicina preventiva

Anemia en personas mayores: la importancia de prevenirla, identificarla y tratarla

Mariola Báez

Jueves 21 de marzo de 2019

2 minutos

Conocer el tipo de anemia que se padece permitirá darle al organismo los nutrientes que necesita

Anemia (bigstock)

La anemia es una afección que hace que nuestro torrente sanguíneo no cuente con la suficiente cantidad de glóbulos rojos para transportar el oxígeno que necesitan nuestros órganos y tejidos. Los expertos indican que es una enfermedad frecuente en personas de edades avanzadas, por una conjunción entre factores diversos: el propio envejecimiento, la falta de apetito, a veces general, y también la toma frecuente de un número considerable de medicamentos.

La Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) explica que la anemia no es igual en todos los casos, pero siempre presenta síntomas comunes y reconocibles como la debilidad, el cansancio prolongado, los dolores de cabeza, los mareos, los problemas de concentración o las uñas quebradizas.

Anemia (bigstock)

Tipos de anemia, prevención y tratamiento

La anemia puede tener distintos orígenes, la mayoría de ellos relacionados con alguna carencia de vitaminas y minerales. En el caso de las personas mayores, las más frecuentes son:

  • Anemia asociada a enfermedades crónicas. Una anemia de este tipo puede ser un primer aviso o bien una consecuencia de otras enfermedades como una artritis reumatoide, una enfermedad hepática o infecciones urinarias frecuentes.
  • Anemia ferropénica. Es la más habitual y está asociada a una deficiencia de hierro en la alimentación o una dificultad del organismo para su correcta absorción. En ocasiones, este tipo de anemia está asociada a la pérdida de sangre a través de las heces que pueden experimentar personas con patologías gástricas o intestinales.
  • Anemia megaglobástica. En este caso, es la carencia de vitamina B12 o de ácido fólico lo que provoca los síntomas de anemia que también pueden manifestarse con dificultad de movimientos, entumecimiento de las extremidades y desarrollo de algún tipo de demencia.

Además de esta clasificación básica hay otras variantes de esta enfermedad que debe ser diagnosticada lo antes posible para iniciar el tratamiento que frene el deterioro que sufre el organismo de quien la padece.

Como medidas preventivas la SEHH insiste en la importancia de una alimentación sana y equilibrada que debe ir acompañada de hábitos saludables que incluyan algo de ejercicio físico a diario. En este sentido, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recuerda la importancia que tiene para las personas mayores seguir una dieta adecuada que evite la malnutrición y la pérdida de calidad de vida.

Una vez diagnosticado el tipo de anemia de que se trata y su nivel de gravedad, el especialista determinará las necesidades de suplementos de hierro, vitamina B12 o ácido fólico u otros tratamientos a base de fármacos específicos o transfusiones de sangre.

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