Preguntas

¿Qué mide la Escala Norton y para qué puede resultar de utilidad?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Jueves 11 de julio de 2019

2 minutos

Saber el riesgo que corre una persona de sufrir úlceras por presión, ayuda a prevenirlas

Escala Norton

Ese es precisamente el objetivo de esta escala, poder conocer hasta qué punto alguien que pasa mucho tiempo sentado o acostado –por enfermedad, convalecencia o movilidad reducida– puede estar expuesto a padecer distintas patologías cutáneas, en concreto úlceras producidas por la presión que ejerce el propio cuerpo y por el roce constante.

Según datos recogidos por distintos centros médicos, un 1,7% de las personas con edades comprendidas entre los 55 y los 69 años sufre algún tipo de estas ulceraciones y el porcentaje aumenta hasta el 3,3% entre los que tienen 70-75.

Las úlceras por presión las presentan principalmente pacientes hospitalizados, aunque también son frecuentes en personas mayores que permanecen largos periodos de tiempo sin moverse.

escala norton

Cómo mide la Escala Norton el riesgo de ulceras por presión

Esta escala, que conocen bien los profesionales de Enfermería, es un método muy sencillo de diagnóstico, porque se limita a recoger, mediante tests, la presencia de distintos factores de riesgo. Teniendo en cuenta su prevalencia, se puede obtener una puntuación que oscila entre el 1, máximo riesgo de sufrir laceraciones cutáneas debidas a la presión, y el 20, que señala riesgo nulo.

Como explica la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (@fuden_es), el mecanismo de la Escala Norton se basa en puntuar cinco importantes aspectos que inciden en la salud general y en el grado de movilidad de una persona que pasa gran parte de su tiempo en reposo. Los ítems tenidos en cuenta son:

  • estado físico general
  • incontinencia urinaria y/o fecal
  • estado mental
  • nivel de actividad (desde encamado, hasta ambulante)
  • grado de movilidad

A cada estado o nivel le corresponde una puntuación que va del 1 al 4. Luego, solo es cuestión de sumar. Cuanto más baja sea la puntuación, mayor será el riesgo de sufrir lesiones en la piel derivadas de la presión corporal.

Esta escala, creada en 1962, sigue siendo útil, aunque se ha ido adaptando y enriqueciendo con distintas modificaciones. Ahora se tienen en cuenta más parámetros en el momento de hacer una valoración del riesgo de úlceras, entre ellos: la edad, el peso o el propio estado de la piel en las distintas partes del cuerpo (para detectar, aún mejor, las zonas de mayor riesgo).

El fin último de la Escala Norton es extremar el cuidado de las personas con escasa movilidad para evitar las úlceras por presión. Cambios de postura frecuentes, productos de higiene que protejan su piel, intentar el movimiento en la medida de lo posible... son algunas de las acciones recomendables para conseguir limitar el riesgo. Además, la Escala también puede ser una herramienta interesante en distintas situaciones. Aporta valiosa información, por ejemplo, a la hora de elegir una silla de ruedas, un cojín de uso terapéutico o incluso un colchón determinado. Conocer el riesgo de úlceras por presión puede ayudar a acertar con aquel producto que sea más adecuado, atendiendo a las características concretas de una persona con movilidad reducida.

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