Preguntas

Cómo hacer una autoexploración de mama

Mariola Báez

Sábado 23 de noviembre de 2019

3 minutos

La autoexploración de mama es un gesto sencillo que te ayuda a detectar cualquier anomalía

Es aconsejable realizar la autoexploración mamaria una vez al mes (Creative commons)
Mariola Báez

Sábado 23 de noviembre de 2019

3 minutos

El cáncer de mama es uno de los más frecuentes y su detección precoz es fundamental para iniciar, lo antes posible, el tratamiento más adecuado en cada caso. Aunque, tal como afirma la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la autoexploración mamaria, nunca puede sustituir a las necesarias revisiones ginecológicas que debes realizar con regularidad acudiendo a la consulta de tu médico, puede resultar un método efectivo a la hora de detectar cualquier anomalía que necesite la debida atención.

La autoexploración de las mamas es una técnica fácil de llevar a cabo, que te permitirá conocer exactamente las características de tu pecho: simetría entre ambas mamas, tamaño, color, forma de los pezones, tersura de la piel… de cara a que en exploraciones posteriores te des cuenta de cualquier cambio que pueda haberse producido.

La autoexploración mamaria ayuda en la detección precoz del cáncer de mama pero no debe sustituir a las imprescindibles revisiones ginecológicas

Los médicos aconsejan realizar estas autorevisiones una vez al mes, preferiblemente unos días después de haber tenido la regla. Si ya estás en la menopausia, lo ideal es que apuntes el día en de la autoexploración para llevar un control sobre las mismas y saber cuándo debes repetirla.

la autoexploración mamaria es una medida de prevensión contra el cáncer (Creative commons)

Los dos pasos a seguir para hacer correctamente una autoexploración mamaria

  1. La autoexploración de las mamas solo te llevará unos minutos y para hacerla debes situarte de pie frente al espejo para observar tu pecho desnudo. Hazlo, en primer lugar, manteniendo tus hombros rectos y los brazos relajados a lo largo del cuerpo. Debes fijarte en cualquier posible anomalía que llame tu atención. La presencia de un granito o un sarpullido, enrojecimiento en alguna zona, piel anormalmente rugosa, una hoyuelo que antes no estaba, secreción en los pezones, áreas inflamadas, un pecho más bajo que el otro… cualquiera de estas situaciones requiere visita al ginecólogo. Repite esta revisión ocular con los brazos elevados, o colocando tus manos por detrás de la cabeza, y hazla una tercera vez con tus manos en las caderas.
  2. La segunda fase de la exploración de mamas es la palpación. Consiste en explorar, a través del tacto, comprobando que no hay nódulos o abultamientos “sospechosos”. Lo ideal es hacer la autoexploración primero tumbada y luego nuevamente de pie. En ambos casos, el modo de hacerlo es el mismo. Con la yema de tus dedos juntos, deberás palmar la mama izquierda con tu mano derecha y viceversa. La otra mano, la que no interviene en la palpación, tiene que estar por detrás de la cabeza. Con tus dedos, recorre la mama haciendo pequeños círculos. El movimiento debe ser firme pero sin llegar a apretar demasiado. Es importante no dejar zonas sin palpar. Recorre todo el pecho, bien desde la zona externa hacia la areola del pezón o bien combinando movimientos longitudinales y de un lado al otro. No olvides prolongar la exploración palpando también la zona de las axilas. La palpación te permitirá notar zonas que puedan estar anormalmente duras o en las que sientas dolor, así como posibles nódulos que antes no tenías. No te alarmes, la mayoría son benignos. pero, en cualquier caso, la visita al ginecólogo ha de ser inmediata.