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Diferencias entre dolor renal y dolor de espalda

Marco Herrera

Foto: BigStock

Martes 25 de febrero de 2020

3 minutos

A menudo se pueden confundir ambos tipos de dolor debido a su proximidad y similitud

Diferencias entre dolor renal y dolor de espalda

Cuando se trata de dolores en la zona lumbar, pueden estar ocasionados principalmente por dos motivos: un problema de espalda o una afección renal. A veces, debido a que las zonas en las que se siente el malestar están muy próximas, es difícil en un principio establecer a causa de qué se produce. Por suerte, existen una serie de pautas y recomendaciones médicas para poder reconocer a qué se debe un dolor en la espalda baja. Para empezar, es necesario tener en cuenta la ubicación del mismo, el tipo, la gravedad y los síntomas que lo acompañan.

En el riñón

Los riñones filtran los desechos y las toxinas del torrente sanguíneo, lo que los hace susceptibles a infecciones y otros daños. El exceso de calcio, oxalato y fósforo puede acumularse en ellos para formar cálculos renales, lo que puede ser doloroso si causan un bloqueo. El dolor renal ocurre debajo de la caja torácica a ambos lados de la columna vertebral. Esta aflicción también se puede sentir que proviene de una área más profunda del cuerpo.

Las personas pueden experimentarlo en uno o ambos lados, dependiendo de si afecta solo a uno o a los dos riñones. Incluso puede irradiarse a otras áreas del cuerpo como el abdomen, la ingle o los muslos. Los cálculos renales pequeños a menudo pasan a través del sistema urinario sin causar excesiva incomodidad.

Sin embargo, los más grandes pueden provocar una punzada intensa y aguda que, generalmente, empeora cuando el cálculo se mueve del riñón a los uréteres. Los uréteres son tubos que conectan los riñones con la vejiga y forman parte del sistema urinario.

Persona mayor con dolor de espalda

Una infección renal puede causar un dolor sordo o que permanece estable. Las afecciones que afectan los riñones es probable que lleven a otros síntomas, como orina turbia o con sangre, molestias al miccionar, náusea, fiebre, mareos o vómitos. Entre los signos de daño o problemas renales graves se pueden encontrar el mal aliento, un sabor metálico, la hinchazón de las piernas, tobillos o pies, un latido del corazón irregular o calambres musculares.

En la espalda

Las dolencias de espalda son de los más comunes en todos los grupos de población adulta. Según un estudio de la Sociedad Española de Reumatología (@SEReumatologia), alrededor del 80% de los adultos experimentarán dolores de espalda en algún momento de sus vidas. Esto ocurre como resultado de problemas que afectan a los músculos, los huesos o los nervios de la parte trasera del tronco.

La ubicación, la gravedad y los síntomas acompañantes varían según la causa. Puede ocurrir en cualquier parte, sin embargo, la mayoría de las personas sufren molestias en la parte baja de la espalda. El muscular se siente como un dolor sordo y ciertos movimientos corporales pueden empeorarlo. Su intensidad varía de leve a severa y puede fluctuar en respuesta al estiramiento.

Dolor de espalda mecánico e inflamatorio

Distintos tipos

Quienes lo sufren por problemas que afectan a los nervios en la zona pueden tener una sensación de ardor o punzadas que viajan a otras áreas del cuerpo. La ciática es la más habitual de estas formas. Las personas desarrollan ciática cuando el nervio ciático se pellizca o comprime, lo que causa molestias en la parte inferior de la espalda que se irradia a través de las nalgas.

El dolor óseo puede ser el resultado de fracturas vertebrales o una columna vertebral con forma irregular. Este tipo de malestar aparece de repente, varía de moderado a intenso y generalmente empeora en respuesta al movimiento. Otros síntomas que lo acompañan son la rigidez a lo largo de la columna vertebral o el dolor agudo en el cuello. A muchos afectados les resulta difícil colocarse derechos debido a los espasmos musculares. Las dificultades para caminar también pueden darse en otros casos, al igual que el entumecimiento u hormigueo en la zona lumbar y que se extienda a las extremidades.

El esfuerzo de un músculo o ligamento en la espalda es una causa común de dolencia, ya que las personas pueden forzarla por estirarse demasiado, levantar bastante peso o usar técnicas de levantamiento incorrectas.

Otros motivos comprenderían el estar de pie o sentado durante un período prolongado, las lesiones en la zona lumbar, como fracturas o caídas, los discos dañados o una curvatura anormal de la columna vertebral. Existen una variedad de condiciones médicas que también pueden llevar a padecerlo, siendo las enfermedades inflamatorias como la artritis y la espondilitis las más habituales. La osteoporosis e incluso el herpes son otros de los orígenes relativamente frecuentes.

Una persona a menudo puede tratar el malestar leve de espalda en casa con reposo, terapia de calor y analgésicos. Sin embargo, se debe consultar a un médico cuando se deba a una lesión traumática.

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