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Mayores dependientes: ¿qué habilidades básicas han de tener sus cuidadores?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Domingo 22 de marzo de 2020

4 minutos

La atención integral, respetando en lo posible las decisiones personales, clave de un buen cuidado

Habilidades para cuidar de una persona mayor dependiente

En España son más de dos millones las personas mayores que presentan algún grado de dependencia, y por tanto requieren la ayuda de un cuidador. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (@seggeriatria), detalla que la mayoría de esta necesaria atención se presta en el ámbito familiar y no está remunerada (más del 70% de los casos). A ella hay que sumar la que ofrece el cuidado profesional en centros residenciales y también la ayuda domiciliaria.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (@es_INE) el 18,8% de la población actual supera los 65 años y el progresivo aumento de la esperanza de vida apunta a que esta proporción se irá incrementando. El aspecto negativo de esta situación es que, a medida que ganamos años, también enfermedades crónicas, muchas de ellas de carácter degenerativo, aumentan su prevalencia.

el cuidadordebe adaptarse a las neceisdades de cada persona mayor dependiente

El papel del cuidador

Cuidar a una persona mayor dependiente significa prestarle ayuda atendiendo sus necesidades básicas e intentando mantener su bienestar con la mayor calidad posible en todos los sentidos.

A la hora de lograr este objetivo, las propias cualidades personales influyen pero, sin duda, contar con una buena formación es esencial para conseguirlo. evitando errores frecuentes como puede ser olvidar la necesidad de autocuidado del propio cuidador.

Empatía, es decir, capacidad para ponerse en el lugar del otro, constancia a la hora de realizar tareas que no siempre son fáciles de realizar, honestidad con aquel a quien se cuida y con su entorno social, capacidad de comunicación, paciencia, acompañada de capacidades para transmitir confianza y seguridad y cierto espíritu de servicio, que ha de existir tanto en los cuidadores profesionales, como en aquellos que proporcionan cuidados a un familiar, son algunos de esos valores que siempre van a ayudar a que prestar la ayuda necesaria resulte más sencillo y efectivo, tal como destacan profesionales especializados en el cuidado de personas mayores dependientes.

Además, en el caso de los familiares, intentar, en la medida de lo posible, adquirir los conocimientos básicos que hagan posible una mejor atención, facilitando, al mismo tiempo, su tarea, va a ayudar a que esos cuidados aporten más beneficios tanto a quien los necesita como a quien se encarga de proporcionarlos.

Como recoge el Manual de Habilidades para Cuidadores Familiares de Personas Mayores Dependientes de la SEGG, cuidar implica responsabilizarse de múltiples aspectos de la vida de una persona. Alimentación, vestido, seguridad, medicación... son solo algunos de ellos. También supone decidir, en un momento dado, dónde y cómo han de repartirse los esfuerzos y recursos personales e incluso los económicos, afrontando, además, la sobrecarga física y emocional que implica el cuidado de una persona dependiente.

Las habilidades básica del cuidador de una persona mayor dependiente

Habilidades especialmente importantes

Cada persona es distinta y tiene necesidades específicas, no solo físicas, también psicológicas, sociológicas e incluso espirituales, algo fundamental, que es lo primero que tendrá que tener en cuenta el cuidador.

Aun así, entre los aspectos que revisten especial importancia, hay que destacar la ayuda necesaria que requiere un número considerable de personas mayores dependientes para su aseo y también para todo aquello que tenga que ver con su movilidad.

En su Manual de Apoyo para Cuidadores no Profesionales, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (@Cermi_Estatal) indica una serie de recomendaciones importantes respecto al aseo de una persona dependiente. Es básico conocer la necesidad de ayuda de la persona y sus capacidades, para prestarla solo cuando sea necesaria, respetando las preferencia y opiniones de quien puede requerir cuidados determinados, intentando favorecer siempre y en lo posible su autonomía.

Vigilar la seguridad, evitando el riesgo de caídas, especialmente frecuentes en el baño durante el aseo, y por supuesto respetar absolutamente la dignidad de la persona en estos momentos tan íntimos, debe ser noma básica de cualquier cuidador.

También la seguridad en cada movimiento es el primer aspecto al que debe prestar especial atención quien se responsabilice del cuidado de un familiar (más aún en el caso de cuidadores profesionales). Ayudarle a mantener una marcha segura, enseñarle a sacar partido de los distintos elementos que pueden favorecer su movilidad, desde un andador o silla de ruedas, hasta un bastón y vigilar que mantenga siempre una postura correcta, que contribuya a su salud y buen estado general, son también aspectos que revisten especial importancia.

Evitar el síndrome del cuidador ‘quemado’

Cuidar de la propia salud física y emocional es esencial para que el cuidador pueda desempeñar su labor de manera eficaz. Si eres responsable de una persona mayor dependiente es importante que sepas detectar las señales de alarma que indican que tú también necesitas ayuda.

El documento recogido por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid CuidándoNos (@CopMadrid) indica que, entre los síntomas que pueden poner al cuidador en alerta sobre su propia situación, hay que destacar: problemas de sueño, sensación de cansancio y fatiga continuada, idea prevalente de que ‘nadie le va a cuidar como yo’, irritabilidad, deseo de estar solo... ante estas situaciones, por el bien el propio cuidador y de la persona dependiente, es importante buscar soluciones que eviten su agravamiento y sus consecuencias no deseadas.

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