Alexandra Concepción Pérez-Mancebo
Salud
Un programa de entrenamiento de fuerza mejora la función cognitiva en personas mayores
Un estudio demuestra que un programa sencillo y de bajo coste refuerza el control cognitivo
Un programa de entrenamiento de fuerza simple y accesible, basado en bandas elásticas y ejercicios con el propio peso corporal, mejora de forma significativa la atención y el control inhibitorio en personas mayores cognitivamente sanas.
Esta es la principal conclusión de un ensayo clínico aleatorio liderado por investigadores del Departamento de Educación Física y Deportiva y del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud de la Universidad de Granada.
La intervención, realizada tres veces por semana durante seis meses, mostró efectos especialmente positivos en los participantes más vulnerables al deterioro cognitivo.
El estudio, titulado Active Gains in Brain Using Exercise During Aging (AGUEDA), contó con la participación de 90 personas de entre 65 y 80 años de la ciudad de Granada, que fueron asignadas aleatoriamente a un grupo de entrenamiento de fuerza o a un grupo control, que mantuvo su estilo de vida habitual.
Antes y después del programa se evaluaron la condición física y diversas funciones cognitivas, como la memoria, la atención y el control inhibitorio, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas.
Beneficios cognitivos específicos
Los resultados, publicados este miércoles en una de las revistas de referencia en neurología, revelan que el entrenamiento produjo una mejora selectiva en la atención y el control inhibitorio.
Estas capacidades son clave para filtrar distracciones, gestionar respuestas automáticas y procesar información de forma eficiente en la vida cotidiana. No obstante, no se observaron mejoras significativas en otras áreas analizadas, como la memoria episódica, la velocidad de procesamiento o las funciones ejecutivas generales.
El análisis detallado indica además que los beneficios cognitivos fueron más pronunciados en subgrupos con mayor riesgo potencial de deterioro, como personas de mayor edad, con menor nivel educativo o que manifestaban más quejas subjetivas de memoria.
Cuerpo y mente: una relación estrecha
De forma paralela al impacto cognitivo, el programa de ejercicio logró mejorar la función muscular, un aspecto fundamental para mantener la autonomía en edades avanzadas.

Los investigadores señalan que este aumento de fuerza se asocia positivamente con mejoras en la función ejecutiva, la memoria episódica y la memoria de trabajo, lo que refuerza la idea de un vínculo directo entre la salud física y la cerebral.
La investigadora principal, Irene Esteban-Cornejo, destaca que este tipo de intervención puede ser especialmente relevante para poblaciones con mayor riesgo de deterioro cognitivo.
Por su parte, Beatriz Fernández Gámez y Patricio Solís Urra, autores del trabajo, subrayan el potencial del entrenamiento de fuerza como una estrategia preventiva, segura, económica y fácil de implementar en entornos comunitarios, lo que facilitaría su aplicación a gran escala.
El estudio refuerza la importancia de realizar evaluaciones cognitivas completas para detectar efectos específicos del ejercicio y confirma el valor del ejercicio físico como herramienta no farmacológica para promover un envejecimiento cerebral saludable.

