Salud

¿Se agravan los síntomas del coronavirus con la alopecia?

Toni Esteve

Foto: BIGSTOCK

Domingo 31 de mayo de 2020

3 minutos

Un estudio afirma que los alopécicos son susceptibles de padecer formas de la enfermedad más graves

Alopecia difusa: ¿en qué consiste esta pérdida capilar?

Una investigación en la que han participado expertos españoles como el doctor Sergio Vaño-Galván, director de la Unidad de Tricología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, o la dermatóloga Alba Gómez, especialista en regeneración capilar de Instituto Medico Ricart del Ruber Internacional Paseo de la Habana (@RuberInter), junto con otros especialistas referentes en medicina capilar, presupone que los hombres con alopecia tienen más probabilidades de ser hospitalizados por complicaciones Covid-19 con respecto a la población general.

El estudio preliminar ha observado la alta frecuencia de alopecia androgenética (AGA), la forma más común de pérdida de cabello entre los hombres, en los pacientes con Covid-19 que han sido hospitalizados, y, por tanto, sugiere que la expresión de andrógenos podría ser una pista de la gravedad de Covid-19. "Los pacientes con formas severas de alopecia androgenética, enfermedad de diagnóstico sencillo y visual, serían susceptibles a padecer formas de la enfermedad por coronavirus más graves", afirma la doctora Alba Gómez.

El desarrollo de la alopecia androgenética está mediado por andrógenos y depende de las variantes genéticas que se encuentran en el gen del receptor de andrógenos ubicado en el cromosoma X. Los andrógenos engloban a una serie de hormonas sexuales masculinas, lo cual no implica que no existan también en el sexo femenino, aunque en menor medida. Ejercen su acción sobre sus receptores específicos, denominados receptores androgénicos, que se localizan en diferentes órganos del cuerpo.

Alopecia difusa ¿en qué consiste esta pérdida capilar?

Detectar el riesgo mediante la observación del pelo

Para explorar la asociación potencial, los investigadores realizaron un estudio observacional preliminar de la prevalencia de pacientes con AGA entre pacientes hospitalizados con Covid-19 en dos hospitales terciarios españoles entre el 23 de marzo y el 6 de abril de 2020, el diagnóstico de AGA fue realizado clínicamente por un dermatólogo.

La doctora Goméz explica que, aunque aparentemente sean dos patologías de los más dispares entre sí, podría existir un nexo de unión entre la alopecia androgenética y la enfermedad por coronavirus. Este hecho ayudaría a entender mejor algunos aspectos de la pandemia actual por la Covid-19, y podría facilitar en el futuro la detección de pacientes con mayor riesgo de enfermar a partir de algo tan visible como es el cabello.

¿Medicamentos contra la alopecia para combatir el coronavirus?

Si las investigaciones sobre esta teoría continúan en el futuro, "se podría plantear el papel protector de algunos fármacos empleados para el tratamiento de la alopecia, como el finasteride, de cara la prevención de las formas severas de esta infección. Se debe plantear una línea de investigación, sobre el papel de estos andrógenos en mujeres con la Covid-19, ya que sus niveles de andrógenos no son nulos y pueden también padecer enfermedades que los incrementen", subraya Alba Gómez.

El mencionado estudio se encuadra en una serie de publicaciones científicas que intentan aportar más luz para lograr entender el mecanismo de infección del SARS-COV2, más conocido como coronavirus. "Basándonos en estos conocimientos, se podría plantear que los fármacos empleados para el tratamiento de la alopecia androgenética, con acción anti hormonas sexuales masculinas, podrían tener un papel protector en la enfermedad por coronavirus, lo que abre la puerta a nuevas posibilidades terapéuticas o de prevención de esta nueva pandemia", concluye la doctora Alba Gómez.

Por otra parte, existen varios estudios en marcha donde más de 100 pacientes ingresados por neumonía por coronavirus durante la pandemia, se han detectado porcentajes superiores de alopecia androgenética severa respecto a la población general. Esta es la hipótesis desarrollada por el dermatólogo estadounidense Andy Goren, quien afirma que por el momento los estudios sobre los que se apoya esta relación son in vitro (en laboratorio), pero podrían aportar mucha luz para entender el pasado y mejorar el futuro de la enfermedad.

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